GUERRA EN SIRIA

Fuerte presión a Putin para que caiga Al Asad

El G7 apoya a Estados Unidos en su estrategia contra el régimen sirio.

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Seis años de guerra han provocado más de 300.000 muertos. Foto: Reuters

Estados Unidos reiteró ayer que está dispues-to a volver a bombardear objetivos sirios y que no ve una salida pacífica al conflicto con el presidente Bashar al Asad en el poder. Además, junto a sus aliados de la Unión Europea, aumentó la presión sobre Rusia para que retire su apoyo al régimen sirio.

El presidente Donald Trump se reserva la posibilidad de "futuras acciones" contra Siria si estima que la seguridad de Estados Unidos está en peligro, aseguró ayer lunes el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer.

El jueves, Trump autorizó el lanzamiento de 59 misiles guiados desde dos destructores desplegados en el mar Mediterráneo contra una base aérea siria en respuesta a un ataque con armas químicas contra población civil que provocó 87 muertos, entre ellos varios niños, matanza de la que Estados Unidos responsabiliza a Al Asad.

Spicer reiteró la postura expresada el domingo por la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, de que no es posible una Siria "en paz y estable" con Al Asad en el poder. En este sentido, confió en que Rusia, aliado de Siria, haga su juego para poner fin a más de seis años de una guerra civil que ha causado más de 300.000 muertos y millones de desplazados.

Rusia mantiene intereses comunes con Estados Unidos, como acabar con los yihadistas del Estado Islámico (ISIS). Este tema estará sobre la mesa cuando el secretario de Estado, Rex Tillerson, se reúna mañana miércoles en Moscú con su homólogo ruso, Serguei Lavrov.

G7 y Europa.

Pero la presión sobre Rusia para que le suelte la mano al régimen de Al Asad no viene solo de Estados Unidos. Ayer lunes los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los 7 (G7) se reunieron en Lucca (Toscana, Italia) para intentar reactivar las negociaciones para una salida política en Siria y aumentar la presión sobre Rusia.

El conflicto en Siria ha sido el eje central del primero de los dos días de reuniones de los cancilleres del G7 (Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia), en los que Tillerson participa por primera vez.

Antes del encuentro, el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, instó al presidente ruso, Vladimir Putin, a retirar el apoyo al "venenoso" Al Asad. "Es momento de que Vladimir Putin haga frente a la verdad sobre el tirano que está apoyando", dijo Johnson. "Asad es un veneno en todos los sentidos. Está envenenando a gente inocente en Siria con armas que fueron prohibidas hace 100 años, y está envenenando la reputación de Rusia", afirmó.

Johnson sugirió, junto a Canadá, que podrían endurecerse las sanciones contra Moscú si sigue apoyando a Assad. "Lo que estamos tratando de hacer es dar a Rex Tillerson el mandato más claro posible como Occidente (…) para decir a los rusos esta es su elección: permanezcan con este tipo, con ese tirano, o trabajen con nosotros para hallar una mejor solución", comentó Johnson.

Pero Rusia se mantenía ayer firme en su apoyo a Siria y rechazó las acusaciones de que Al Asad haya usado armas químicas contra civiles. "Volver a los seudointentos de resolver la crisis repitiendo mantras de que Asad debe dimitir no puede ayudar a mejorar las cosas", dijo ayer lunes el portavoz de Putin, Dmitry Peskov.

Para reforzar la posición del G7, el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Angelino Alfano, invitó en forma especial para hoy martes a sus homólogos de Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Jordania y Catar.

En tanto, desde Madrid, los líderes de los países del sur de la Unión Europea (Francia, Italia, España, Portugal, Grecia, Malta y Chipre) también apoyaron las acciones de Estados Unidos, y estimaron que el ataque estadounidense contra la base militar siria era "comprensible", y recalcaron que se trató de una acción "limitada y concentrada" con el objetivo de impedir el uso de armas químicas.

Sin embargo, advirtieron que "no puede haber una solución militar al conflicto".

Más tensión.

La presencia de Tillerson en la cumbre del G7 en Italia es clave ya que las relaciones entre Estados Unidos y los principales aliados de Damasco, Rusia e Irán, volvieron a tensarse ese día, cuando Washington pidió la salida de Al Asad del poder, y Moscú e Irán amenazaron con represalias contra quienes ataquen al ejército sirio. Tillerson se reunió ayer lunes con su homólogo japonés, Fiumio Kishida, quien ofreció el apoyo de su país a la resolución que invita a Estados Unidos a asumir el liderazgo en la lucha contra el uso de armas químicas.

El canciller británico Johnson adelantó que van a intentar alcanzar "un apoyo internacional coordinado para lograr un alto el fuego e intensificar" la búsqueda de una solución política en Siria.

Destruido el 20% de los aviones sirios.

El ataque con misiles que Estados Unidos realizó la semana pasada en una base aérea de Siria destruyó aproximadamente un quinto del poderío aéreo del gobierno de Bashar al Asad, aseguró ayer lunes el secretario estadounidense de Defensa, Jim Mattis.

"La evaluación del departamento de Defensa es que el ataque dejó como resultado daños o la destrucción de depósitos de munición y combustibles, capacidad de defensa aérea y 20% de todos los aviones sirios operacionales", expresó Mattis en una nota oficial. El gobierno sirio tiene probablemente reservas de armas químicas en la base aérea bombardeada, pero este arsenal quedó deliberadamente intacto en el ataque, dijo por su parte un funcionario del Pentágono. Expertos de inteligencia de Estados Unidos evalúan si el Ejército sirio está haciendo acopio de esas armas en la base aérea de Shayrat.

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