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Francisco afirmó que "el mundo está en guerra"

El Papa agregó que no es por la religión sino por intereses

El papa Francisco advirtió ayer que "el mundo está en guerra" pero por intereses, no por la religión, tras el impactante asesinato de un cura en Francia a manos de yihadistas que sacudió los cimientos de la Iglesia.

El pontífice argentino inició su visita en Cracovia con un pedido fuerte y directo al gobierno polaco, al que reclamó que reciba a "los que huyen de las guerras y del hambre".

"Se habla tanto de inseguridad, pero la palabra verdadera es guerra", dijo Francisco al aludir al degollamiento la víspera de un anciano sacerdote dentro de una iglesia en Francia, cuando daba misa.

El ataque, reivindicado por la organización yihadista Estado Islámico, generó gran preocupación en todo el viejo continente. "Cuando hablo de guerra, hablo de guerra de intereses, por el dinero, por los recursos de la naturaleza y no de guerra de religión. Todas las religiones queremos la paz", explicó el Papa a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo que lo condujo de Roma a Cracovia para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud.

Y justamente "la guerra a pedazos", como volvió a llamarla el pontífice argentino, es una de las causas del éxodo de personas que invade Europa, y que el gobierno conservador polaco se niega a recibir aduciendo razones de seguridad.

Llamado.

"Hace falta disponibilidad para recibir a los que huyen de la guerra y el hambre, y solidaridad con aquellos que sufren en sus derechos, incluidos los que tienen problemas para profesar su fe", dijo el Papa al abogar por un cambio de actitud ante el presidente polaco, Andrzej Duda, en el Castillo Real de Wawel en Cracovia.

"El fenómeno de la emigración requiere sabiduría y misericordia para superar los temores y hacer el mayor bien posible", añadió el pontífice que invitó a generar "sinergias internacionales" para "encontrar soluciones a los conflictos y a las guerras que obligan a las personas a abandonar su hogar".

Francisco llegó a las 16.00 horas al aeropuerto internacional Juan Pablo II de Cracovia-Balice, donde fue recibido con una ceremonia sobria y sin discursos encabezada por el presidente Duda, su esposa, y el cardenal Estanislao Dziwisz, así como dos niños que le hicieron entrega de un ramo de flores.

Comentando ante la televisión su reunión con el papa, Duda desmintió tensiones con el pontífice sobre la acogida de emigrantes.

"No rechazamos ayudar a las personas. Si huyen de la gue- rra, si son refugiados, claro que aquí les salvamos la vida, los acogeremos. Estamos en contra de que nos impongan gente a la fuerza", aseguró Duda al refe- rirse a las cuotas de refugiados que la Unión Europea le pide asumir.

El pontífice argentino llegó a una ciudad invadida por jóvenes entusiastas de todo el mundo, más de 200.000 según la policía, un número menor de lo esperado, posiblemente por el temor de atentados que recorre todo el viejo continente.

Una multitud entusiasta de jóvenes, con banderas y camisetas de sus países, entre ellos numerosos latinoamericanos de Brasil, México, Costa Rica, Colombia, Argentina, saludó con aplausos y gritos el paso del papamóvil por el casco histórico de la ciudad.

"Lo pude ver. A solo cinco metros estaba, muy cerca. Fue increíble. Qué suerte. Y voy a ir a la misa del domingo, me voy a morir de felicidad", comentó emocionada la polaca Karina Borowicz, de 17 años, que viajó a Cracovia para la ocasión.

El Papa, que prefiere las periferias del mundo, permanecerá cinco días en Cracovia, la diócesis que el cardenal Karol Wojtyla dirigió antes de convertirse en Juan Pablo II, cuya tumba en la basílica de San Pedro visitó poco antes de partir.

Como sus dos predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco visitará hoy jueves el santuario mariano de Czestochowa y mañana viernes el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, donde murieron alrededor de 1,1 millones de personas.

Visita: Francisco en la Catedral de Francovia. Foto: AFP
Visita: Francisco en la Catedral de Francovia. Foto: AFP

Hollande se reunió con los líderes religiosos.

El presidente francés François Hollande recibió ayer a los principales líderes religiosos de Francia, al día siguiente del degollamiento de un sacerdote católico en una iglesia por miembros del Estado Islámico (EI). François Hollande busca evitar tensiones entre las comunidades religiosas en un país en luto por este nuevo y brutal ataque, menos de dos semanas después de la masacre del 14 de julio en Niza en la que murieron 84 personas. El martes, dos atacantes irrumpieron en una iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray, una pequeña ciudad del noroeste de Francia, durante la misa de la mañana, tomaron a seis rehenes y degollaron a un cura de 86 años.

Uno de los dos atacantes fue identificado como Adel Kermiche, un francés de 19 años, que tenía un juicio pendiente por terrorismo y llevaba un brazalete electrónico.

Tras el encuentro con Hollande, el líder de la comunidad musulmana de Francia —la más grande de Europa— pidió reforzar la seguridad en los lugares de culto.

Queremos que "se preste más atención" a los lugares de culto porque cualquiera de ellos "puede sufrir una agresión", urgió el rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur. En nombre de los musulmanes de Francia, expresó su "profundo pesar" por el ataque que calificó de "sacrilegio blasfemo contrario a todas las enseñanzas de nuestra religión". El arzobispo de París, monseñor Vingt-Trois, pidió por su parte a los creyentes "no dejarse arrastrar en el juego político" del EI. AFP

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