LA BITÁCORA

Como un fallido déjà vu

Fue como un fallido déjà vu. Macri dijo en la apertura de sesiones legislativas 2017 exactamente lo que debió haber dicho en la apertura de las sesiones legislativas del 2016.

Aquel era el momento propicio para mostrar con crudeza la devastación causada por una década de populismo. En el comienzo de su gestión, resultaba imprescindible la descripción del panorama dantesco que encontró al hacerse cargo del Estado. Sin embargo, lo que hizo al inaugurar el Congreso 2016 fue izar la bandera de un optimismo naif, co-mo si todo fuese a cambiar por el solo hecho de que en el despacho principal de la Casa Rosada ahora estaba él, y no Cristina Kirchner.

Recién ayer retumbó en el hemiciclo parlamentario la descripción de los estropicios económicos más graves. Esos que actúan como cráteres en la pista de despegue de una economía que hasta ahora carretea a los sacudones, sin poder cobrar velocidad para levantar vuelo.

Pues bien, ayer ya era demasiado tarde para que la descripción lograra lo que habría logrado en su primer discurso como presidente. En la apertura del ciclo legislativo 2017, cada mención a la herencia recibida pareció dejar a la vista una contradicción de Macri: por un lado habla de diálogo y de superar las diferencias para cerrar "la grieta", mientras por otro dispara artillería cargada de acusaciones y duras adjetivaciones, que profundizan el abismo que divide a la sociedad argentina.

Sin embargo, el fallido déjà vu que expuso la contradicción del gobierno, no fue más grave que lo mostrado por la oposición kirchnerista. El peronismo no kirchnerista, el massismo y otras expresiones de la oposición, se limitaban a no aplaudir las afirmaciones de Macri con las que no concordaban. Pero los legisladores kirchneristas y la dirigencia cristinista que ocupó las gradas, actuó como una barra brava. Con abucheos e insultos, sabotearon la exposición del presidente.

Apenas unas horas antes, en el Capitolio, la oposición demócrata había mostrado sus diferencias con Donald Trump, que son oceánicas, quedándose sentada y en silencio durante las ovaciones con que los conservadores adulaban cada frase del presidente.

En las antípodas de los demócratas norteamericanos, estuvo el kirchnerismo, expresando con insultos y abucheos lo que pretende hacer con Macri: silenciarlo, execrarlo y sacarlo del gobierno.

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