Argentina

Se estira a ocho puntos la diferencia entre Scioli y Cambiemos

Con un escrutinio extremadamente lento, el gobernador de la provincia de Buenos Aires será el candidato más votado, pero por una cifra menor a la esperada. Macri se consagró en su frente y quedó como principal contendiente; Massa, con UNA, se ubicó tercero.

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Daniel Scioli, candidato a presidente argentino por el FPV. Foto: AFP.

El destino político de Argentina continúa abierto. Como primera fotografía, las elecciones primarias, abiertas y simultáneas (PASO) celebradas el domingo, mostraban en la mañana del lunes un escenario electoral dividido en tres tercios desparejos, encabezado por Daniel Scioli, el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV), con el 38,53 por ciento de los votos. A una distancia de ocho puntos se ubicaba el frente opositor Cambiemos, que totalizaba el 29,98% de los sufragios, seguido en tercer lugar por la coalición Unidos para una Nueva Argentina (UNA), con el 20,59%. El escrutinio, extremadamente lento, había superado el 90% de los votos recién a las 10 de la mañana.

De confirmarse esta tendencia electoral de las primarias, que recién se conoció pasada la medianoche y con un bajo porcentaje de mesas escrutadas en Buenos Aires, las elecciones generales de octubre tendrán tres protagonistas estelares: Scioli, Mauricio Macri (Pro), que se impuso por amplio margen en la disputa interna de Cambiemos, y Sergio Massa (Frente Renovador), quien hizo lo propio en UNA. Otro dato no menor es que, si estos mismos guarismos se cristalizan en octubre, al mes siguiente los argentinos deberán concurrir nuevamente a las urnas para definir, en el primer ballottage de la historia, al próximo presidente.

Pese a que el recuento oficial de votos fue extremadamente lento, a tal punto de que se empezaron a difundir datos después de las 23, y a las 2 de la mañana no había alcanzado el 40% de las mesas, los tres flamantes candidatos presidenciales festejaron ayer en sus respectivos búnkeres de campaña, aunque todos con cautela.

Ni bien se cerraron los comicios, el kirchnerismo procuró instalar un clima de victoria apabullante sobre la oposición: mediante una lectura parcial de sus encuestas en boca de urna, sacó a relucir que Scioli llevaba una ventaja de 12 puntos sobre su más inmediato rival, Macri. "Este resultado es contundente, lo miren como lo miren, la única verdad es la realidad", exclamó el actual gobernador bonaerense en su búnker emplazado en el Luna Park.

En otro punto de la Capital, en el complejo Costa Salguero, los dirigentes de Cambiemos exhibían un análisis muy distinto: sumados los votos de los tres contendientes internos -Macri, Ernesto Sanz (UCR) y Elisa Carrió (Coalición Cívica)-, exaltaron que este frente electoral se ubicaría a sólo cinco puntos del kirchnerismo, una diferencia que, a su juicio, es factible de revertir de aquí a octubre.

Mientras tanto, Massa, instalado en su búnker en Tigre, festejó el haber quebrado el escenario de polarización que, a su juicio, pretendieron instalar Scioli y Macri en la opinión pública. Ganador de la compulsa interna de UNA frente al gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, quien al reconocer la derrota le garantizó su apoyo en las elecciones de octubre, Massa se erigirá ahora en un árbitro clave en las elecciones de octubre y en el eventual ballottage de noviembre.

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