Diego Lagomarsino, el asesor de Alberto Nisman, se hace preguntas

"No sé por qué no estaban mis huellas en el arma"

El técnico informático Diego Lagomarsino, de 38 años, continúa siendo de momento el único imputado en el caso de la muerte dudosa de Alberto Nisman. A más de un mes del hecho, Lagomarsino se muestra totalmente conmocionado por el incidente.

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"Pregúntale a Cristina", responde acerca de su supuesta relación "íntima" con Nisman. Foto: AFP.

El asesor informático de Nisman habló de su relación con el fiscal, de su temperamento, de lo que cree él que pudo haber ocurrido. Y las preguntas que ni él ni nadie ha logrado responder hasta ahora. Tal vez uno de los datos más reveladores tiene que ver con sus propias huellas dactilares. No se explica por qué no estaban en el arma que le prestó al fiscal, cuando esta era de su propiedad.

Lagomarsino se siente particularmente perseguido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el oficialismo. Desde el Gobierno se ha insinuado no solo su responsabilidad en la muerte de Nisman, sino una supuesta relación homosexual que él niega.

"No era una persona fácil".

Lagomarsino habló, en primer lugar, de su relación laboral con Nisman.

"Inicialmente yo iba a trabajar para la fiscalía, pero él me dijo: No, vos vas a trabajar para mí. Se habló mucho de si yo cobraba 40.000 pesos por hacer copias de resguardo —explicó Lagomarsino. Pero en realidad, sistemas no es solamente hacer resguardos—. Alberto no era una persona fácil. No era tampoco una mala persona, al contrario. Pero él quería la cosas ya, en el momento. Y yo soy un obsesivo del trabajo. Cuando Alberto decía que no confia- ba en las dos personas [informáticos] que trabajaban en la fiscalía, hoy me doy cuenta de que no es que no confiara profesionalmente, sino que era un tema de respuestas. Y si te llamo, estás".

Cuando se le preguntó por las reiteradas menciones que hizo la presidenta Cristina Kirchner a la supuesta "relación íntima" de Lagomarsino con el fiscal, el técnico lo rechazó en forma rotunda. "Pregúntele a Cristina —responde Lagomarsino al periodista—. No sé qué es una relación íntima. Uno, cuando tiene una relación de tanto tiempo, no es un amigo ni tampoco es un jefe. Si la presidenta se refirió a una relación homosexual, confirmo que no. Lo que a mí me molesta de eso es que en el medio hay otras personas. Mis hijos son muy chiquitos, pero Alberto tiene una hija más grande".

Cuando se le pregunta por qué un arma de su propiedad, que además le había mostrado a Nisman cómo manipular, no tenía rastros suyos, Lagomarsino se muestra perplejo.

"No lo sé. Deberían estar mis huellas", responde. También Lagomarsino negó haberla limpiado antes de entregársela a Nisman.

Lagomarsino revela en la entrevista que está recibiendo asistencia psicológica, y que se pregunta constantemente por lo que ocurrió aquel día. En particular por su respuesta a la petición de la pistola. Cuando se le pregunta si cree en la hipótesis del sucidio, duda.

"Ahora yo siempre pienso en las tres. Y todas se me mezclan. Cuando pienso en una, está la otra. Recuerdo una noche que estuve mucho tiempo sin dormir, que me acostaba y me quedaba mirando el techo. Estuve así unos 10 o 15 días. Y una noche dije: "Alberto: si podés, aparecete y decime qué pasó". Yo creo mucho en las señales. Pero no hubo señal".

Y luego habla de la razón por la que no fue a la marcha del 18 de febrero. "Yo no soy nadie. Soy un grano de arena en el desierto metido 40 metros bajo tierra. Ir a la marcha habría sido quitarle protagonismo a Alberto", respondió.

Lagomarsino se emociona varias veces en la entrevista, incluso el periodista debe interrumpir la grabación cuando se quiebra y reanudar el diálogo poco después.

En particular, recuerda a Nisman como un hombre "con cojones", un hombre decidido y enérgico.

Pero al terminar la entrevista Lagomarsino muestra la forma en que su vida cambió drásticamente desde aquel 18 de enero. Y las interrogantes que han estado dándole vueltas.

"En cuanto a las tres hipótesis… Suicidio, suicidio inducido o asesinato. A Alberto le cambiaba todo cuando hablaba de sus hijas. Entonces, si no pensó en ellas, ¿qué va a pensar en Diego? Después pienso en el asesinato. Y, la verdad, no sé qué fue. Pero el 18 de enero murió Nisman y murió el Diego Lagomarsino que yo era".Argentina, causa AMIA, muerte de Alberto Nisman, Diego Lagomarsino

EL SECRETARIO DE SEGURIDAD DECLARÓ ANTE LA FISCAL FEIN

El secretario de Seguridad argentino, Sergio Berni, declaró ayer ante la fiscal Viviana Fein y, en medio de la polémica por declaraciones de una testigo, aseguró que el operativo en la casa del fiscal fue "muy profesional". "Yo todo lo que vi fue un operativo normal, muy profundo, dirigido por la fiscal, como debe ser, y no me ha llamado la atención nada particular", aseguró Berni al salir de declarar. El secretario de Seguridad, describió que el cuestionado procedimiento fue "muy profesional y ordenado". Berni también aclaró que "nadie entró al baño hasta que Fein así lo ordenara", en contraposición a la versión de la testigo Natalia Fernández, quien aseguró que no se cuidó la escena debidamente. [EFE]

También será portada de la Rolling Stone

La edición de la revista Rolling Stone de marzo en Buenos Aires lleva también una entrevista a Diego Lagomarsino, como tema principal de tapa. Ayer La Nación adelantó algunas de las frases más importantes del asesor de Nisman.

"Lo mío es más el hardware. Yo digo que soy un intermedio entre un psicólogo y un técnico, porque estaba entre el usuario y la máquina. Mirá vos: ¡hablo de mi trabajo en pasado! (...) Todo el tiempo busco el reconocimiento del otro, es algo que estoy viendo con la psicóloga. El que digan: Che, qué genio Diego que me resolvió el problema que tenía en el iPhone", responde acerca de su trabajo.

"Sinceramente, por momentos me sentía más un psicólogo. O sea, yo no soy Bill Gates. En este trabajo uno tiene que lidiar con las limitaciones del otro y con las propias", dice Lagomarsino en otro pasaje al describir su trabajo con el fiscal.

"Uno está preparado para ciertas emergencias: un corte de luz, un accidente doméstico, pero un fiscal que teóricamente se mata con un arma tuya... Hasta ahí yo todo lo que sabía es que le había dado un arma y que dos días después había aparecido muerto. Llamo al esposo de una amiga, abogado, y no me contesta. Llamo a una amiga que es juez de Lomas y le digo: Pasó esto, ¿qué hago? Me dice: Averiguate cuál es el juzgado y andate a Tribunales", señala Lagomarsino en algunos de los pasajes más jugosos de la entrevista que se podrá leer en pocos días.

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