LA ANGUSTIA DE CADA DÍA

La esperanza de vida se desvanece

Expertos mexicanos y de otros 13 países protagonizan extenuante labor en la que ya salvaron a 115 personas; el número de muertos crece a 292.

Los expertos revisan viviendas para saber si sus habitantes pueden retornar. Foto: Reuters
Los expertos revisan viviendas para saber si sus habitantes pueden retornar. Foto: Reuters

La angustia de familiares de los desaparecidos después del terremoto de 7,1 grados que azotó a México el martes pasado y que ha causado hasta ahora 292 muertos, crece a medida que pasan las horas, al reducirse las posibilidades de hallarlos con vida entre los escombros de los edificios que se desmoronaron.

De acuerdo con el último balance de víctimas del sismo que dieron las autoridades, Ciudad de México es la más afectada con 154 fallecidos, seguida de Morelos (73 muertos), Puebla (45), Estado de México (13), Guerrero (6) y Oaxaca (1), la más afectada por otro poderosos terremoto que se registró dos semanas antes en el país.

Transcurridas 72 horas desde que el sismo sacudió el centro del país, las labores de rescate no solo no amainan a pesar de las lluvias registradas en las dos últimas noches, sino que se han visto reforzadas por el arribo de expertos de España, Estados Unidos, Japón, Israel y Ecuador, entre otros países.

Además, el presidente Enrique Peña Nieto ha prometido que la búsqueda continuará hasta tener plena certeza de que no hay nadie entre los centenares de inmuebles colapsados en los cinco estados afectados por el terremoto y la Ciudad de México, donde 38 se vinieron abajo. Las labores siguen en diez de los edificios derruidos en la capital, en cuyas inmediaciones los familiares esperan novedades de sus seres queridos, mientras los trabajos entre las ruinas avanzan con lentitud.

Es el caso de Martín Acosta, padre de Erick, un joven que trabaja en un estudio contable que ocupaba el cuarto piso del número 280 de la calle Álvaro Obregón de la céntrica colonia Roma. Las familias están "peleando por que se saque hasta el último sobreviviente, pero también nos estamos resignando a lo inevitable", dijo a Efe Martín Acosta.

No es el caso de Alejandro Albarrán, padre de Karina, quien asegura tener "el 300% de esperanza" de que su hija está entre los escombros del inmueble de seis plantas.

Dos listas elaboradas por voluntarios en la zona del desastre señalan que faltan 51 personas por rescatar, mientras que la otra indica que son 48. Entre los desaparecidos hay una decena de españoles.

El coordinador de Protección Civil, Luis Felipe Puente, aseguró que en las últimas horas han sido rescatadas varias personas con vida entre los escombros, pero no pudo precisar cuántas. Se estima que hasta el momento, los grupos de rescate salvaron la vida de unas 115 personas.

Socorristas locales e internacionales desplegaban su máximo esfuerzo para encontrar supervivientes y evitar a toda costa que se sumen a la lista de 292 muertos que deja el terremoto.

Se repetían escenas estremecedoras, como cuando decenas cantaron el himno mexicano tras concluir labores de rescate, los especialistas japoneses quitándose su casco y haciendo una reverencia ante un cadáver que recuperaron o un voluntario que le dice jocoso a una joven que rescataron que los tendrá que invitar a cenar a todos.

El protocolo posterior a los sismos marca que las posibilidades de sobrevivencia de una persona atrapada en escombros llegan a su límite a las 72 horas, pero en otros desastres la resistencia humana ha superado expectativas, como en el terremoto de 1985 que dejó más de 10.000 muertos en Ciudad de México.

En el sur de la ciudad, la confirmación de que dos mujeres están vivas bajo las ruinas de un edificio de condominios atiza la esperanza.

"Hay una mujer (...) maestra, que vive en aquel extremo del edificio y hay cuatro topos (rescatistas) ahí", dijo a periodistas Paula Martínez, una brigadista.

"¿Donde están los (rescatistas) japoneses especializados? Hay otra mujer, todavía no han tenido contacto físico con ella pero ya contacto auditivo", agregó.

Uno los aspectos en los que las autoridades ponen énfasis es en pedir a la población que no se deje guiar por rumores y que solo preste atención a las informaciones que dan Protección Civil y otros organismos oficiales.

En ese sentido, Carmen Rodríguez, responsable de Salud Mental de Médicos Sin Fronteras, considera que las autoridades tienen que enfatizar el aspecto de dar información a los familiares, a través de elementos como establecer una pauta de comunicación o fijar un portavoz que sea quien les vaya informando sobre los avances de la búsqueda.

Mientras, sigue el rescate. Los expertos, extenuados por el esfuerzo, saben que todavía les esperan días difíciles.

La angustia que surge cada día: "No tenemos dinero ni vivienda".

Érika Albarrán, comerciante de 33 años, alimentaba a su bebé cuando empezó el terremoto. Está a salvo, pero su casa se dañó y ahora, desde un albergue y sin dinero, no sabe cómo será el día. Ella, al igual que miles de capitalinos, vio su vida trastocada en instantes. Miles de familias perdieron sus viviendas y no tienen certeza de cuándo podrán acceder a un nuevo inmueble. Otros confían en poder repararlos.

"Esperamos que Protección Civil me diga si es que podemos estar ahí en casa y si no, lo que sigue es buscar otra vez. No tenemos dinero, vivimos al día", dice Albarrán, que vende por las calles dulces y jugos de fruta.

Se han instalado unos 50 albergues para recibir a damnificados, pero las cifras de ocupación fluctúan. Resulta complicado calcular cuantos se han quedado sin techo pues hay quienes buscaron refugio en casa de familia o amigos, otros pernoctan en las calles, explica la alcaldía.

Las autoridades centran ahora sus esfuerzos en el rescate y atención a los heridos. Después vendrá el recuento de daños y atención a damnificados y al final la reconstrucción.

Erika, cuyo esposo salvó también la vida, pasó parte de la pimera noche en una sección de cajeros automáticos de un banco. La familia traía sólo 100 pesos (unos 5,5 dólares) y los niños empezaban a tener hambre. Pero se enteraron de los albergues y se fueron a uno, donde al menos tienen el alimento garantizado pues la solidaridad de los mexicanos ha sido enorme. Fuente: AFP

CUATRO CONSECUENCIAS DEL SISMO.

1

Las viviendas en escombros

Una 3.000 viviendas de Ciudad de México quedaron dañadas por el terremoto y continúan las llamadas de personas que no saben si su casa mantiene las condiciones de seguridad, según el Sistema de Protección Civil. El gobierno de la capital informó que ya se atendieron los casos de más de 2.000 viviendas y el trabajo continúa.

2

Colegios que tienen daños.

Protección Civil ha desplegado 600 brigadistas, que tienen como misión verificar las afectaciones, ya sean leves, moderadas o graves, en las viviendas golpeadas por el sismo. A su vez, el jefe de gobierno capitalino, Miguel A. Mancera dijo que revisan 272 centros educativos para tener la seguridad de que puedan reanudar las clases.

3

El retorno a la actividad.

Miles de habitantes de Ciudad de México regresaron a sus lugares de trabajo, tanto en el sector público como en las empresas privadas, en medio de la incertidumbre por los posibles daños en las instalaciones, y con la mira puesta en la solidez de los edificios donde trabajan.

Las autoridades piden reportan daños en los edificios.

4

Poco efecto en economía

El terremoto tendrá un impacto moderado de 0,35% en la actividad económica del tercer tirmestre, que será compensado en el mediano plazo, indicó a Efe Myriam Ruvalcaba, coordinadora de estudios económicos del banco Citibanamex. Esto se traduciría en una disminución de 0,1% en el PIB anual de México.

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