ESCÁNDALO POLÍTICO EN ESPAÑA

Escuchas impactan en la campaña española

Un ministro de Rajoy quiso incriminar a políticos catalanes.

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Mariano Rajoy en Mallorca. Foto: Reuters.

La oposición española reclamó ayer la dimisión del ministro del Interior, a pocos días de las elecciones, por una serie de grabaciones filtradas donde parece utilizar una oficina antifraude y la fiscalía para incriminar a partidos independentistas de Cataluña.

En las conversaciones publicadas desde el martes por el diario de izquierdas Público, Jorge Fernández Díaz y el director de la oficina antifraude de Cataluña discuten sobre posibles indicios de corrupción que podrían utilizarse contra líderes políticos de esta región nororiental o sus familiares.

Incluso, en una grabación difundida la tarde de ayer, el ministro se ofrece a "hacer una gestión con el fiscal general" del Estado para que inicie una investigación y ésta se filtre a los medios de comunicación.

"Es un torpedo a la línea de flotación" del independentismo, dice Fernández Díaz.

Estas informaciones sacudieron la campaña de las elecciones legislativas del domingo y toda la oposición reclamó la dimisión de Fernández Díaz, muy próximo al jefe de gobierno y candidato del conservador Partido Popular Mariano Rajoy.

De hecho, el ministro dice en una grabación que "el presidente del gobierno sabe" de estas reuniones, aunque ayer ambos lo desmintieron.

"Vemos a un ministro del Interior (...) utilizando su cargo para investigar a rivales políticos", criticó en la TV pública Pablo Iglesias, líder del partido antiausteridad Podemos.

Tanto él como el candidato del partido socialista PSOE, Pedro Sánchez, y el líder del partido de centroderecha Ciudadanos, Albert Rivera, pidieron su dimisión.

También lo hicieron sindicatos policiales acusándolo de "una utilización de los recursos del Estado con fines partidistas absolutamente inaceptable".

Se siente víctima.

Las grabaciones corresponden a dos reuniones entre Fernández Díaz y el director de la oficina antifraude catalana, Daniel de Alfonso, en octubre de 2014. Era una época de alta tensión entre el gobierno español y las autoridades catalanas que habían impulsado la celebración de un referéndum simbólico sobre la independencia el 9 de noviembre de ese año, a pesar de una prohibición judicial.

Fernández Díaz habla sobre cómo incriminar a quien hoy es el actual vicepresidente catalán Oriol Junqueras y de miembros del gobierno del expresidente regional Artur Mas.

"El ministro me hizo sugerencias", reconoció el martes De Alfonso en una radio española. En la grabación, De Alfonso asegura que los indicios son "endebles", pero el ministro rebate que pueden hacer "mucho daño" políticamente.

Fernández Díaz confirmó esas reuniones pero se declaró víctima de una conspiración, aseguró que son extractos "sesgados y descontextualizados", y anunció la apertura de una investigación para saber quién grabó y filtró los diálogos.

También dejó al margen a Rajoy que "se enteró ayer (martes)" de todo, contradiciendo a la grabación.

Por su parte, el jefe del gobierno afirmó que alguien intenta "pescar en río revuelto" antes de los comicios.

A estas acusaciones se sumó la denuncia de censura por parte de los trabajadores de la televisión pública TVE, a quienes se les habría impedido difundir las conversaciones en los informativos centrales.

"Guerra sucia".

Las revelaciones causaron indignación en Cataluña y varias asociaciones independentistas convocaron una manifestación en Barcelona para pedir la dimisión de Fernández Díaz.

Su ministerio lleva tiempo cuestionado tras la filtración en el pasado de informes policiales con acusaciones nunca probadas contra líderes independentistas, entre ellos el expresidente Artur Mas.

"Hay una guerra sucia desde las cloacas del Estado", dijo el presidente catalán, Carles Puigdemont. Mas denunció "una conspiración para destruir el soberanismo catalán".

Los partidos ya saben que deberán pactar.

A escasas horas de las elecciones legislativas que se celebran el próximo domingo 26 en España, los cuatro principales partidos políticos españoles intentan marcar su territorio pensando, sobre todo, en el día después.

Si de algo están convencidos los líderes del Partido Popular (PP, centroderecha), Mariano Rajoy; del PSOE (socialistas), Pedro Sánchez; de la coalición Unidos Podemos (UP, izquierda, comunistas incluidos), Pablo Iglesias, y de Ciudadanos (liberales), Albert Rivera, es de que para formar gobierno habrá que pactar. (En España el presidente lo elige el Congreso).

El Parlamento que salga tras los comicios del 26 de junio puede ser tan complicado, si no más, como el formado después de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, tras las que han pasado seis meses sin acuerdos y, por tanto, con un gobierno en funciones.

Ayer mismo, Rajoy, presidente de este Ejecutivo provisional y cuyo partido aparece como el más votado en todas las encuestas, ha manifestado su intención de sentarse con el PSOE y con Ciudadanos tras conocer el veredicto de las urnas la noche del domingo.

Aunque prefiere reuniones bilaterales, Rajoy, consciente de que habrá de sumar apoyos para poder seguir en el Gobierno, ha dicho: "Es evidente que tras el resultado electoral tendremos que hablar y la iniciativa la debe tener quien tenga más apoyos. Si yo soy el más votado, lo intentaré".

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