LAS ELECCIONES REGIONALES EN VENEZUELA

Elecciones que pueden "legitimar" a Maduro

Oposición podría ganar la mayoría de las gobernaciones, a pesar de las trabas que pone el régimen.

Un mural del candidato oficialista a gobernador del Estado de Miranda. Hay apatía de los ciudadanos ante las elecciones. Reuters
Aún dolida por protestas, Venezuela va a elecciones regionales

El régimen y la oposición de Venezuela volverán a medir fuerzas hoy domingo en elecciones de gobernadores, en un país golpeado por cuatro meses de violentas protestas y hundido en una severa crisis económica y política, sin visos de solución.

Unos 18 millones de venezolanos están habilitados para votar, para un periodo de cuatro años, a los gobernadores de los 23 estados del país, entre denuncias de irregularidades y la frustración de muchos que exigieron en las calles comicios generales y la renuncia del presidente Nicolás Maduro.

Pero el gobierno no salió ileso de las marchas y de la cuestionada elección de una Asamblea Nacional Constituyente —totalmente oficialista— que, no obstante, aumentó su poder, señalaron los directores de Datanálisis y Delphos, Luis Vicente León y Félix Seijas.

Más aislado internacionalmente, el régimen se vio presionado a convocar estas elecciones regionales, que debieron efectuarse en 2016. Buscando legitimidad en Venezuela y en el exterior, Maduro presenta estos comicios como la validación de su Constituyente, desconocida tanto por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como por varios países de América y Europa.

"Todo el que salga a votar está respaldando la Constituyente", aseguró el mandatario. Más aún, advirtió que los gobernadores electos deben subordinarse a ese órgano so pena de ser destituidos. Sin embargo, la MUD descartó este viernes juramentar a sus gobernadores ante la Constituyente.

Aunque la oposición arrasó en las parlamentarias de 2015 su poder fue anulado por la justicia —que responde al régimen—, por lo que algo similar puede ocurrir esta vez a los gobernadores ante la Constituyente.

Los opositores, muchos molestos con los dirigentes de la MUD por participar en estos comicios tras las protestas, se debaten entre votar para no dejar el camino libre al gobierno o abstenerse para no legitimarlo.

El oficialismo tiene 20 gobernaciones. Con una impopularidad del 80% de Maduro, las encuestas Datanális y Delphos dan a la oposición de 11 a 18 estados, según sea la abstención, que tradicionalmente se ha ubicado entre 30% y 40%.

A contrarreloj, la oposición multiplicó sus llamados a votar contra el gobierno para sacar al país de una de las peores crisis de su historia. El FMI calculó una caída del PIB de 12% y una inflación de 652% este año.

La MUD tiene el reto de vencer el desánimo de sus seguidores, pues luego de las protestas que dejaron unos 125 muertos entre abril y julio, Maduro sigue firme y con su Constituyente.

Al desaliento se suma la desconfianza de los opositores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusan de servir al gobierno y de hacer fraude en la elección, en julio, de la Constituyente.

"Yo también quería que la protesta cambiara al gobierno. Las elecciones no son una transacción. Salgan a votar", pidió el excandidato presidencial Henrique Capriles, gobernador de Miranda, sobre el que se asienta parte de Caracas.

Según la MUD, para afectar sus votos "irregularmente" no se le permitió sustituir candidatos que inicialmente había inscrito. La coalición opositora denuncia también que a última hora fueron reubicados unos 200 centros de votación.

Aunque de gobernadores, la elección, opinan analistas, incidirá en la crisis política y en el nivel de presión internacional.

Los contactos para un diálogo que se reanimaron tímidamente en septiembre en República Dominicana, quedaron congelados al considerar la MUD que el gobierno incumplió condiciones.

"Esperarán el resultado para ver qué pasa" y decidir si avanzarán en un diálogo, opinó el articulista Francisco Suniaga.

Para la analista Colette Capriles, si la oposición vence cómodamente podrá presionar "una negociación seria que fije las condiciones" de lo que no se consiguió en las calles: las elecciones presidenciales de 2018.

Desde Washington, el jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidieron al gobierno de Venezuela que las elecciones de hoy sean "libres y justas".

Tillerson y Almagro "reiteraron la necesidad de que las autoridades venezolanas lleven a cabo unas elecciones a gobernador completamente libres y justas", indicó el Departamento de Estado en una breve nota sobre el encuentro que ambos mantuvieron el viernes en la sede diplomática de EE.UU.

Constitución, no Constituyente.

La oposición descartó juramentar a sus gobernadores que resulten elegidos ante la Asamblea Nacional Constituyente oficialista, como dispuso el presidente Nicolás Maduro. "Este proceso electoral no lo convocó la Constituyente fraudulenta, no lo convocó Maduro. La Constitución de Venezuela es la que convoca", afirmó Gerardo Blyde, jefe de campaña de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Maduro advirtió esta semana que los candidatos ganadores en las elecciones de gobernadores deberán "subordinarse" a la Constituyente y juramentarse ante sus 545 asambleístas, todos del oficialismo, nombrados tras una cuestionada elección el pasado 30 de julio.

"El que no se juramente no toma su cargo y punto", advirtió Maduro.

Acompañado por el excandidato presidencial Henrique Capriles y el presidente del Parlamento, Julio Borges, Blyde subrayó que los comicios regionales "serán una derrota política" para el gobierno, que controla 20 de 23 gobernaciones. "¿En qué ley dice que alguien tiene que ir a presentarse ante una Constituyente fraudulenta? Las leyes venezolanas determinan que los gobernadores se juramentan ante los diputados regionales de los Consejos Legislativos", dijo. Por ello, "ese juramento sería nulo, inexistente. Ni siquiera los gobernadores de ellos (chavistas) serían legítimos", explicó. 

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