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Otro duro golpe al régimen chavista; masivo paro civil

La jornada se cerró con dos jóvenes muertos en choques con la policía.

Nicolás Maduro recibió otro duro golpe de la oposición, a cinco días de que 7,6 millones de venezolanos expresaran su rechazo a la Asamblea Constituyente con la que pretende mantenerse en el gobierno. El paro general convocado por los partidos de la oposición agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), recibió ayer jueves la adhesión de millones de trabajadores. En Caracas, fuera de las zonas donde los activistas opositores se enfrentaron con la policía y otras controladas por el chavismo, las calles estaban casi vacías y con la mayoría de los comercios cerrados.

Dos jóvenes, de 24 y 23 años, murieron ayer mientras participaban en las manifestaciones en Los Teques, en las afueras de Caracas, y en Valencia (norte), precisó la Fiscalía, sin identificar a los responsables. La víctima de Los Teques falleció por herida de bala, según la Fiscalía, que reportó una decena de heridos en esos incidentes.

Con estos fallecimientos suman 99 los fallecidos desde el 1° de abril cuando comenzaron las protestas para forzar la salida de Maduro.

Durante el paro se registraron enfrentamientos entre manifestantes que bloqueaban calles con barricadas y las fuerzas de seguridad, que usaron gases lacrimógenos y perdigones para dispersar la protesta. En Los Ruices (este de Caracas), manifestantes se enfrentaron con piedras contra trabajadores de la televisora estatal VTV y quemaron una caseta policial. Según Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal, el paro dejaba al menos 82 arrestos.

El paro hace parte de una escalada en las protestas para pedir que se cancele la elección —programada para el 30 de julio— de la Asamblea Constituyente impulsada por Maduro, y para exigir su salida del poder.

Solo algunos negocios de comida, tiendas de ropa y bancos funcionaron. Las personas caminaban por el medio de las principales avenidas porque los autobuses del transporte público no operaron. Solo el metro funcionó, pero cerró estaciones en enclaves opositores.

En el centro de Caracas, donde se ubican las sedes de los poderes públicos y es controlada por el chavismo, la realidad era distinta: la huelga se cumplió a medias. En la avenida Urdaneta, usualmente repleta de buses, automóviles y motocicletas, había poco tráfico. Sin embargo, al menos la mitad de los comercios abrió y mucha gente caminaba.

En Catia, un barrio popular del oeste de Caracas, la situación era casi normal. Había autobuses, vendedores de alimentos en la calle, y la mayoría de los comercios abrió.

Pasado el mediodía, Maduro denunció un ataque contra la sede de la televisora estatal y el incendio de una pequeña oficina del servicio postal del Estado. Sin dar detalles, responsabilizó a un alcalde opositor de los hechos violentos en medio de vías bloqueadas en el este de Caracas.

Venezuela atraviesa una de las peores crisis de su historia contemporánea con la inflación más alta del mundo, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas.

La oposición señala a Maduro como el principal responsable del descalabro económico, pero el gobernante argumenta que es víctima de una "guerra económica" que busca desbancarlo antes de que culmine su mandato, a principios del 2019.

La oposición no participará en la elección de los constituyentes programada para el 30 de julio, en tanto la mayoría de los gobiernos de la región y varios organismos internacionales presionan a Maduro para que deje sin efecto la Asamblea Constituyente.

A pocos días de esa consulta, el paro de ayer recibió una mayor acogida que una protesta similar a fines de octubre del 2016, cuando el gobierno amenazó con tomar el control de los negocios que no abrieran al público.

Como sucede en estos casos, desde el gobierno se buscó minimizar la adhesión al paro. El oficialismo reportó el normal funcionamiento de las actividades públicas, en especial de la industria petrolera estatal, que aporta más del 90% de los ingresos en divisas. "Los trabajadores están al frente de sus responsabilidades y seguirán así por siempre", afirmó en la televisión estatal el presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino.

"La Constituyente sí va", agregó el funcionario, repitiendo una frase de Maduro de estos días, al tiempo que descartó que sus empleados desaten una huelga petrolera como la que ocurrió en 2002.

Caracas volvió a ser campo de guerra durante paro de oposición. Foto: EFE
Caracas volvió a ser campo de guerra durante paro de oposición. Foto: EFE

ORDEN Y DENUNCIA.

Injerencia directa en la Justicia.

Nicolás Maduro ordenó ayer a la justicia de Venezuela "actuar inmediatamente" contra el alcalde opositor Carlos Ocariz, a quien responsabilizó de un "ataque" a la planta televisiva estatal VTV. "He ordenado capturar a todos los terroristas (...), y responsabilizo al alcalde Ocariz, y pido a la justicia actuar con el alcalde Ocariz inmediatamente, responsable del ataque a VTV", dijo el gobernante en medio de un acto de campaña en Caracas por la elección a la Asamblea Nacional Constituyente. Maduro dijo que un grupo de manifestantes, a los que calificó como "fascistas", atacaron y quemaron un módulo del prestador de servicios postales Ipostel, cercano a la sede de VTV en el sector de Los Ruices, ubicado en el municipio Sucre, que gobierna Ocariz. De acuerdo con el presidente, los trabajadores y periodistas del canal repelieron el ataque, y posteriormente la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) acudió para imponer "el orden". Antes de la denuncia de Maduro, VTV no había reportado en sus redes sobre el ataque. Por su parte, el partido de Ocariz, Primero Justicia, señaló en su cuenta de Twitter que "colectivos" de simpatizantes del gobierno y funcionarios de la GNB arrojaron "objetos contundentes" hacia las personas que manifestaban en Los Ruices.

Renuncia en la misión de la ONU.

El diplomático Isaías Medina anunció ayer jueves que dejó su cargo en la misión de Venezuela ante Naciones Unidas por su desacuerdo con las acciones del presidente Nicolás Maduro, al que acusa de violar los derechos humanos. Medina comunicó su dimisión en una carta en la que expresó su "divergencia irreconciliable con las actuaciones del gobierno de Nicolás Maduro". En ella acusa a las autoridades de "reiteradas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos" y de "crímenes contra la humanidad cometidos contra civiles durante los últimos 100 días". El diplomático, que era ministro consejero en la misión ante la ONU, defendió que Venezuela debe ser un país "donde se respete la vida, las garantías procesales y el debido proceso, sin sectarismos ni prebendas, donde impere el estado de derecho, la honestidad, la transparencia y el derecho a opinar diferente". "Un país libre de censuras, libre de presos políticos, con separación de poderes y alternabilidad democrática", insistió en su escrito, en el que indica su "renuncia irrevocable" con fecha 14 de julio. Además, en el último párrafo de su carta, Medina deja constancia de "la deuda de 3 meses" que asegura mantiene con él la misión.

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