ZONA DE DESASTRE EN EE.UU.

Días de desesperación y drama

Historias estremecedoras de los que mueren atrapados por el fuego que arrasa California.

Heather Tiffee llora al observar las ruinas de la que fue la residencia de sus padres en Santa Rosa. Foto: AFP
Heather Tiffee llora al observar las ruinas de la que fue la residencia de sus padres en Santa Rosa. Foto: AFP

Las enormes llamas acechaban, y una víctima demoró su escape con la esperanza de salvar su nuevo camión. Pero, no pudo encontrar las llaves. Un matrimonio dormía cuando estalló el peligro y no se despertó hasta que fue demasiado tarde para huir por el estrecho camino.

A medida que surgen las historias sobre cómo se produjeron las muertes en los incendios en el norte de California, impulsados por el viento, el elemento común de la tragedia —y los relatos de las personas que salieron con vida— es la rapidez con la que todo ocurrió. Las advertencias fueron medidas en minutos o segundos, o no llegaron a hacerse. La duda resultó letal. "El mejor amigo de papá llamó de manera incesante a mis padres, pero estaban profundamente dormidos", señala Trina Grant, cuyos padres, Arthur y Suiko Grant. murieron en su residencia en la parte alta de las colinas cercanas a Santa Rosa. "Cuando mi padre finalmente atendió el teléfono y su amigo le dijo que debían irse, ya era demasiado tarde".

Hasta ahora se confirmaron 35 muertes, y la cifra continuará ascendiendo, lo que convierte a estos incendios en los peores de la historia de California. Miles de residencias y empresas han sido destruidas, hay 100.000 evacuados, cientos de desaparecidos y los trabajadores de las emergencias apenas comenzaron el lóbrego trabajo de remover las ruinas ennegrecidas de casas, vehículos, bosques y empresas.

El vocero de la Oficina del Sheriff del Condado de Alameda, sargento Ray Kelly, que cuenta con 40 expertos para realizar la investigación forense, indica que "el fuego es tan intenso que ha consumido todo el ADN de los huesos".

Las autoridades describieron escenas caóticas para evacuar a los habitantes de Santa Rosa entre el denso humo y las brasas que volaban. "No hubo tiempo de hacer un plan", sostiene el sargento Spencer Crum, de la Oficina del Sheriff de Sonoma. Relata que él y otros policías incursionaron por los caminos estrechos haciendo sonar bocinas y sirenas para llamar a los residentes y pedirles a gritos que se fueran.

Sarah Shepard llamó a sus padres a la 1:00 horas para advertirles que las colinas cercanas estaban en llamas, mientras ella, su marido y sus dos hijos evacuaban la casa en el Valle de Redwood. Ante el rápido avance del fuego, tuvieron que abandonar el vehículo y seguir a pie. Su hijo de 14 años murió.

Carmen y Armando Berriz disfrutaban de unos días de descanso con su hija, su yerno y su nieta, en una zona de viñedos. Intentaron escapar en tres autos. Carmen y Armando tuvieron que volver a la casa porque un árbol bloqueó el camino. Se refugiaron en la piscina durante horas rodeados de fuego. Carmen falleció y Armando sufrió quemaduras y una afección por inhalar humo.

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