MÉXICO EN HORAS DOLOROSAS

Un día de angustia entre ruinas

Miles de rescatistas con el apoyo de la gente remueven escombros de edificios y logran salvar a 50 personas en México, donde murieron 230.

Miembros de los equipos de rescate protagonizaron una incesante labor. Foto: EFE
Miembros de los equipos de rescate protagonizaron una incesante labor. Foto: EFE

Luchando contra la fatiga y la esperanza que se desvanece, los mexicanos en una tarea a ritmo incesante intentaron rescatar a sobrevivientes que todavía están atrapados en decenas de edificios derrumbados, al día siguiente que un poderoso terremoto de magnitud 7.1 desgarró a México y provocó la muerte de al menos 230 personas, incluyendo 30 escolares.

Miles de trabajadores de los equipos de rescate, bomberos, unidades de asistencia médica y soldados, con el apoyo espontáneo de ciudadanos, continúan movilizados y se animaron a entrar en las estructuras dañadas de residencias y edificios de oficinas a lo largo de la capital.

La indeclinable actividad en los sitios del desastre marcó un claro contraste con el resto de la ciudad, donde prevaleció un silencio fantasmagórico, con centros de enseñanza y la mayoría de los comercios cerrados, así como las calles y avenidas con escaso tránsito hasta en las horas de mayor movimiento habitual.

Pero, en las cercanías de los edificios convertidos en ruinas, la urgencia era palpable a medida que los expertos en rescates removieron los escombros y los voluntarios se pasaron unos a otros los baldes llenos de restos de las construcciones para ser volcados en camiones que los transportarían hasta los lugares de descarga.

A medida que transcurrió la jornada, los rescates se hicieron infrecuentes. En horas de la mañana, Sergio Iván Ruiz fue liberado de las ruinas de un edificio de apartamentos en el barrio de Condesa, después que estuvo atrapado durante más de 22 horas. Mientras era llevado en una camilla, entre las montañas de escombros, rescatistas y ciudadanos aplaudieron y alentaron.

Pero, en otros casos la incertidumbre continuó. "Hace 24 horas que espero noticias de mi tía y dos empleados", dijo Jonathan Durán, de 38 años, que trabajaba en uno de los edificios destruidos. "Quiero saber algo, lo que sea, porque esta espera me está matando".

Las autoridades mexicanas indicaron que hay 49 edificios totalmente destruidos, en tanto toda la plantilla de trabajadores de emergencias —unas 50.000 personas— está movilizada de manera permanente junto con otros trabajadores municipales que los apoyan, indicó el alcalde de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. "En todos los edificios dañados, sin omitir ninguno, seguimos un protocolo de búsqueda y rescate", explicó Mancera. "Partimos del supuesto de que podemos encontrar personas con vida. El rescate continuará así, casi con las manos, y no usaremos maquinaria pesada mientras haya indicios de vida".

Las autoridades municipales informaron anoche que más de 50 personas fueron rescatadas de edificios a lo largo de la ciudad.

A última hora de ayer, el número de muertos había ascendido a 230, de acuerdo con el director federal de Protección Civil, Felipe Puente. Ciudad de México tuvo cien muertos, el mayor número en las distintas urbes afectadas por el terremoto. El estado de Morelos, en el sur, sumó 71 muertos, en Puebla, al este, 43 personas perdieron la vida, incluyendo once en la localidad de Atzala, donde se derrumbó una iglesia.

La tarea no admite pausa y seguía en la madrugada de hoy jueves, en las zonas de desastre iluminadas por reflectores.

Muchos quedaron atrapados cuando estaban a un solo paso de salvarse.

"Vamos a seguir trabajando para intentar rescatar a todos los que estén con vida", afirmó la doctora Karen Piña, quien está a cargo de la distribución de medicamentos frente a un edificio dañado en la calle Laredo, de Ciudad de México. Cinco personas fueron rescatads allí, pero no había noticias de Gabriela Jaén Pimienta, de 43 años. Su tío, Miguel Ángel Pimienta, estaba exhausto y se desmayó. Cuando se recuperó, comenzó a llorar ante la estremecedora realidad. "Cada hora que pasa, hay menos posibilidades de encontrarla con vida", dijo con resignación.

Los rescatistas estaban extenuados allí y en otros lugares de la capital mexicana. El desgaste y la carga emocional del trabajo eran imposibles de disimular. Tuvieron que hacer una breve pausa para descansar y esperar relevos. "Hay un momento en que uno se queda sin fuerzas y deja de ser útil para la tarea", comentó emocionado un rescatista. "Hace 20 años que me desempeño en este trabajo y lo más doloroso es encontrar los cuerpos de personas que estuvieron a punto de salvarse, pero al final no pudieron. Están los cuerpos de una madre y su hija que quedaron en la puerta. Estuvieron muy cerca".

Mientras, las redes sociales estaban inundadas de fotos de personas desaparecidas y de pedidos de ayuda. THE NEW YORK TIMES

Amplio apoyo.

La tragedia suscitó el apoyo del mundo. España envía a México un equipo de Unidad Militar de Emergencias para colaborar en las labores de búsqueda, al igual que lo hace Honduras con su unidad especializada Katrachos Usar. El presidente Donald Trump habló con su par mexicano, Enrique Peña Nieto y le ofreció asistencia y equipos de búsqueda y rescate que serán desplegados de inmediato. La Unión Europea también decidió enviar ayuda.

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