VATICANO

Tras desavenencias, expresan fidelidad al papa Francisco

El Vaticano designa delegado especial en la Orden de Malta.

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Decisión. Francisco logró poner fin a una situación crítica. Foto: AFP.

El gran canciller de la Orden de Malta, Albrecht Boeselager, expresó la fidelidad de esta institución católica con el papa Francisco y aseguró su plena colaboración con el delegado especial que será nombrado por el pontífice tras las últimas disputas entre esta institución católica y el Vaticano. Boeselager realizó estas reflexiones en una comparecencia ante los medios en Roma, en la que aprovechó para agradecer la intervención del pontífice que ha servido para poner fin a una crisis de Gobierno.

Boeselager fue obligado a dimitir en diciembre, pero fue restituido en el cargo después de que el papa Francisco pidiera la renuncia del gran maestro de la Orden de Malta, Matthew Festing.

"La Orden siempre ha estado y estará al servicio del papa (...) Confirmamos la voluntad de colaborar con el delegado pontificio", dijo Boeselager, si bien reconoció que desconoce la misión que desempeñará ese enviado especial.

Boeselager señaló que el Consejo Soberano y el lugarteniente interino, Ludwig Hoffmann von Rumerstein, convocarán en los próximos tres meses una reunión para nombrar al sucesor del dimisionario gran maestro Festing.

Al margen de esta cuestión, Boeselager subrayó que la Orden seguirá desempeñando un papel activo en desafíos como el drama migratorio y pidió que la reciente crisis entre la institución y la Santa Sede "no empañe la actividad humanitaria y socio-sanitaria" desarrollada por la Orden en los últimos tiempos.

El gran canciller confesó que en la Orden existe cierta preocupación porque en los últimos tiempos hay un crecimiento de "posiciones discriminatorias hacia inmigrantes, basadas en su nacionalidad", y reiteró la posición del gobierno de la Orden contraria a "la indiferencia hacia los derechos humanos".

La Orden de Malta y el Vaticano han vivido recientemente un episodio de tensiones, que se saldó con la dimisión del gran maestro de la Orden de Malta, Festing.

La Orden de Malta obligó a principios de diciembre al gran canciller Boeselager a dejar su cargo por no haber impedido la distribución de preservativos en diferentes zonas del mundo donde se encuentran las estructuras médicas gestionadas por los voluntarios de la Orden del Mundo.

Tras su polémica renuncia, Francisco nombró una comisión formada por el arzobispo Silvano Tomasi, el exrector de la Universidad Pontifica de Roma, Gianfranco Ghirlanda y Jacques de Liedekerke, Marc Odendall y Marwan Sehnaoui, para investigar el asunto.

La Orden de Malta, sin embargo, se opuso rotundamente a ser investigada por una comisión externa.

El pasado 25 de enero, Festing comunicó que entregaría su dimisión al Consejo Soberano de la Orden de Malta, después de que el papa Francisco se lo pidiera en audiencia privada.

Los Caballeros de Malta son un bastión de la tradición católica. Fundados en el siglo XI por mercaderes amalfitanos para ayudar a los preregrinos cristianos en Tierra Santa, posteriormente, se convirtieron en una fuerza militar que defendió la fe durante las cruzadas y, al final, frenó a los ejércitos del Imperio Otomano desde su fortaleza en Malta. La organización, ahora con una membresía acaudalada y aristocrática de la elite católica se ha especializado, más recientemente, en ayudar a los refugiados y los pobres en más de 100 países.

"El Vaticano es una cosa construida de tradición", destacó John Thavis, autor de Los diarios del Vaticano y veterano analista de la Iglesia. "Una vez que esas partes tradicionales empiezan a pelearse entre sí, es un signo riesgoso".

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