LA BITÁCORA

De la dama de hierro a la de bronce

La profesora de química Margaret Hilda Roberts pasó a la historia con el apellido de su marido, Thatcher, y con el apelativo de "la Dama de Hierro" por la dureza con que doblegó las huelgas mineras y lo implacable que fue con los presos del IRA.

Ahora profesora de geografía Theresa Mary Brasier también podría pasar a la historia con el apellido de su marido, May, y si no fallan los cálculos que realiza mientras avanza hacia el 10 de Downing Street, quizá quede en la historia como la "dama de bronce", por resolver una cuadratura de círculo: el Brexit.

Disraeli y Churchill son dos de las figuras masculinas que, para bien y para mal, hicieron historia con mayúsculas. También hay dos mujeres que, para bien y para mal, hicieron historia con mayúsculas. A la reina Victoria y a Margaret Thatcher podría sumarse una tercera mujer, si llegara a funcionar la idea que está lucubrando para sacar a Gran Bretaña de la deriva provocada por demagogos como Boris Johnson y Nigel Farage.

¿Cuál sería esa idea? Cumplir con el veredicto de las urnas, sacando a Gran Bretaña de la Unión Europea. El problema es que cumplir con el Brexit implica muchos riesgos. Por caso la emigración de inversiones que elegían Gran Bretaña por su pertenencia al bloque; también la secesión de Escocia y del Ulster reduciendo el Reino Unido a Inglaterra y Gales; y que Australia, Nueva Zelanda y otros países se replanteen su continuidad en la Commonwealth.

Son tan graves esos riesgos, que en tiempo récord creció la idea de no cumplir con el Brexit. Millón y medio de firmas en un petitorio al Parlamento, cartas de miles de abogados de primera línea y otros pronunciamientos sectoriales recomiendan declarar "no vinculante" el referéndum, lo cual sería legalmente posible.

Sin embargo, la próxima primer ministra parece dispuesta a asumir el aventurado deseo expresado en las urnas. Entonces, ¿cómo haría Theresa May para conjurar los riesgos que eso implica? Buscando reinventar la relación británico-europea de modo tal que mantenga intacta los acuerdos de libre comercio entre el bloque y las islas, pero libere a Londres de los otros compromisos, como el de la libre inmigración dentro del bloque.

Si logra una separación que mantenga intacto el vínculo económico-comercial mediante amplísimos tratados de libre comercio, May podría resolver el dilema y se convertiría en "la dama de bronce". El bronce de la historia.

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