LA BITÁCORA

Cuadratura del círculo

El sismo que provocó la detonación de una bomba termonuclear en Corea del Norte, es equivalente al tembladeral político provocado por este nuevo ensayo atómico. Los gobiernos de las potencias implicadas, sobre todo China, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, entraron en estado catatónico, evidenciando que no existe certeza alguna de cómo controlar la situación.

Sucede que el escenario creado por la escalada nuclear norcoreana es peor que la "crisis de los misiles" de 1962. En aquella oportunidad, en la que el mundo sintió que los dedos de Kennedy y Khrushev estuvieron a milímetros de apretar el "botón rojo", la cuestión se dirimía entre dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética.

Cuba era el tercero en discordia, pero sólo porque en su territorio estaban los misiles nucleares. Esas armas eran soviéticas y el Kremlin fue el que negoció directamente con la Casa Blanca la resolución de la crisis, dejando totalmente de lado a Fidel Castro.

Khrushev aceptó retirar los misiles de la isla antillana y Kennedy removió los misiles que la OTAN tenía en Turquía. Pero en este caso es diferente. Trump pretende que China obligue a Kim Jong-Un a cesar sus ensayos nucleares, pero no se trata de bombas atómicas de China instaladas en Corea del Norte, sino de bombas norcoreanas.

China ni siquiera tuvo que ver con el desarrollo nuclear del régimen de Pyongyang. Kim Jong-Il obtuvo la información y los materiales necesarios comprándoselos directamente a Abdel Karim Khan, el padre de la bomba atómica paquistaní.

La idea de Trump es que China debe aplicar la máxima presión, sofocando económicamente a Pyongyang, hasta que su líder dé marcha atrás con su plan nuclear. Y si no alcanza, entonces debe ocupar Corea del Norte y administrar ese país hasta establecer un régimen que responda a Beijing.

Respecto a la presión económica, todo indica que no doblegará a Kim Jong-Un en su objetivo de que su país sea aceptado como superpotencia nuclear. Y la idea de invadir el norte de la península, es algo que China no haría jamás por temor a que resulte una trampa sin salida.

Estados Unidos debiera entender bien ese temor chino, porque le ocurrió lo mismo en Vietnam.

De tal modo, teniendo en cuenta que una solución militar podría resultar devastadora para Corea del Sur y Japón, países a los que Pyongyang convirtió en rehenes, la cuestión norcoreana comienza a resultar una cuadratura del círculo.

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