Conflicto en el mundo árabe

Un conflicto religioso con impacto político

La escalada de tensión entre Irán y Arabia Saudita altera al mundo árabe y afecta el proceso en Siria.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Chiitas queman una efigie de un miembro de la familia gobernante de Arabia. Foto: AFP.

Tras la ejecución de un prominente clérigo chiita junto a otras 46 personas, Arabia Saudita e Irán se encuentran en una fuerte confrontación que incluye una ruptura de las relaciones diplomáticas, una suspensión del tráfico aéreo y la eliminación de las relaciones comerciales.

El chiismo y el sunismo son dos corrientes dentro del islam originadas hace 1.400 años. En Arabia Saudita, en donde se encuentran los lugares más sagrados de la religión, hay una mayoría sunita. Mientras tanto, en Irán la mayoría de la población es chiita. Estas diferencias explican la razón religiosa del conflicto, que han tenido un impacto, hasta el día de hoy, en la economía y la sociedad de Medio Oriente.

Por eso, el ajusticiamiento del clérigo chiita levantó la indignación de esta comunidad y en Irán la embajada saudita fue atacada por manifestantes.

Esta escalada en la tensión entre ambos países, se debe, según la BBC, a que la monarquía árabe sunita quiere reducir la influencia chiita en el mundo árabe islámica.

Hasta ahora, el mayor problema lo sufre Irán, ya que la tensión interfiere con sus planes de que le levanten las sanciones internacionales (luego de que haya llegado a un acuerdo nuclear con Estados Unidos) y, de esa forma, pudiera recibir inversiones para reconstruir su economía, cuenta el diario El Mundo.

Las diferencias también se encuentran en cómo debe comercializarse el petróleo. Según la BBC, ambos países difieren en cuánto debe producirse y a qué precio debe venderse. Arabia ha manifestado que a corto plazo puede tolerar precios bajos, mientras que Irán preferiría un mayor precio por barril.

Impacto en Siria.

Este conflicto tiene un impacto directo en el grave conflicto civil de Siria que ya lleva cinco años y en el que han muerto más de 250.000 personas.

¿Por qué? Irán, al igual que Rusia, es un fuerte aliado del mandatario sirio, Bashar Al Asad.

Mientras tanto, Arabia Saudita es financista de los grupos rebeldes sunitas, que son opositores al régimen de Al Asad, según relata la BBC. Incluso, el gobierno saudí ha hecho un pedido para unificar a los diferentes grupos rebeldes opuestos a Al Asad.

"El conflicto arabo-iraní tendrá sin duda un impacto negativo" en el proceso de Siria, lamentó Samir Nashar, miembro de la oposición siria en el exilio. Las conversaciones entre representantes del régimen y de la oposición siria, bajo el auspicio de la ONU previstas a finales de enero en Ginebra, eran ya de por sí hipotéticas.

Todos los actores implicados en el conflicto sirio —apoyos árabes y occidentales de la oposición de un lado, aliados rusos e iraníes de Damasco por el otro— se sentaron por primera vez en una misma mesa de negociaciones durante las dos reuniones internacionales en Viena de octubre y noviembre del año pasado.

En ambas citas, los diplomáticos occidentales pudieron constatar cuan profunda es la desconfianza entre sauditas e iraníes. Evocan por ejemplo una discusión feroz entre el jefe de la diplomacia iraní Mohamad Javad Zarif y su homólogo saudita Adel al Jubeir sobre la definición del término "terroristas". "¡Pero por lo menos se hablan!", decía optimista una de estas fuentes. Pero esto fue antes de la ruptura de las relaciones diplomáticas.

Las negociaciones en Viena desembocaron, por primera vez en casi cinco años del conflicto, en la redacción de una hoja de ruta internacional para Siria, adoptada por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU el 19 de diciembre.

Pedidos.

"No hay duda de que las crisis (en Siria y Yemen), así como otras, sólo pueden ser resueltas si Arabia Saudita, potencia sunita, e Irán, chiita, están dispuestas a dar un paso la una hacia la otra", dijo ayer el Gobierno alemán.

Tanto Washington, como París, Roma y Berlín han instado a Irán y Arabia Saudita a la calma y a reducir las tensiones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó las ejecuciones y llamó a la calma para evitar un resurgimiento de las tensiones sectarias.

En tal sentido, el enviado de la ONU en Siria, Staffan de Mistura, viajará en las próximas horas a Riad y luego a Teherán para intentar aplacar la tensión.

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