Piden la expulsión de Israel de la FIFA, pero Netanyahu acepta jugar un partido

El conflicto palestino llega al fútbol

Un partido entre las selecciones de fútbol de Israel y Palestina fue discutido ayer entre el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el premier israelí Benjamin Netanyahu para distender el conflicto político de Medio Oriente.

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Jugadores del club Al Shijayah festejan por las calles su triunfo en Gaza. Foto: EFE

"Uno de los temas de los que he hablado con el primer ministro Netanyahu, en el que está dispuesto a comprometerse, es la organización en un futuro próximo, mañana, pasado mañana, dentro de unos meses, un año, de un partido por la paz entre dos equipos: la selección nacional de Israel y el equipo nacional de Palestina", declaró Blatter tras reunirse con el político israelí.

Poco antes de la reunión, Netanyahu había afirmado que la FIFA corre riesgo de autodestruirse y provocar "el fin de una gran institución" si "se politiza" y sanciona a Israel.

La reacción de Netanyahu se debió a la intención de Palestina de presentar ante la FIFA una moción para expulsar a Israel de los torneos internacionales por impedir a los jugadores moverse entre Gaza y Cisjordania.

Si la secundan tres cuartas partes de los 209 delegados en la sesión anual de la FIFA, el 29 de junio próximo, los equipos y la selección israelí pueden quedar excluidos de las competiciones internacionales.

Apasionados.

Nada acerca más a israelíes y palestinos tras décadas de conflicto que su pasión por el fútbol. Los encuentros de la Liga española o de la Champions europea se viven como propios a ambos la- dos del muro que separa el estadio Al Huseini, en el distrito de Al Ram de Jerusalén Este, de los nuevos barrios de asentamientos judíos. Pero hasta en el deporte más popular se reproduce la tensión histórica que marca las relaciones en Tierra Santa.

"Esta vez no vamos a retirar la propuesta" de la sanción a Israel, advirtió Yibril Rayub, presidente de la Asociación Palestina de Fútbol (PFA), en una conferencia de prensa celebrada en el estadio nacional palestino Al Huseini, en Cisjordania.

La mediación con la Asociación de Fútbol Israelí (IFA) de los máximos dirigentes del fútbol internacional ya consiguió detener votaciones similares, la última en 2014 en San Pablo, en vísperas del Mundial de Brasil.

Además de denunciar el bloqueo a los equipos palestinos para desplazarse entre Gaza y Cisjordania, Rayub acusa a Israel de "violar las normas de la FIFA" al permitir que participen en su liga cinco equipos de colonias judías en territorio ocupado, y también de retener en la aduana material deportivo destinado a las competiciones palestinas.

El presidente de la federación Israelí, Ofer Eini, replica que las restricciones de paso entre los territorios palestinos obedecen a razones de seguridad sobre las que no tiene capacidad de decisión. Eini ha dirigido una carta a los miembros de la FIFA en la que les pide que rechacen la propuesta de la PFA. "Se trata de un intento de mezclar la política con el deporte, lo que se opone a los principios de la Federación Internacional", alega. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha contactado ya con un centenar de países, según el diario Haaretz, para evitar que prospere la moción palestina.

La selección y los equipos de Israel fueron excluidos en los años 70 de la Confederación Asiática de Fútbol, a la que originalmente pertenecían, por presiones de los países árabes. Posteriormente se incor-poraron a las competiciones europeas.

La selección de Palestina


La selección palestina está jugando contra equipos asiáticos. El 12 de junio se enfrentará a Arabia Saudita, tres veces campeona continental, en Cisjordania. Pero para llegar hasta allí, los jugadores sauditas necesitarán un permiso especial, porque tendrán que atravesar puestos fronterizos bajo control israelí y su país no tiene relaciones diplomáticas con Israel.

LA DIPLOMACIA DEL DEPORTE


Estrategia con triunfos y derrotas.


El deporte puede contribuir al acercamiento entre los pueblos, como ocurrió con la llamada "Diplomacia del ping-pong", cuando a principios de la década de 1970 un torneo de tenis internacional contribuyó al deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y China. También se recuerda cómo Nelson Mandela consiguió unir a los sudafricanos en torno a la victoria de su equipo nacional en el Mundial de Rugby de 1995.

Pero esta diplomacia deportiva no siempre da resultados satisfactorios. Por lo pronto, Sudáfrica estuvo excluida hasta 1992 del fútbol y de casi todo el deporte internacional debido a su política de apartheid.

En 2008, la realización de partidos de fútbol entre Armenia y Turquía abrió la posibilidad de acercar a dos naciones duramente enfren- tadas por el Holocausto armenio de 1915. El presiden-te de Turquía, Abdulá Gül, fue invitado por su colega armenio Sergue Sarkisian para ver el encuentro entre las dos selecciones por la clasificación al Mundial 2010. Pese al gesto y los saludos recíprocos, no hubo mayores progresos en la tirante situación.

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