CRISIS POLÍTICA

Comenzó en Brasil el juicio que puede costarle el cargo al presidente Temer

El abogado de Temer, Marcus Vinicius Coelho, cuestionó la inclusión en el expediente de hechos que no figuraban en la acción judicial inicial.

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Michel Temer, presidente de Brasil. Foto: AFP.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil empezó a juzgar el martes en Brasilia la validez de los comicios de 2014, en un caso que puede costarle el cargo al presidente Michel Temer, acosado por denuncias de corrupción.

El TSE examina si la fórmula Dilma Rousseff (PT, izquierda)-Michel Temer (PMDB, centroderecha), que resultó reelecta en esos comicios, cometió abusos de poder político y económico y se benefició de financiación ilegal procedente del megafraude a Petrobras.

Temer asumió la presidencia el año pasado, tras la destitución de Rousseff por el Congreso, acusada de manipular las cuentas públicas.

Los debates deben durar tres días, aunque muchos expertos coinciden en que hay muchas probabilidades de que se alargue por semanas si alguno de los siete magistrados del TSE pide "vista" para suspender el debate y revisar el caso.

El relator del caso, Herman Benjamin, expuso en un resumen de 24 páginas los fundamentos de las denuncias, que incluyen el "uso indebido de medios de comunicación" y la entrega de sumas "millonarias" a través de la petrolera estatal para los partidos de la coalición gobernante.

El proceso, que hasta hace poco parecía condenado al fracaso, cobró relevancia desde que el pasado 17 de mayo salió a luz una grabación en la que el presidente parece dar aval al pago de un soborno; la grabación fue entregada por ejecutivos del gigante cárnico JBS, en el marco de un acuerdo de delación premiada.

El escándalo disparó los pedidos de renuncia y de 'impeachment' contra Temer y el Supremo Tribunal Federal (STF) le abrió una investigación por presunta corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia.

Ante el interés suscitado por el caso, el TSE dispuso una sala especial con una pantalla e instaló otra pantalla en un pasillo, donde cerca de 100 periodistas seguían las deliberaciones.

Centenares de policías custodiaban el lugar, aunque apenas había unas decenas de manifestantes.

Después de Benjamin, comenzaron los alegatos de la acusación y de las defensas, limitados a 20 minutos.

El abogado de Rousseff, Flávio Caetano, pidió desestimar las delaciones premiadas Marcelo Odebrecht y de los expublicitarios del PT, asegurando que "mintieron". Rousseff, de ser declarada culpable, podría verse privada de derechos políticos durante ocho años.

El abogado de Temer, Marcus Vinicius Coelho, cuestionó la inclusión en el expediente de hechos que no figuraban en la acción judicial inicial.

Juicio paradójico, de desenlace incierto

Las denuncias ante el TSE fueron presentadas en 2014 y 2015 por el PSDB (centroderecha), derrotado en las urnas, pero en la actualidad -paradójicamente- el principal aliado del PMDB de Temer.

Si el TSE decidiera anular la elección, deberá determinar si la pérdida del mandato es inmediata o si Temer puede permanecer en el cargo hasta agotar todos los recursos legales.

Si Temer cayera, la Constitución dice que el Congreso debe elegir al nuevo presidente en un plazo de 30 días, para completar el mandato hasta fines de 2018.

Con decenas de legisladores investigados por corrupción, miles de brasileños piden en las calles que el desenlace de esta nueva crisis se resuelva en las urnas.

"Aunque el TSE juzgue en el plano jurídico, la crisis institucional es muy seria y es natural que ese tribunal se vea influenciado por la cuestión política también", dijo la fiscal de la República y especialista en Derecho Público Silvana Batini a la AFP.

El mandatario, de 76 años, se presenta como garantía de continuidad de las reformas promercado con las que espera sacar al país de la peor recesión de su historia.

Frentes abiertos

Temer obtuvo una prórroga -hasta el viernes a las 17H00 locales (20H00 GMT)- para responder por escrito un interrogatorio con 82 preguntas que le llegó el lunes en la tarde, con intimación de contestarlas en 24 horas.
Pero enfrenta otras amenazas.

Una de ellas es la posibilidad de que la fiscalía presente una denuncia en su contra en base a las declaraciones y pruebas que los ejecutivos de JBS dieron a cambio de beneficios judiciales.

También acecha la posible salida de la coalición gubernamental del PSDB, que supondría una sentencia de muerte para Temer.
Y el entorno del mandatario está especialmente en alerta por una posible declaración premiada de uno de sus hombres de confianza, el exdiputado Rodrigo Rocha Loures, detenido el sábado en Brasilia.

El exasesor presidencial, señalado por JBS como la persona directamente designada por Temer para recibir sobornos, fue filmado cuando recogía una maleta con 500.000 reales (unos 150.000 dólares) de un emisario de la empresa.

La policía brasileña arrestó por otro lado este martes Henrique Eduardo Alves, exministro de Turismo tanto de Rousseff como de Temer, en el marco de una investigación por corrupción y lavado en la construcción del estadio Arena das Dunas, que albergó juegos del Mundial-2014 en la ciudad de Natal (noreste).

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