VENEZUELA

Ciudad con mundos paralelos y visiones opuestas

Las disfunciones de la vida cotidiana quedan expuestas en Caracas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Reuters

"Caracas en una montaña rusa. Cruzar la capital de Venezuela, escenario desde hace tres semanas de las protestas de la oposición que demanda elecciones al Gobierno de Nicolás Maduro, supone un viaje a través de mundos paralelos, visiones opuestas de la realidad y disfunciones que ilustran la vida cotidiana de muchos venezolanos", señala El País de Madrid, desde Caracas, en un artículo de Francesco Manetto.

"Los vecinos de Petare, uno de los barrios más humildes e inseguros del país, acuden al mercado a media mañana. En los puestos predominan la fruta y algunas verduras. Delante de las tiendas de alimentación más abastecidas, protegidas con rejas de seguridad, son habituales las colas para comprar pan y otros productos básicos. En el comercio de Douglas Gutiérrez hay que respetar unas normas: cada cliente puede comprar como mucho cuatro paquetes de arroz, cuatro de azúcar y cuatro botellas de aceite. Una bolsa de arroz cuesta hoy 4.700 bolívares, alrededor de un dólar, precio que se multiplica en la reventa ilegal conocida como bachaqueo. En la estación de servicio del barrio, 20 litros de gasolina salen por dos puñados de céntimos de dólar", indica la crónica.

Recuerda que Venezuela, país productor de crudo cuya economía depende del valor del petróleo, está azotada además por una tendencia de hiperinflación. El FMI calcula una suba de precios de 1.700% en dos años.

Describe que la vida cotidiana "está marcada por una elevada polarización. Pero eso no quiere decir que trodos los opositores o quienes se manifiestan contra el gobierno comulguen estrictamente con el ideario de las fuerzas que integran la Mesa de Unidad Democrática (MUD. Ni que todos los que defienden el chavismo lo hagan porque aplauden ese modelo, sino más bien porque prefieren la conservación del orden, la idea de que cada cosa siga en su sitio".

"El gobierno de Maduro intervino en el mercado con los llamados CLAP. Se trata de comités locales de abastecimiento y producción que administran productos básicos como la harina o leche en polvo y que el opositor Henrique Capriles considera un chantaje que genera dependencia del oficialismo", indica El País de Madrid.

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