Disputan 337 alcaldías en medio de la apatía de los votantes

Chavismo y oposición en pulseada clave

Los venezolanos votaron ayer en elecciones municipales consideradas el primer test para el presidente Nicolás Maduro, entre elevada inflación y escasez de productos básicos, a siete meses de haber sido elegido tras la muerte de Hugo Chávez.

Ciudadanos consultan su lugar de votación para las cruciales municipales venezolanas. Foto: AP

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Caracas | AFP, EFE Y AP

Los comicios para definir autoridades de 337 alcaldías fueron elevadas a la categoría de plebiscito por la oposición, en una apuesta riesgosa que podría volverse contra los partidos aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), liderada por Henrique Capriles, quien perdió las presidenciales de abril por 1,5 puntos.

Por la mañana, casi todos los 13.500 centros de votación en el país operaban con normalidad para que los más de 19 millones de venezolanos convocados a elegir también 2.455 concejales pudieran ejercer su derecho al voto, aunque la afluencia era menor que a la misma hora en otras elecciones, según se pudo comprobar. En Venezuela el voto no es obligatorio y tradicionalmente sufraga alrededor del 50% del padrón.

La "Revolución Bolivariana" de Chávez ha ganado regularmente casi todos los comicios y plebiscitos en los últimos 14 años en el país.

Disputa.

Maduro pidió la noche del sábado mantener la "serenidad" ante la posibilidad de que algunas alcaldías sean "altamente disputadas" y tengan resultados "ajustados" en esta jornada declarada "Día de la Lealtad" a Chávez, cuando se cumple un año de su último discurso antes de someterse a su cuarta operación en Cuba.

El chavismo controla más del 80% de los municipios y los pronósticos le auguraron que mantendrá al menos dos terceras partes, en especial luego de la "guerra económica" del presidente, quien ordenó rebajas compulsivas de precios y amenazó con encarcelar a especuladores.

En un colegio electoral de la barriada 23 de Enero, un bastión chavista en el oeste de Caracas, Noris Rodríguez, de 55 años, explica que acudió a votar para "seguir adelante con el proceso y ayudar a Maduro con votos porque la oposición es como una piedra, ni hace ni deja hacer".

Por su parte, los opositores se atrincheran en ciudades grandes, entre ellas las dos principales aglomeraciones del país, consideradas las "joyas de la corona": el distrito metropolitano de Caracas y la petrolera Maracaibo, que suman un sexto del padrón electoral.

"Hay que salir a votar para ganarle una al gobierno, este país se está yendo hasta el fondo. Nunca había habido que hacer tantas colas para todo, la inseguridad nos está comiendo", explica en un centro de votación en el acomodado distrito de Chacao Neida Pernia, una comerciante de 48 años, disgustada por la poca afluencia de votantes.

Sin embargo, la defensa de esos dos trofeos frente al asalto gubernamental no está decidido, en especial en Maracaibo, donde el joven filósofo -doctorado en Italia y Francia- Miguel Pérez Pirela es un serio rival de la alcaldesa Eveling Trejo, esposa del conspicuo antichavista Manuel Rosales, exiliado en Perú.

Capriles.

"Hoy elegimos nuestro futuro. Sal a votar y a construir el país que mereces``, expresó Capriles en una columna de opinión difundida el sábado.

El también gobernador del estado de Miranda denunció que durante la campaña la oposición enfrentó un "silencio informativo`` de los grandes medios radioeléctricos privados y estatales, que no difundieron sus mensajes. El dirigente acusó al oficialismo de utilizar los medios del Estado para hacer campaña a pesar que la ley electoral lo prohíbe.

Operativo militar

Más de 150 mil efecti-vos del llamado Plan República, entre militares y milicianos, fueron desplegados para garantizar la seguridad en todo el proceso de votación. Se montaron guardias en las centrales eléctricas e instalaciones petroleras, entre otros puntos. En los últimos días, el Gobierno habló de posibles "sabotajes" para provocar apagones y otros daños.

OFENSIVA SOBRE LAS ENCUESTAS

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, que caía en picada en los sondeos hasta octubre, salió al contraataque en noviembre y tras definirse como "presidente justiciero", lanzó una ofensiva económica que forzó la baja de precios de productos tan diversos como televisores de plasma, zapatos o tornillos, y amenazó con enviar a prisión a los comerciantes más díscolos.

Encuestas privadas a las que tuvo acceso la AFP detectaron que la panoplia de medidas populistas, que apuntan básicamente a la clase media, habrían frenado la caída de la intención de voto de los candidatos oficiales e incluso revertido la tendencia en varias ciudades.

Venezuela llegó a estas elecciones con una inflación del 54% anual, fuertes presiones sobre la cotización del dólar en el ilegal mercado paralelo, donde cotiza nueve veces más que en el controlado mercado oficial, y escasez puntual de productos.

Sin embargo, las medidas recientes de Maduro pueden disimular esta situación a los ojos de millones de votantes.

"Hay una crisis económica en Venezuela y paradójicamente quien la capitaliza mejor políticamente es el mismo gobierno que lo generó``, dijo a AP Luis Vicente León, de la firma encuestadora Datanálisis. "Hay una narrativa sobre quiénes son los culpables``.

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