CRISIS POLÍTICA EN ESPAÑA

Cataluña genera máxima tensión

Secesionistas desafían; Rajoy afirma que el referéndum es ilegal y no se hará.

Rajoy se retira luego de informar a los medios sobre Cataluña. Foto: EFE
Rajoy se retira luego de informar a los medios sobre Cataluña. Foto: EFE

La batalla por Cataluña se intensificó en los últimos diez días. Los legisladores catalanes votaron a favor de proseguir con el referéndum independentista del 1° de octubre, el Tribunal Constitucional de España, ante un planteo del gobierno que preside Mariano Rajoy, declaró la votación en suspenso, pero los secesionistas catalanes continúan con su plan al extremo que el jueves lanzaron su movilización.

Parece ser la receta perfecta para generar una crisis política predecible y caótica que puede empujar a España hacia un territorio desconocido. La tensión está al máximo nivel.

"Esto se ha salido de control", estimó Javier Solana, quien fue vocero del gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), desempeñó dos ministerios y la secretaría general de la OTAN. "Ya no estamos en una situación normal de conflicto político donde los dirigentes pelean pero, por lo menos, respetan las reglas de juego".

Apenas hace semanas, Cataluña fue escenario de un ataque terrorista en el que murieron 16 personas, la mayoría de ellas cuando una camioneta atropelló a los peatones en las Ramblas de Barcelona. La unidad que se produjo después de la agresión fue muy breve.

Casi de inmediato, los políticos catalanes y españoles —además de intercambiar acusaciones en torno a potenciales fallas de seguridad antes del atentado— reanudaron su confrontación sobre las aspiraciones autonómicas de la región.

Ahora, los líderes separatistas enfrentan multas e inhabilitaciones de sus cargos por seguir adelante con el referéndum, que el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy (Partido Popular) califica de ilegal y violatorio de la Constitución, y asegura que no se realizará el 1° de octubre. Su postura es respaldada por el Tribunal Constitucional.

Firme.

Unas 6.000 urnas han sido almacenadas en una ubicación secreta por temor a que la Policía pueda confiscarlas. El Parlamento de Cataluña aceleró los avales de medidas en favor de la secesión, pese a la oposición del Partido Socialista, el Partido Popular y Ciudadanos.

El presidente Rajoy se mantiene firme y en otras ocasiones resistió con éxito la presión secesionista como cuando se celebró el referéndum de noviembre de 2014. Pero, esa consulta no fue vinculante. Menos del 40% de los votantes participaron y cerca del 80% votó por la independencia.

Esta vez, el gobierno de Cataluña liderado por Carles Puigdemont ha prometido que el referéndum será vinculante, aunque el Tribunal Constitucional de España lo declare ilegal y los oponentes catalanes de la independencia lo boicoteen. Por eso, el actual enfrentamiento político es más riesgoso.

El gobierno de España y Cataluña están enfrentados en una lucha de ojo por ojo. Los separatistas sostienen que el gobierno de Rajoy les niega el derecho a votar sobre su futuro. El gobierno central dice que los secesionistas socavan la democracia al ignorar las resoluciones del Tribunal Constitucional.

Advierte.

Rajoy les dijo a los alcaldes de Cataluña, a los funcionarios electos y a los funcionarios públicos que su obligación es prevenir o frenar el referéndum ilegal. Agregó que como líder de España hará "todo lo necesario, sin renunciar a nada" para detener el independentismo.

En respuesta, Puigdemont dijo a la televisión catalana que ningún político ni ninguna corte corte en Madrid podría detener el referéndum. Predijo que el 1° de octubre Cataluña tendrá "un tsunami de democracia", cuando sus calles se llenen de ciudadanos que emitan su voto por la independencia. Puigdemont argumentó que la democracia es escuchar a los ciudadanos, mientras Rajoy amenaza con sanciones.

Puigdemont y los partidos que lo sustentan optaron definitivamente por el camino de la desobediencia para intentar celebrar el referéndum, pese a las advertencias y prohibiciones de la Justicia, el Tribunal Constitucional y el gobierno. El jueves por la noche, en Tarragona, lanzaron la campaña de la consulta, pese que la votación está suspendida por el Tribunal Constitucional y la oleada de querellas contra los dirigentes independentistas. El acto intentó trasladar la imagen de que el referéndum se mantiene intacto, y se produjo horas después de que el gobierno catalán avisó por carta al gobierno de Rajoy de que ya no volverá a rendir cuentas ante Hacienda sobre el dinero que gasta.

Puigdemont ya advirtió de su estrategia de desobediencia en una entrevista que la noche del miércoles concedió a TV3 de Cataluña. "¿No han dicho que no podíamos hacer una web? ¿No han dicho que no podíamos aprobar una ley? ¿No dijeron que no podríamos firmar un decreto de convocatoria y celebrar un referéndum? Pues pese a todo, lo estamos haciendo", afirmó.

ESCENARIO DE DESAVENENCIAS.

"Democracia española es muy fuerte".

"El Estado va a seguir actuando", afirmó el presidente Mariano Rajoy durante su intervención en la Junta Directiva del Partido Popular de Cataluña, celebrada, el viernes, en Barcelona. "Un presidente no puede aceptar de ninguna de las maneras esta suerte de planteamiento. No es posible. Se lo hemos dicho. Nos van a obligar a lo que no queremos llegar. Lo digo con la misma serenidad que firmeza, no habrá referéndum". Puntualizó que "cuando más tarde rectifiquen, más daño harán al conjunto de los catalanes y los españoles. No subestimen la fuerza de la democracia española. Es muy fuerte".

El gobierno observa como un último recurso de urgencia la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que le permitiría obligar a la Generalitat a cumplir la ley.

Rajoy advirtió que "si en 48 horas no hay un compromiso de cumplimiento de la ley, a partir de ahora los pagos de la Generalitat de Cataluña los hará el gobierno de España". (Fuente: El País de Madrid).

El reclamo de secesión y su historia.

El separatismo tiene profundas raíces históricas y culturales en Cataluña. La Diada, que se celebró la semana pasada, conmemora una derrota catalana a manos de Madrid: la captura de Barcelona en 1714 por parte de las tropas de Felipe V.

En marzo de 2006, el Parlamento de España aprobó un nuevo estatuto que fortalece la autonomía de Cataluña. Pero, cuando una parte del estatuto fue eliminado por el Tribunal Constitucional de España en 2010, las tensiones resurgieron.

La disputa cobró impulso durante la crisis financiera, después de que el presidente Mariano Rajoy rechazó una petición de Cataluña para reducir su contribución al fisco español, que transfiere recursos de las zonas más adineradas a las más pobres. En Cataluña, la decisión aumentó la sensación de que Madrid les quita su riqueza de manera injusta. España sale de la crisis para encabezar la recuperación económica de Europa con un PIB que se espera crezca más del 3% este año, pero eso no frena el impulso de los secesionistas.

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