NUEVO ESCÁNDALO

La casa real ahora sufre por una estafa de la ex amante del rey Juan Carlos

La aristócrata Corinna vendió objetos de una inexistente "colección real".

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El rey Juan Carlos saluda a la alemana Corina zu Sayn-Wittgenstein.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la aristócrata alemana que vivió una larga relación sentimental con el rey Juan Carlos I, acaba de reaparecer con otro escándalo que incomoda a la corona española: la justicia suiza la investiga por una presunta estafa vinculada a la venta de objetos pertenecientes a una inexistente "colección real". 

La denuncia fue presentada por un abogado que adquirió el dúplex de 275 metros cuadrados en los Alpes que la mujer compartió con el rey ahora jubilado en incontables viajes de placer entre 2009 y 2012. Además de pagarle casi cinco millones de euros por la propiedad, el comprador desembolsó 120.000 francos suizos (110.000 euros) por obras de arte, vinos de colección y antigüedades que estaban en la casa. Pero, tarde, se dio cuenta de que le habían encajado un montón de baratijas.

La casa de subastas suiza Galartis tasó en 20.000 francos (seis veces menos) el valor del lote. Había desde supuestas ánforas romanas que en realidad no tenían más de 10 años hasta un lienzo pintado por un italiano que se dedica a vender suvenires en las calles de Venecia o cuatro "vasijas de vino centenarias" que resultaron ser nuevas y habían sido compradas en un local de decoración del pueblo por 400 euros.

Lo que más indignó al comprador es haber descubierto el valor insignificante de dos litografías de autor desconocido que, según el acta de venta, pertenecían a la colección real de la corona española. Corinna había dispuesto fotos de Juan Carlos I delante de esos cuadros para reforzar la idea de que eran verdaderos tesoros. Galartis determinó que valen como mucho 250 euros.

El denunciante acusa a la mujer de haberlo engañado "de manera audaz" mediante el uso de la relación íntima que mantuvo con el rey -jamás confirmada ni desmentida- entre 2004 y 2013, poco antes de que éste abdicara a favor de su hijo Felipe VI.

El caso, destapado esta semana por el diario digital El Español, reavivó la polémica por el papel que ejerció la aristócrata y lobbista alemana en los traumáticos años finales del reinado de Juan Carlos de Borbón.

El lujoso dúplex suizo, enclavado en el pueblo alpino de Villars-sur-Ollon, a 1500 metros de altura, era un refugio al que el rey solía viajar de incógnito en momentos en que España atravesaba la peor crisis económica de su historia reciente.

El affaire con Corinna -hoy de 50 años, 27 menos que el rey- influyó de manera decisiva en el desprestigio de la monarquía, que empujó, en junio de 2014, el recambio en el trono. Más allá de la cuestión sentimental y el papel en que quedaba la reina Sofía, la mujer estuvo vinculada a negocios opacos en los que, se sospecha, hacía valer una supuesta condición de delegada del rey de España.

La investigación por estafa con obras de arte puede forzarla a sentarse en el banquillo en Suiza. En España había sido liberada del juicio por fraude que enfrentarán en enero la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, la hija y el yerno del rey emérito, pese a que aquélla participó de operaciones vinculadas con el caso.

Ante la justicia suiza, Corinna deberá revertir el informe de los expertos que tasaron el material que tenía en el interior de la casa.

Entre los artículos en disputa se encuentra una colección de vinos que ella describió como pertenecientes a la bodega privada del rey de España. Argumentó por escrito, según el demandante, que habían sido trasladados hasta Villars-sur-Ollon en aviones privados y que le había costado una fortuna mantenerlos en la bodega del complejo hotelero RoyAlp, donde se sitúa el dúplex. El encargado del resort declaró que el cuidado de las botellas se hizo gratis.

El denunciante es un hombre de 82 años que sufre un cáncer de pulmón. Según sospecha, muchos de los objetos que compró son regalos sin mucho valor que recibió Juan Carlos I como jefe de Estado y que trasladó a la casa suiza de su amiga. "Son un simple regalo de un rey a su favorita", opina, acerca de las supuestas obras de la Colección Real.

En realidad, la corona no es propietaria de obras de arte. Los objetos expuestos en los palacios y residencias pertenecen al patrimonio nacional -de titularidad estatal- y no pueden ser dispuestos por ningún miembro de la familia Borbón.

El dúplex había sido comprado por Corinna en 2009 y lo vendió en 2013, poco después de distanciarse definitivamente del rey. El comprador tardó casi un año en recibir las llaves -mientras terminó de pagar- y al entrar descubrió que la decoración de lujo por la que había pagado 120.000 francos adicionales era puro cuento.

Intentó negociar la devolución del dinero, pero fracasó. Ahora decidirán los jueces.

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