ARGENTINA

Bulacio, un apellido asociado otra vez a una tragedia ricotera

Juan Francisco Bulacio es el segundo fallecido durante el recital del Indio Solari en Olavarría. En 1991, un joven del mismo apellido fue asesinado por la Policía cuando a la salida de un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

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Walter Bulacio, el joven que en 1991 fue asesinado por al Policía. Foto: TN.

Luego de 36 horas de incertidumbre, se conoció la identidad del segundo fallecido en el recital del Indio Solari en Olavarría, que aún restaba identificar. Según confirmaron a La Nación fuentes de la investigación, el hombre tenía 36 años y se llamaba Juan Francisco Bulacio.

Poco después de identificado el cuerpo, se confirmó también que no tenía vínculo parental con Walter Bulacio, quien murió luego de un recital de Patricio Rey y sus redonditos de ricota en 1991, después de ser detenido en forma ilegal y torturado por la policía.

"La coincidencia del apellido entre la segunda víctima del recital del Indio y Walter Bulacio es un simbolismo macabro, pero no hay parentezco entre ellos. Es una casualidad con una carga simbólica tremendamente fuerte", sostuvo Maria del Carmen Verdú, abogada de la familia de Walter Bulacio, en declaraciones a radio El Mundo.

"La hermana de Walter estuvo en el recital, pero están bien ella y todos los compañeros con los que viajó", agregó la mujer.

La muerte de Walter

El 19 de abril de 1991, en las inmediaciones del Estadio Obras Sanitarias, en Núñez, se iba a desarrollar el recital de Patricio Rey y sus redonditos de ricota, al que se dirigían miles de personas. Antes de llegar al lugar, centenares de los asistentes fueron detenidos por la Policía Federal en un razzia. Uno de ellos era Walter Bulacio, de 17 años.

Quienes detuvieron al joven en su momento invocaron el "Memorando 40", una disposición pergeñada por dos jueces correccionales en 1967, que autorizaba a los comisarios a no dar intervención a la Justicia por la detención de un menor de edad (siempre que no fuera por un delito), cuando el propósito era entregárselo a los padres.

Según constancias de las actuaciones, Bulacio murió como consecuencia de un "aneurisma no traumático" tras ser alojado en la comisaría 35ª. Por el caso fue juzgado años más tarde el ex comisario Miguel Angel Espósito, pero sólo fue procesado por la detención ilegal y nunca por el delito de torturas seguidas de muerte.

Por este caso, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó a Argentina el 18 de septiembre de 2003, luego de que el Estado admitiera su responsabilidad en la muerte de Bulacio, a indemnizar a su familia y a "concluir la investigación del conjunto de los hechos de este caso y sancionar a los responsables de los mismos".

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