EL ROSTRO DE LA COSA NOSTRA

El fin de "La Bestia" siciliana

El jefe mafioso Salvatore “Toto” Riina murió a los 87 años; “no me arrepiento de nada”, dijo.

Un cartel en la ciudad italiana de Ercolano, anunciando la muerte  del mafioso Salvatore Riina y recordando los nombres de algunas de sus víctimas. Foto: EFE
Un cartel en la ciudad italiana de Ercolano, anunciando la muerte del mafioso Salvatore Riina y recordando los nombres de algunas de sus víctimas. Foto: EFE

Lo llamaban "La Bestia". Toto Riina, el padrino de los padrinos de la mafia siciliana, murió en la madrugada del viernes en el hospital de la prisión donde cumplía 26 condenas a cadena perpetua.

Murió un día después de cumplir 87 años. Ordenó más de 150 asesinatos, entre ellos el de los de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en 1992. Fue también uno de los cerebros de los atentados que dejaron 10 muertos en Roma, Milán y Florencia en 1993. Entre las víctimas de Riina también figuran el ex secretario provincial de la Democracia Cristiana Michele Reina y el presidente de la región Sicilia Piersanti Mattarella, hermano de Sergio, actual Jefe de Estado italiano.

A Salvatore "Toto" Riina también se le conocía como "U Curtu" (el Corto) por su escasa estatura (1,58 metros).

Nació el 16 de noviembre de 1930 en Corleone, cerca de Palermo, capital de la Sicilia, en el seno de una familia de campesinos pobres.

Riina inició su carrera criminal con 18 años cuando fue condenado por el asesinato de un coetáneo durante una pelea, y en 1956 al salir de la cárcel por reducción de la pena entró a formar parte de los sicarios del mafioso Luciano Leggio.

Se distinguió inmediatamente por su ferocidad y falta de escrúpulos, por lo que tras aniquilar a todo el clan rival de Michele Navarra, médico y jefe de los Corleoneses, Leggio le hizo su brazo derecho. Riina fue ascendiendo en la organización hasta sustituir a su jefe el 16 de mayo de 1974, cuando Leggio cae preso.

En 1969, junto con otro de los jefes de la Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, protagoniza una de las etapas más sanguinarias de enfrentamientos dentro de la mafia. Ese año la Justicia emitió la primera orden de detención en su contra, pero logró vivir en la clandestinidad durante casi 25 años, durante los cuales, probablemente, nunca salió de Sicilia.

Riina, al frente del clan de los Corleone, se apoderó de todas las actividades rentables de la mafia, desde el tráfico de drogas hasta los secuestros, pasando por la extorsión, al cabo de una guerra que en los años ochenta causó centenas de muertos entre las "familias".

Tras ganar la guerra, en 1982, Riina tomó todo el poder, convirtiéndose en el jefe de la "Cúpula" (el ejecutivo de Cosa Nostra).

Durante el llamado "Maxi Proceso" que comenzó en 1986 en el que fueron juzgados más de 100 mafiosos en un búnker construido en los alrededores de la cárcel palermitana de Ucciardone por motivos de seguridad, los acusados apuntaron el dedo contra Riina.

En los años 1990 la mafia hizo tambalear al Estado italiano, que reforzó su legislación y creó una dirección especializada en la lucha contra el crimen organizado, no sólo contra la Cosa Nostra sino también contra la Ndrangheta (Calabria), la Camorra (Campania) o la Sacra Corona Unita (Apulia).

El exalcalde de Palermo, Vito Ciancimino, quien fue durante años su referente político, inventó para Riina el nombre de "La Belva" (La Bestia), ya que en la capital siciliana en esos años se contaba un muerto al día por ajustes de cuentas de la mafia.

Las fuerzas de seguridad detuvieron a Riina el 15 de enero de 1993 en su casa de Palermo donde vivía con su familia.

Sobre su detención existen aún muchos puntos oscuros, pues se desconoce si fue por información que dio uno de sus fieles, Baldassare Di Maggio, arrepentido y que después contaría durante un proceso el famoso beso entre Riina y el siete veces primer ministro italiano, Giuli Andreotti.

Los videos de los interrogatorios de Riina revelaron un personaje de una gran habilidad, que ocultaba detrás de la apariencia de un anciano ingenuo y miedoso, una actitud fría y una mirada amenazadora.

En 2009, Toto Riina rompió el silencio, afirmando que la mafia no había sido responsable de la muerte del juez Paolo Borsellino, reconociendo de facto que había sido el principal dirigente de la organización.

Tras sus múltiples condenas por asesinato y asociación mafiosa, la Justicia confiscó al "padrino de padrinos" una fortuna de 125 millones de euros (147 millones de dólares) invertida en bienes diversos.

"Con su estrategia de masacres sangrientas en Sicilia y en Italia (...) volvió visible a la mafia de golpe, con cientos de asesinatos, primero con kaláshnikov y luego con bombas", explicó Attilio Bolzoni, un experto de la mafia en el diario La Repubblica.

"Shhhh".

Riina purgó su pena en una cárcel de Parma, en el norte de Italia, siendo sometido al régimen carcelario previsto para los mafiosos que, entre otras disposiciones, prohíbe las visitas de familiares, autorizando sólo las de su abogado.

En julio de este año, Riina, aquejado de cáncer, solicitó una suspensión de pena para ser hospitalizado o un arresto domiciliario. Pero un tribunal de Bolonia dictaminó que debía permanecer detenido alegando que el tratamiento médico que recibía en el sector carcelario del hospital de Parma era correcto y suficiente.

Durante todos estos años, los investigadores aseguran que a pesar de estar bajo el régimen carcelario 41-bis, el más duro y con un régimen de aislamiento más severo, Riina seguía tejiendo los hilos de Cosa Nostra.

Toto Riina, casado desde 1974 con Antonietta Bagarella, una maestra perteneciente a una gran familia mafiosa, tuvo cuatro hijos, entre ellos dos varones que siguieron sus pasos.

Giuseppe, nacido en 1977, fue condenado a 8 años y 10 meses de cárcel por asociación mafiosa en 2009. Giovanni, nacido en 1976, cumple cadena perpetua por asesinato.

"Para mí tú no eres Toto Riina, tú eres solamente mi padre. Y te deseo feliz cumpleaños, papá, en este día triste pero importante. Te quiero", escribió su hijos Giuseppe en Facebook.

"No me arrepiento de nada, nunca me doblegarán, incluso si me condenan a 3.000 años", dijo Riina en una grabación reciente.

Maria Concetta Riina, una de las hijas del jefe mafioso, publicó ayer viernes una foto en blanco y negro en su página de Facebook, en la que se puede ver medio rostro de una mujer joven con el dedo sobre los labios con la inscripción "shhhh".

El juez que admiraba a Kennedy.

El juez Giovanni Falcone fue asesinado el 23 de mayo de 1992 por orden de Salvatore Riina, en un atentado en el que hicieron estallar mil kilogramos de explosivos en la autopista que hoy lleva su nombre. A Falcone le gustaba repetir una frase de J. F. Kennedy: "Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera que sean las consecuencias personales (...). Esta es la base de toda la moralidad humana".

El juez que recuerda Palermo.

Paolo Borsellino fue el juez que junto a Giovanni Falcone llevaron los procesos judiciales contra la Cosa Nostra. Murió en un atentado perpetrado por la mafia siciliana el 19 de julio de 1992 en Palermo. Su vida ha sido llevada al cine y a una miniserie televisiva. Varias escuelas y asociaciones llevan su nombre; lo mismo el Aeropuerto de Punta Raisi, en Palermo, ahora conocido como aeropuerto de Falcone-Borsellino.

El veto papal.

La Iglesia católica italiana se negó a celebrar un funeral público para el mafioso Toto Riina. "Está excluido que se celebre un funeral público", declaró el portavoz de la Conferencia Episcopal Italiana, monseñor Ivan Maffeis. La decisión está inspirada en una directiva del papa Francisco, quien excolmulgó en junio de 2014 a todos los miembros de la Ndrangheta, la poderosa mafia calabresa. El Vaticano está estudiando excomulgar a todos los mafiosos y corruptos, cualquiera que sea su país de origen.

"Podría haberle concedido el perdón".

La muerte de Toto Riina no dejó a nadie indiferente en Italia. La presidenta de la comisión parlamentaria antimafia, Rosy Bindi, aseguró que esa muerte "no es el fin de la mafia". "Toto Riina ha sido el jefe sin discusión y el más sanguinario de la Cosa Nostra de los atentados. Esa mafia había sido ya derrotada antes de su muerte", explicó Bindi.

El presidente del Senado y ex fiscal antimafia, Pietro Grasso, advirtió por su parte que "no se baja la guardia" por la desaparición del capo, y recordó que esta activará "nuevos problemas" dentro de Cosa Nostra, pues ahora se abre la cuestión de su sucesión. "Se lleva muchos misterios que habrían sido fundamentales para encontrar la verdad sobre alianzas, redes de poder y cómplices externos e internos a la mafia, pero todos nosotros tenemos que seguir buscándola", agregó. Grasso recordó a "los cientos y cientos de personas" muertas por orden de Riina o por su directa autoría, y en ese recuerdo coincidió el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, (CEI), Nunzio Galantino, quien advirtió que "las cosas no cambiarán solo porque ha muerto". Galantino hizo un llamamiento a que "todos" asuman sus responsabilidades para que se propicie la desaparición del sustrato que hace posible la existencia misma del crimen organizado.

Por el lado de las víctimas, destacó la reacción de María, hermana del juez Falcone asesinado por orden de Riina en 1992, que declaró tras conocer la muerte de Riina que no se alegra, pero que no puede perdonar.

"Como enseña mi religión podría haberle concedido el perdón, pero de él no ha llegado ninguna señal de arrepentimiento", dijo, al recordar que Riina se reía de Falcone y decía que le había dado "la muerte del atún".

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