UN AÑO DE TRAGEDIAS

Barrios enteros arrasados por el fuego en California

Al menos 31 personas murieron; “nuestras vidas cambiaron para siempre”

Santa Rosa: una de las urbanizaciones del norte de California más afectadas por el fuego. Foto: AFP
Santa Rosa: una de las urbanizaciones del norte de California más afectadas por el fuego. Foto: AFP

Los devastadores incendios al norte de California ya figuran entre los más trágicos en la historia del estado, mientras se teme que aumente la lista de muertos cuando se explore en profundidad el terreno arrasado por las llamas.

Ayer viernes el Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California informó de al menos 31 muertos por los fuegos que han arrasado unas 86.000 hectáreas desde el pasado domingo en unas tierras que son mundialmente conocidas por sus viñedos.

Algunos fuegos se han unido y ahora se combaten como un único incidente.

El incendio más grande es el de Atlas, activo en los condados de Napa y Solano, donde ha arrasado 19.500 hectáreas. En tanto el de Tubbs es el tercer incendio más mortal en toda la historia de California, pues provocó 15 del total de fallecidos.

En una rueda de prensa, el director de la Oficina de Servicios de Emergencia del gobernador de California, Mark Ghilarducci, afirmó que la situación no está "ni siquiera cerca" de solucionarse.

"Sabemos que nuestras vidas han cambiado para siempre. Esto es difícil", dijo en un apartado de su intervención.

Al menos 3.500 edificios de todo tipo, incluyendo viviendas y comercios, han quedado destruidos tras el paso de las llamas, que ha dejado barrios enteros en ruinas.

El aguacil del condado de Sonoma, Robert Giordano, detalló que sólo en su territorio han encontrado 17 cadáveres, de los cuales 10 han sido identificados.

Giordano especificó las complejidades que entraña la identificación de los fallecidos, ya que mientras algunos de los restos humanos estaban "intactos", otros son "meramente cenizas y huesos".

Mientras avanzan las labores de extinción y de recuperación de cuerpos, se van conociendo algunas historias desgarradoras que han dejado estos incendios, como la de un matrimonio que el pasado marzo celebró 75 años de casados y que falleció por culpa de las llamas, informó The New York Times.

Además de los fallecidos, hay centenares de personas desaparecidas.

Mientras se realizan las búsquedas, se ordenó la evacuación de ciudades de los condados de Sonoma y Napa, muy golpeados por las llamas con miles de hogares destruidos.

Las evacuaciones en Santa Rosa, también en Sonoma, afectaron a unas 175.000 personas. Al final, barrios enteros quedaron reducidos a cenizas.

El servicio nacional del clima pronosticó en algunas áreas vientos de hasta 80 km/h y que las "condiciones climáticas críticas para un incendio" continuarán durante el fin de semana. "Esto quiere decir que los incendios seguirán expandiéndose de manera errática. Tienen el potencial de cambiar de dirección en cualquier momento", dijo el jefe de los bomberos de California (Cal Fire), Ken Pimlott.

El presidente Donald Trump declaró estado de desastre mayor en California, liberando fondos y recursos federales para encarar la situación, mientras que el gobernador, Jerry Brown, declaró estado de emergencia en ocho condados.

Michael Desmond es uno de los cientos de residentes del barrio Coffey Park de Santa Rosa que perdieron sus casas. "Me siento violado, como asaltado por un ladrón", dijo este hombre de 63 años mientras observaba los escombros de lo que una vez fue la casa donde creció.

Entre las bodegas más perjudicadas de la zona están William Hill Estate Winery, Signorello Vineyards, Stags Leap y Chimney Rock.

Los incendios forestales son comunes en el oeste de Estados Unidos durante la estación de sequía en los meses más calientes, pero este año están entre lo más letales de la historia. El incendio en el parque Griffith en Los Ángeles en 1933 mató al menos a 29 personas y 25 murieron en el de Oakland Hills dos años antes.

Presos.

Unos 550 reclusos fueron enviados a la región del vino para combatir los incendios. En la cárcel son presos, pero afuera son bomberos, como cualquier otro. No hay esposas o cadenas, ni siquiera hay custodios: los distingue el traje naranja y la palabra "recluso" estampada en una pierna del uniforme, y la paga que reciben. Por arriesgar la vida en la línea de fuego ganan un dólar la hora, contra un mínimo promedio de 17,7 dólares/hora para un bombero profesional.

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