ESTADOS UNIDOS

Barack y Michelle salen a dar impulso a los jóvenes

El expresidente dijo que busca derribar barreras en política.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Barack Obama recibe el saludo de una estudiante de la Universidad de Chicago. Foto: Efe.

Barack Obama y su señora Michelle reaparecieron en público, la semana pasada en dos actos separados. El ex presidente de Estados Unidos lo hizo en un encuentro con estudiantes en la Universidad de Chicago, en la que fue profesor de derecho Constitucional durante más de una década, y la ex primera dama habló en una entrevista que fue el acto central de la Conferencia de Arquitectura 2017, que tuvo lugar en Orlando (Florida).

Obama no se refirió en ningún momento a su sucesor Donald Trump, sino que enfocó sus respuestas a asumir el compromiso de dedicarse a animar y preparar a jóvenes para que participen de la política.

"Lo más importante que yo puedo hacer para ayudar en algún sentido es preparar a la próxima generación de líderes para que tomen el relevo e intenten cambiar el mundo", aseguró Obama. A través de la Fundación Obama y de su futura biblioteca presidencial, ambas en Chicago, el exmandatario espera identificar a jóvenes con talento y pasión por el trabajo comunitario y darle las herramientas que necesitan para tener éxito en ella.

"La pregunta es, ¿hay formas en las que podamos derribar algunas de las barreras que desalientan a los jóvenes de la idea de una vida de servicio a los otros? Si las hay, quiero trabajar econ ellos para derribar esas barreras", subrayó Obama. "Quiero acelerar el movimiento de esta nueva generación hacia el liderazgo. Porque si eso ocurre, creo que estaremos bien".

Recordó que Estados Unidos "tiene una de las tasas de participación electoral más bajas de cualquier democracia", y opinó que "eso luego se traduce en una breccha entre quién nos gobierna y en qué creemos".

"Los únicos que van a poder resolver ese problema van a ser los jóvenes", sentenció.

Evocó su propia experiencia como organizador comunitario en un barrio pobre de Chicago, con 25 años, cuando había egresado de la universidad "lleno de idealismo y convencido de que iba a cambiar el mundo. Soy el primero en reconocer que no prendí fuego al mundo, ni transformé estas comunidades de forma significativa. Pero, la experiencia sí me cambió (...) porque me enseñó que la gente común, cuando trabaja unida, puede lograr cosas extraordinarias".

Compromiso.

Por su parte, Michelle Obama habló de su partida de la Casa Blanca, de cómo encara su nueva vida y de lo "mucho más" que puede hacer ahora como simple ciudadana.

"Me estoy aproximando a la vida después de la Casa Blanca de la misma manera en que lo hice cuando llegué", señaló en el encuentro organizado por el Instituto Estadounidense de Arquitectos (AIA, en inglés).

En su primera intervención en público desde que el 20 de enero pasado su esposo, Barack Obama, dejó de ser presidente y el republicano Donald Trump asumió, Michele conquistó al público, que respondió a muchas de sus afirmaciones con risas y señales de aprobación. Eludió referirse a Trump, pero bromeó acerca de los 100 días transcurridos desde que su marido finalizó sus mandatos en la Casa Blanca. "Todo el mundo cuenta los 100 días", dijo.

Después de señalar que se siente "lejos" de su vida anterior, precisó que "realmente no ha pasado tanto tiempo".

En una aparente indicación de que no buscará un cargo electivo, manifestó que no le pediría a sus hijas Malia y Sasha volver a meterse en una campaña, porque "cuando compites por un puesto alto, no solo eres tú el que lo hace, sino toda la familia".

No obstante, dijo que ella y su marido van a seguir comprometidos con causas sociales. "El servicio público siempre estará en nuestra sangre", dijo.

Ahora que no tiene deberes oficiales, algunos de los temas en los que quiere seguir trabajando, dijo, es en ayudar a las chicas jóvenes de todo el mundo a tener acceso a la educación, luchar contra la violencia de género y mejorar el acceso a la salud de las mujeres.

Educación cambia vida de una persona.

Michelle Obama, abogada de profesión, hizo hincapié en la importancia de la educación, que es un factor determinante para cambiar la vida de una persona.

Se refirió a los resultado que puede tener para un niño que un adulto influya en el desarrollo de su "carácter y su integridad".

Lo hizo al hablar de la necesidad de incrementar la diversidad en la profesión de arquitecto. "No puedes ser un arquitecto si no sabes que los arquitectos existen", subrayó. En el mismo sentido pidió a las mujeres arquitectas que "no se subestimen" y a las mujeres que son madres y trabajan que no se castiguen a sí mismas, porque "lo que hacen es muy duro".

Si la vida que cambia es la de una mujer, también "cambia una familia, una comunidad y un país", consideró.

Ahora que no tiene deberes oficiales, algunos de los temas en los que quiere seguir trabajando, sostuvo, es en ayudar a las chicas jóvenes de todo el mundo a tener acceso a la educación, luchar contra la violencia de género y mejorar el acceso a la salud de las mujeres.

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