EL NUEVO ORDEN MUNDIAL DE TRUMP

Bannon, un halcón sentado en el Consejo de Seguridad

Trump le dio una silla permanente entre los que definen la política exterior.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Bannon: un representante de la línea dura del presidente Trump. Foto: AFP

Steve Bannon (63) es un fiel representante de la línea dura de Donald Trump. Si su designación como estratega político fue polémica, su inclusión en el Consejo de Seguridad Nacional con una silla permanente desató una tormenta que obligó a la Casa Blanca a salir a defender la decisión del presidente.

Trump firmó el sábado una resolución para reorganizar el Consejo de Seguridad Nacional (NSC, en inglés). Esa medida ha generado controversia porque incluye en todas las reuniones del NSC a Bannon, quien nunca ha tenido un trabajo relacionado con la política exterior más allá de los siete años que pasó en la Marina.

Aunque varios presidentes han permitido a sus estrategas políticos sentarse en algunos reuniones del NSC, esta es la primera vez que uno de ellos se convierte en invitado permanente, según expertos en ese órgano dedicado a supervisar la política exterior.

Bannon tendrá así un papel privilegiado en un foro integrado normalmente por el presidente, el vicepresidente y los secretarios de Estado, del Tesoro, de Defensa, de Justicia y de Seguridad Nacional, entre otros funcionarios.

Bannon, exdirector de la página web de ultraderecha Breitbart News, ha cobrado una creciente relevancia en la Casa Blanca de Trump y, según el diario The Washington Post, tuvo un papel importante a la hora de moldear el controvertido decreto por el que se vetó la entrada a los ciudadanos de siete países musulmanes.

En su acción ejecutiva sobre el Consejo de Seguridad Nacional, Trump estableció que Bannon estará "invitado a asistir a cualquier reunión del NSC", además de ser miembro regular del Comité Principal de dicho consejo, que se reúne sin el presidente para conversar sobre temas concretos.

Al mismo tiempo, Trump decidió que el director nacional de Inteligencia —puesto para el que ha nominado al senador Dan Coats— y el jefe del Estado Mayor Conjunto —cargo ocupado por el general Joseph Dunford— no tendrán necesariamente un asiento en todas las reuniones, sino que "asistirán cuando se debatan temas relacionados con sus responsabilidades y su experiencia".

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, justificó esa decisión al asegurar que "ciertos temas de seguridad nacional no tienen necesariamente que ser asuntos militares y puede que al jefe del Estado Mayor Conjunto no le interese gastar su valioso tiempo" en ello, aunque subrayó que si desea hacerlo "será bienvenido" en esas reuniones, igual que Coats.

"La idea de que el jefe del Estado Mayor Conjunto y el director nacional de Inteligencia han sido rebajados de categoría o eliminados (del NSC) es una soberana tontería", dijo Spicer.

Anunció además que Trump ha decidido añadir al director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), Mike Pompeo, como miembro del NSC, órgano del que esa agencia no ha formado parte "desde que el director nacional de Inteligencia entró en ellas en 2005".

El portavoz evitó referirse durante su discurso a la controversia sobre Bannon, y cuando los periodistas le preguntaron al respecto, aseguró que David Axelrod, que fue asesor político del expresidente Barack Obama entre 2009 y 2011, "entraba y salía muy frecuentemente de las reuniones del NSC".

Axelrod respondió a la alusión de Spicer al asegurar, en un artículo publicado en la web de la cadena CNN, que nunca "habló ni participó" en las reuniones del NSC de Obama, sino que solo se sentó "en silencio" en algunos de los encuentros "menos confidenciales" porque luego tenía que "explicar" esas decisiones en público.

Pero en el caso de Bannon, sus antecedentes inquietan. Legisladores demócratas y algunos republicanos, así como grupos defensores de los derechos civiles han criticado con dureza a Bannon por su desempeño en el sitio de extrema derecha Breitbarts News, y por los conceptos que expresó en varias entrevistas.

"El miedo es algo bueno. El miedo lleva a la gente a la acción", indicó Bannon en una entrevista en 2010.

Bannon hizo un documental, en 2012, sobre el movimiento de protestas Ocupar Wall Street. "Después de hacer la película y verla en su totalidad, tuve ganas de ducharme, debido a que pasé una hora y 15 minutos con la gente más grasienta y sucia que existe", comentó.

Bannon se hizo cargo de Breitbart News, en 2012, después de la muerte de su fundador, Andrew Breitbart, y le dio un giro aún más a la derecha. Por ejemplo, publicó un artículo titulado "El control de la natalidad hace que las mujeres no sean atractivas y las vuelve locas". EFE Y THE NEW YORK TIMES

DOS FAMILIAS, DOS SUEÑOS ROTOS.

Sirios: "¿Es una broma, verdad?", la reacción al llegar a Filadelfia.

Al aterrizar en Filadelfia, la siria cristiana Josephine Abú Asale y los siete parientes que la acompañaban sintieron que se abría ante ellos una nueva vida, lejos de su país en guerra. Pero el sueño se transformó rápidamente en pesadilla. Trece años después de haber presentado una petición de inmigración, esta familia cristiana había obtenido por fin en octubre la tan deseada visa.

Y el viernes, hicieron el periplo Damasco-Beirut-Amán-Doha, antes de llegar a Filadelfia. "El viaje duró en total 20 horas", explica Josephine, de 60 años, en su apartamento del barrio de Tijara, en Damasco. A su llegada al aeropuerto estadounidense, un agente les tomó los pasaportes y los llevó a todos a un pasillo. "Entonces empecé a ponerme nerviosa", recuerda. Los minutos siguientes quedarán grabados en su memoria para siempre. "El agente volvió y nos dijo que nuestras visas habían sido anuladas y que teníamos la entrada prohibida en Estados Unidos. Le dije en inglés: Youre kidding, right? (¿Está bromeando, verdad?). Y me respondió: ¿Tengo aspecto de estar bromeando?". Josephine, su marido Basam, y el resto de la familia están todavía conmocionados. "Creí que había una acusación personal contra nosotros y no un decreto general", explica Basam, de 62 años. "Ignorábamos que se había firmado un decreto mientras estábamos en el avión", afirma, mostrando la visa pegada a su pasaporte y tachada con un trazo azul que indica su anulación. (AFP)

Iraquíes: "Ayudamos a Estados Unidos y Trump nos dejó caer".

Dejaron sus trabajos, vendieron la casa y se subieron a un avión para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Pero el decreto de Donald Trump impidió a Fuad Sharef, su mujer y sus hijos llegar a destino. Aún consternado por este repentino cambio de situación, Fuad Sharef, de 51 años, pasa una a una las hojas de los pasaportes iraquíes de su familia, todos con una visa de inmigración estadounidense obtenida al cabo de "años de espera". Fue en El Cairo, escala de su viaje hacia su nueva vida, que el sueño se detuvo. Un empleado del aeropuerto les pidió sus tarjetas de embarque y luego regresó con la mala noticia: "Tienen prohibido viajar hacia Estados Unidos".

En el salón del departamento de su cuñado en donde se instaló la familia desde que regresó a Erbil, en el Kurdistán iraquí, la decepción de Fuad Sharef se mezcla a la rabia. "Ayudé al gobierno estadounidense, trabajé con ellos durante momentos de crisis y puse mi vida en peligro", afirmó Sharef que trabajó para RTI International, ONG contratada por el gobierno estadounidense. "Trump y su nueva administración nos dejó caer", lamentó, subrayando que algunos de sus colegas murieron. Antes de partir "tuve que vender todas mis pertenencias, mi mujer y yo dejamos nuestros empleos y sacamos de la escuela a nuestros hijos", agregó con amargura. Y luego de dos años de espera, los estadounidenses "me dieron una visa" porque "no representaba un peligro". AFP

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