La guerra en Siria

El asedio a Alepo dejó 500 muertos en 10 días

El clamor internacional por el cese al fuego sigue creciendo.

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En una localidad cercana a Damasco otro atentado del Estado Islámico. Foto: Reuters

El ejército sirio ayudado por la aviación rusa reforzaba este miércoles su control sobre la provincia de Alepo, en el décimo día de su ofensiva que ha dejado más de 500 muertos y obligado a huir a decenas de miles de civiles —se estimaba en más de 30.000—, bloqueados ahora en la frontera turca. Aunque las esperanzas de resolver políticamente el conflicto son mínimas, representantes de 17 países y de tres organizaciones se reúnen hoy en Múnich para intentar reactivar el proceso diplomático, tras el fracaso de las negociaciones de paz en Ginebra.

Pero la participación de ambas partes del conflicto en una nueva ronda de diálogos, prevista el 25 de febrero, parece difícil de realizarse, sobre todo después de que el miércoles la oposición siria anunciara que no volverá a la mesa de negociaciones si no se levanta el sitio de varias ciudades sirias y se detienen los bombardeos.

Miles de civiles, mayoritariamente mujeres y niños, viven en campamentos saturados cerca del puesto fronterizo de Oncupinar, único punto de paso accesible entre el norte de la provincia de Alepo y Turquía, cerrado desde hace meses.

Médicos Sin Frontera (MSF) advirtieron el miércoles que el sistema de salud en esta región devastada por la guerra, está "a punto de colapsar".

Un infierno.

Abdel Karim Bahlul, uno de los afortunados en haber logrado entrar a Turquía, describe una "situación horrible en Tall Rifaat y en los pueblos al norte de Alepo". "Los niños mueren bajo los bombardeos, de hambre y frío. La gente está en las carreteras, y no tiene dónde ir. Los bombardeos rusos han parado la vida en Tall Rifaat y otros pueblos. Sólo hay sangre, matanzas y ruinas", dijo.

MSF dijo estar "particularmente preocupado por la gente que vive fuera de los campamentos y que no han recibido casi ninguna ayuda". "Cualquier escalada en los combates agravará la crisis humanitaria en la zona", advirtió esta ONG.

Nuevos camiones cargados de alimentos y medicamentos pudieron cruzar este miércoles la frontera.

Turquía, que ya acoge a 2,7 millones de refugiados sirios, no tiene por el momento intenciones de abrir su frontera.

El primer ministro turco Ahmet Davutoglu dijo que es "hipócrita que algunos digan a Turquía que abra sus fronteras cuando no dicen a Rusia que ya basta". "Dejaremos entrar a los sirios que así lo deseen, pero nuestra prioridad es construir un nuevo campamento para acoger a los sirios en su propio territorio", añadió.

En el terreno militar, combatientes del régimen y rebeldes libraban intensas batallas en la localidad de Tamura mientras la aviación rusa lleva a cabo nutridos bombardeos contra varias localidades, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Desde el inicio de su ofensiva el 1 de febrero, el régimen de Damasco, apoyado por el Hezbolá libanés y milicianos iraníes, ha retomado varios sectores en el norte de la provincia de Alepo y asedia ahora a los insurgentes en los barrios del este de la ciudad homónima, donde viven unos 350.000 civiles.

Según el OSDH, que posee una amplia red de fuentes en todo el país, en estos diez días de ofensiva 506 personas perecieron en Alepo, entre ellas 23 niños, muertos bajo los bombardeos rusos.

Al proseguir sus bombardeos, Rusia hace oídos sordos a los llamados de la ONU y de Estados Unidos en favor de un alto el fuego, y desmiente que sus ataques maten a civiles.

Estos ataques "favorecen directamente" al grupo Estado Islámico (EI), denunció el emisario especial del presidente estadounidense Barack Obama para la coalición internacional antiyihadista, Brett McGurk.

"Rusia y el régimen sirio atacan deliberadamente a la oposición, y en consecuencia refuerzan" al EI, dijo el jefe de la diplomacia británica, Philip Hammond. Este grupo yihadista está presente en el Este de Alepo pero no ha participado en los combates recientes.

Médicos Sin Fronteras advierte de colapso.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió ayer de que las entidades humanitarias que operan en Siria no tienen capacidad para actuar frente a los nuevos flujos de desplazados causados por la ofensiva armada del régimen de Damasco sobre Alepo, en el norte del país.

Las organizaciones humanitarias ya prestan ayuda alimentaria, agua, cobijo y servicios mínimos de saneamiento para la población y los desplazados por el conflicto. "Los campamentos (de desplazados) no tienen capacidad para recibir a más personas. Existe el riesgo de que la gente, incluyendo niños pequeños y ancianos, se queden viviendo en descampados a temperaturas heladas por varios días", dijo la jefa de la misión de MSF en Siria, Muskilda Zankada.

En esas circunstancias se temen efectos grave sobre la salud de los desplazados, principalmente casos de neumonía. La organización humanitaria, con sede en Ginebra, dijo que está prestando ayuda a los desplazados que llegan al distrito de Azaz, cerca de la frontera con Turquía, pero le preocupan las personas que no están en los campamentos porque éstas "no reciben casi ninguna ayuda".

Los que están llegando a Azaz forman parte del éxodo causado por la ofensiva de las fuerzas gubernamentales, apoyadas por bombardeos aéreos rusos y milicias iraníes, sobre Alepo, que antes de la guerra civil era el principal centro económico e industrial de Siria. Se estima que en Alepo continuaban viviendo antes de este episodio unas 300.000 personas. EFE

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