La Bitácora

Argentina estupefacta y perpleja

Borges se consideraba pobre de certezas y rico de perplejidades. Los argentinos serían borgeanamente ricos, de no ser porque sus perplejidades muestran una pobreza desoladora: la de la política.

En un puñado de días, el país quedó atónito ante afirmaciones desopilantes. ¿Cómo pudo la presidenta decir que su gobierno puso la pobreza por debajo del 5% de la población? Si así fuera, la Argentina tendría una sociedad más desarrollada y equitativa que Alemania, Islandia, Suecia y los demás países nórdicos, además de Nueva Zelanda, Canadá, Holanda y muchos otros países admirados por sus envidiables indicadores sociales.

A renglón seguido de que Cristina decretara la falsedad del casi 30% de pobreza que señala la estadística del prestigioso Observador Social la Universidad Católica y de las centrales obreras más importantes, un intelectual K dijo que ese "consejo de sabios" oficialistas que es Carta Abierta, sueña con que Scioli lleve a Máximo Kirchner como candidato a vice y luego de ganar, renuncie para dejar al hijo de Néstor y Cristina como presidente.

Lo dijo Eduardo Jozami, uno de los miembros más serios y respetables de ese grupo cortesano. Hasta un hombre valioso, como el autor de "Dilemas del peronismo", pudo decir una barbaridad como la que sugiere convertir a Scioli en un caballo de Troya, para colar en la presidencia a quien no podría llegar con sus propios votos. ¿Cómo se le ocurre a un intelectual proponer que se estafe a los votantes, haciéndolos elegir un presidente que después entregará el cargo a otro? ¿No se le cruza pensar que sería una verdadera estafa política, incluso peor que las "candidaturas testimoniales" inventadas por Néstor Kirchner para engañar a sus votantes?

Pero no solo el oficialismo produjo perplejidades. El domingo, en los comicios para gobernador de Santa Fe, cuando en el conteo oficial todavía lideraba el PRO, el candidato del Partido Socialista, que gobierna la Provincia, salió junto al gobernador a proclamar un triunfo a todas luces incierto, justificando esa certeza imposible en un puñado de mesas testigos.

Siendo una de las dirigencias más serias del país, hicieron ese acto irresponsable en comicios marcados por ser récord histórico de paridad. ¿Qué pasó por las cabezas de esos dirigentes? ¿Por qué actuaron como sátrapas irresponsables? Argentina navega un mar de perplejidades que, a diferencias de las que enriquecían a Borges, evidencian la decadencia de una clase política.

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