LA POLÍTICA ARGENTINA

El año electoral plantea un gran desafío a Macri

En 100 días hay primarias con efectos políticos por varios años.

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El gobierno confía en la recuperación económica. Foto: Presidencia Argentina

Dentro de 100 días los argentinos concurrirán a las urnas para definir los candidatos que competirán en las elecciones parlamentarias de medio término. Sin embargo, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto próximo prometen generar efectos mayores a los de una mera interna partidaria. "Es clave porque será la primera elección durante el mandato de Mauricio Macri. El resultado empezará a definir el escenario político para los próximos años: si el gobierno sale airoso, podrá consolidarse, pero si, por el contrario, no obtiene un buen resultado, deberá prepararse para afrontar una segunda parte del mandato más complicada en cuanto a la legitimidad política y social", dijo a El País el analista político Carlos Fara.

Tras las PASO, las elecciones para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores están fijadas para el 22 de octubre. El consenso de los sondeos indica que no habrá grandes cambios en la composición del Congreso. Aún con un triunfo, el oficialismo seguirá lejos de alcanzar quórum propio para sesionar en Diputados y continuará siendo clara minoría en el Senado. Pero, más allá del reparto de bancas, el resultado, sobre todo el de la provincia de Buenos Aires, determinará la fortaleza —o debilidad— política de la alianza de gobierno. "Si el oficialismo gana en la provincia de Buenos Aires, lo exhibirá como un gran triunfo aún cuando Cambiemos no sea la fuerza que más votos saque a nivel nacional. Hay que tener en cuenta que Macri ganó las elecciones presidenciales de 2015 sin haber triunfado ni en la primera ni en la segunda vuelta en la provincia de Buenos Aires. Si ahora se impusiese, tendrá un gran argumento para decir que ha crecido en el principal distrito del país", señaló Fara.

Carta.

Aunque su nombre no figurará en las listas, la gobernadora María Eugenia Vidal será la cara de la campaña oficialista en la provincia que concentra el 38% de los votantes del país. Con niveles de imagen positiva que superan por varios puntos a los del propio Macri, Vidal es la principal carta con la que contará el gobierno en las próximas elecciones. Esa estrategia se completa con la inclusión en las listas de candidatos con poca trayectoria política y bajos niveles de rechazo. Aunque todavía no está definido, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, encabezaría la boleta de Senadores y el reconocido neurocientífico Facundo Manes, la de Diputados.

La jugada apunta a contraponer esos nombres a candidatos opositores con mucho mayor recorrido político pero con también más desgaste en la opinión pública. "Esas diferencias se harían más nítidas aún si Cristina Fernández fuese finalmente candidata. El rechazo al kirchnerismo sigue siendo mayoritario, y es todavía más fuerte que las críticas al presente económico. De hecho, Cristina Fernández se fue del gobierno con 50% de imagen positiva y hoy sus niveles de aprobación rondan el 35%", dijo a El País el analista político Juan Germano, director de Isonomía Consultores.

Según todos los sondeos, la ex presidenta es, por lejos, quien parte con una base electoral más alta entre todos los posibles candidatos del Peronismo en la provincia de Buenos Aires, pero, al mismo tiempo, su elevado nivel de imagen negativa le pone un techo bajo a sus probabilidades de captar votos entre los independientes. Bajo ese escenario, el jueves pasado, Cristina Fernández dio señales en un acto sindical que no se presentaría como candidata. "Me excluyo; es necesario ayudar a pensar a la gente sin que la confundan, sin falsos dilemas ni estúpidas contradicciones, o un nombre o un apellido", dijo. De confirmarse ese pase al costado, el ex gobernador Daniel Scioli o Verónica Magario, la intendenta de La Matanza -el municipio más populoso de la provincia- podrían ser los candidatos del kirchnerismo. En la primaria bonaerense podrían competir contra Florencio Randazzo, ex ministro del Interior que se distanció del kirchnerismo duro.

Polarización.

Para los estrategas electorales del gobierno, competir contra un candidato identificado nítidamente con el kirchnerismo sería clave para afianzar la apuesta a la polarización. Luego de meses en que pareció quedar a la defensiva ante una oleada de huelgas y manifestaciones opositoras, el gobierno viene apelando en las últimas semanas a una confrontación más directa con el kirchnerismo para recuperar terreno. La jugada, hasta ahora, parece rendir. "El gobierno había tenido muy malos resultados en febrero y marzo, cuando sus niveles de aprobación cayeron a cerca del 35% de la población. En abril logró recuperarse hasta el 40%. De todas maneras, hace varios meses que el gobierno tiene más nivel de desaprobación que de aprobación, según nuestras mediciones", señaló Fara.

Más allá de las incógnitas que plantea la elección bonaerense, en los otros distritos la elección parece tener mayores certezas. En la ciudad de Buenos Aires, Elisa Carrió será la principal candidata del oficialismo y su triunfo no parece correr riesgos, aún cuando tenga que competir muy probablemente contra Martín Lousteau, quien a comienzos de abril renunció a su cargo de embajador en Estados Unidos. El kirchnerismo asoma relegado, en tercer lugar.

Impulso.

En el resto del país, la apuesta del gobierno pasa por, al menos, repetir los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2015. Para eso, en la Casa Rosada confían en que la economía tome algo más de velocidad en los próximos meses. Tras la caída del 2,3% que registró el PIB en 2016, el consenso de los analistas prevé una expansión del 2,7% este año. Esa mejora podría hacerse más evidente en los próximos meses, cuando empiecen a sentirse en los bolsillos los aumentos salariales derivados de las negociaciones paritarias y el consumo comience a recuperar algo de lo perdido en el último año.

"Algo de reactivación en el consumo, polarización con el kirchnerismo y, sobre todo, apelación al futuro son las principales cartas del gobierno para las elecciones. De las encuestas surge que apenas el 10% de los argentinos considera que hoy está bien económicamente, pero cerca del 50% cree que estará mejor dentro de un año. Por eso, mientras el Peronismo buscará imponer que la elección se limite a una evaluación de la gestión Macri, el gobierno buscará establecer la necesidad de seguir con el proceso de cambio y no volver al pasado. Quien logre imponer su propio mandato en la campaña tendrá mejores posibilidades", señaló Germano.

Intendenta kirchnerista recriminó al presidente.

El presidente Mauricio Macri inauguró, el Metrobus del Partido de La Matanza, junto a la intendenta ultrakirchnerista Verónica Magario, quien lo recibió con recriminaciones, ironías y militantes organizados para protestar contra el jefe de Estado. Macri puso en marcha el Metrobus junto a la gobernadora de Buenos Aires, María E. Vidal y dijo en tono conciliador que "esto pasa cuando dejamos de lado las diferencias y nos ponemos a trabajar para la gente". Pero Magario lo cruzó porque "las obras no están terminadas y hay que completarlas". Luego de que el presidente se retiró, Magario le sacó de las manos el microfono al ministro Guillermo Dietrich, para redoblar las críticas. Fuente: LA NACIÓN

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