ESCENARIO ELECTORAL

A un año de las elecciones en Brasil, nadie sabe nada, pero Lula es favorito

Decir que nadie sabe quién ganará las elecciones de Brasil en 2018 es quedarse corto. A un año de los comicios, ni siquiera se sabe todavía quiénes serán los candidatos o, incluso, si el favorito estará o no en prisión.

Lula Da Silva ganaría la primera vuelta con el 35-36% y también el balotaje. Foto: AFP
Lula Da Silva ganaría la primera vuelta con el 35-36% y también el balotaje. Foto: AFP

Según los sondeos, el mejor situado, con margen amplio, es el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. A día de hoy, Lula recurre en libertad la pena de casi diez años que le impuso el juez Sergio Moro por recibir un apartamento a cambio de beneficiar ilegalmente a una constructora con obras en la estatal Petrobras. Si pierde, debería entrar en prisión o, como mínimo, quedar fuera de la carrera. Si gana, todavía tiene otros seis procesos abiertos. Pese a todo, la última encuesta de Datafolha mostraba a Lula liderando la mayoría de los escenarios para la primera vuelta el 7 de octubre de 2018, con un porcentaje de entre 35% y 36%. También vencería en cualquiera de los probables balotajes.

En segunda posición, una sorpresa: el ultraderechista Jair Bolsonaro. Considerado durante mucho tiempo como una figura marginal por su admiración por la dictadura brasileña y sus comentarios sexistas, homófobos y racistas, Bolsonaro continúa su escalada y, según Datafolha, lograría entre el 16% y el 18% de los votos en primera vuelta.

Justo detrás aparece la exministra de Medio Ambiente Marina Silva, una de las grandes beneficiadas si Lula no pudiera presentarse.

El principal candidato centrista es el gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del socialdemócrata PSDB, uno de los mayores partidos de Brasil. Viejo conocido de los electores —fue el rival derrotado por Lula en 2006—, representa para muchos el sistema tradicional.

Mientras, el ascenso de Bolsonaro revela la sed por un Donald Trump a la brasileña, que se presenta como el único capaz de limpiar la corrupción revelada por la gigantesca operación Lava Jato y de encauzar la economía.

Otro outsider, pero mucho menos radical, sería João Doria, actual alcalde de San Pablo. Como Bolsonaro, Doria también presenta similitudes con Trump: tiene el perfil del empresario millonario de éxito sin pasado político y el gusto por las cámaras, profundizado con su experiencia como presentador de la versión brasileña del reality El aprendiz.

El problema de Doria es que también forma parte del PSDB y, por ahora, el candidato del partido parece ser Alckmin. Pero podría cambiar de formación, dando un nuevo giro.

Para los analistas, de todas maneras, la mayor incógnita es Lula. Una inhabilitación de Lula abriría la puerta a una figura mucho menos decisiva de la izquierda como Ciro Gomes, popular exgobernador del estado de Ceará. Estratégicamente, es uno de los pocos candidatos potenciales que sigue sin mancha en los escándalos de la Lava Jato.

La lista, sin embargo, puede ser realmente impredecible si la Corte Suprema autoriza las candidaturas independientes, acabando con la exigencia de estar afiliado a un partido. Eso podría traer outsiders de gran popularidad o hacer realizables los deseos de muchos brasileños que, decepcionados con la política, querrían ver al famoso juez Moro disputando la elección o, incluso, al técnico de la Seleçao de fútbol, Tite.

"Tenemos muchas preguntas", resumió Sylvio Costa, editor de la página especializada Congresso em Foco. "Pero no tenemos respuestas", zanjó. AFP

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