Stephanie Rawlings-Blake intenta difícil equilibrio en Baltimore, donde hay tensión racial

La alcaldesa enfrenta riesgosa situaciónel sentimiento de una mujer

Con edificios en llamas y saqueadores desenfrenados en las calles de la ciudad, la alcaldesa de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake enfrentó las cámaras de la televisión y denunció con firmeza a los protagonistas del desorden como "matones".

THE NEW YORK TIMES / BALTIMORE

Al día siguiente, debido a que algunos residentes negros reaccionaron ante una palabra que consideran con carga racial, ella tuvo que retractarse. "No hay matones en Baltimore", dijo la alcaldesa, que es afroestadounidense, en una iglesia, donde se reunió con miembros del clero. "A veces mi propio traductor del enojo me gana".

El episodio demuestra la línea fina que Rawlings-Blake, de 45 años, debe recorrer a medida que intenta liderar a esta ciudad de mayoría negra en lo que ella califica de "uno de nuestros días más oscuros". También es un vívido recordatorio de que la presencia de una alcaldesa negra (y de un Jefe de Policía negro) no asegura un lazo o relación armoniosa con los residentes pobres de la comunidad que pueda ayudar a calmar a una ciudad que atraviesa el tipo de trauma que enfrenta Baltimore en estos días.

Cualquier alcalde estaría ante desafíos bajo esas circunstancias. Pero, en el caso de Rawlings-Blake, los desafíos son especialmente agudos. Ella debe intentar unir a las dos partes de Baltimore: las zonas que fueron renovadas y donde reside una clase media alta y las de bajos ingresos.

"Está condenada si hace algo y también está condenada si no lo hace", dijo Billy Murphy, el abogado de la familia de Freddy Gray, el joven negro de 25 años cuya muerte después de una lesión que sufrió en la espina dorsal mientras estaba en manos de la Policía, desató el desorden. El viernes, el caso tuvo un giro: el Fiscal principal de Baltimore pidió el procesamiento de seis funcionarios policiales por delitos que incluyen homicidio en segundo grado, homicidio involuntario, agresión grave involuntaria, negación de asistencia médica y detención ilegal.

En otras ciudades de Estados Unidos como Ferguson, Missouri, y Nueva York, que han sido alteradas por las protestas ante el trato que dispensa la Policía a los negros, los alcaldes blancos deben abordar quejas de esa parte de la comunidad.

Con su crianza de elite (su madre es médica y su padre fue uno de los políticos más poderos del Estado de Maryland) y estilo político serio y reservado, Rawlings-Blake no se ha hecho querer por la gente que vive en los barrios menos favorecidos de Baltimore, donde se la ve como distante y fuera de la realidad. La muerte de Gray expuso esas tensiones como nunca.

"A muchos de nosotros, ella no nos gusta", dijo Jasmine Squirrel, de 25 años, quien fue compañera de clase de Gray en el liceo. "Ella no ha hecho mucho por nuestra ciudad, por los barrios más pobres, la educación ni la juventud. No vemos su rostro en nuestra comunidad. La única vez que la vimos fue cuando llegó el momento para que fuera votada. El único motivo por el que ahora salió a las calles es porque la ciudad estalló".

El miércoles pasado, Rawlings-Blake recorrió varios barrios de la ciudad, como lo hizo el resto de la semana, día y noche. Apareció vestida con elegancia en una escuela en Sandtown-Winchester, el barrio del oeste de Baltimre donde Grey creció, y luego se reunió con líderes de la comunidad en una iglesia Bautista, donde se realizó el funeral.

Quienes apoyan a Rawlings-Blake señalan que es injustamente culpada por problemas que tienen varias décadas. Munir Bahar, quien lidera un grupo contra la violencia, dijo que "hay alcoholismo, abuso con las drogas y padres que no valoran la educación, pero hay personas que quieren culpar a la alcaldesa".

Figura política que asciende.

En la escena política de Estados Unidos, Stephanie Rawlings-Blake está en ascenso. Ha asumido puestos de alto perfil en la Conferencia de Alcaldes y en el Comité Nacional Demócrata y ha sido mencionada —aunque descarta una postulación— para la banca del Senado que dejará vacante Barbara A. Milkusky, quien se retira. Algunos la ven como potencial Gobernadora.

EL SENTIMIENTO.

"Conozco todas las realidades"

Stephanie Rawlings-Blake expresó que "hay mucho dolor en nuestra ciudad, y cuando se está en una posición como la mía, mucha frustración se dirige contra uno, ya sea justa o injustamente". Afirmó que es sensible a las dificultades de la gente de los barrios pobres, aunque ese sentimiento no surja de su propia experiencia, sino de la de su familia. "Mis padres y yo crecimos en Baltimore. He tenido primos en la cárcel y otros que los mataron por las drogas. A mi hermano casi lo mataron. Tengo parientes que son muy exitosos y otros que están desempleados. Cubrimos toda la gama y entiendo los problemas", señaló. "No puedo culpar a nadie por no entender lo que siento en el corazón".

Rawlings-Blake creció en un entorno político y de lucha por los derechos civiles. Su padre, Howard Rawlings, un militante por los derechos civiles, fue el primer negro en presidir una de las comisiones más poderosas de la Cámara de Representantes de Maryland. Con la ayuda de su padre, Rawlings- Blake se convirtió, a los 25 años, en la integrante más joven del Consejo Municipal en la historia de Baltimore. Luego, ascendió a la presidencia del Consejo. En 2010, accedió a la Alcaldía, ante la renuncia de su antecesora. Conquistó la elección por derecho propio en 2011 y aspira a la reelección en 2016.

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