DEVASTADOR CICLÓN

Aislamiento e inundaciones asolan Puerto Rico por culpa del huracán María

"Todos vivimos la peor noche de nuestra vida, pero los boricuas tenemos una gran fuerza interior", dijo un puertoriqueño tras el ciclón.

Las calles resultaron inundadas impidiendo el tránsito de vehículos. Foto: AFP
El huracán causó destrozos en todo el lugar. Foto: EFE
Pese a las inundaciones los puertoriqueños salieron a ayudar. Foto: EFE
El huracán dejó a Puerto Rico aislado debido a las inundaciones. Foto: EFE
Los fuertes vientos destruyeron varias edificaciones. Foto: EFE
Puerto Rico estaba incomunicado, sin energía, con casas destrozadas y rutas obstruidas por árboles. Foto: EFE
Desde la noche, la Guardia Nacional ha rescatado a decenas de familias en un suburbio de la capital San Juan. Foto: EFE

Puerto Rico estaba el jueves incomunicado, sin energía, con casas destrozadas y rutas obstruidas por árboles y escombros después del paso de María, pero los puertorriqueños sacaron los botes a las calles inundadas y salieron a ayudar a pesar de algunos reportes de saqueos.

"Un huracán así es bien difícil de aguantar y como dura tanto tiempo uno se pone nervioso de que en cualquier momento una ventana se rompa, a pesar de que uno tiene tormenteras, porque también se llevó muchas tormenteras", dijo a la AFP Juani Martínez.

En efecto, un tablón que se suponía que iba a proteger la ventana de un hombre en Bayamón salió volando y lo golpeó de muerte. Es la única víctima fatal anunciada oficialmente.

Así, mientras los rescatistas salían a las zonas más devastadas por el huracán, Martínez barría una de El Condado, una urbanización céntrica de San Juan, buscando dar una mano.

"Se rompieron muchas botellas y es un peligro para la gente que camina por el área y queremos ayudar", comentó la mujer de unos 50 años.

También en Ocean Park, una zona turística de San Juan que estaba totalmente inundada en la mañana, los residentes salieron en botes y kayaks a ayudar y verificar que sus vecinos estuvieran bien.

"Todos vivimos la peor noche de nuestra vida, pero los boricuas tenemos una gran fuerza interior", dijo Iris Rivera, de 53 años. "Todo el mundo está ayudando a limpiar, a dirigir el tránsito, a apoyar el vecino".

A pesar de estas señales de solidaridad, varias tiendas del centro de San Juan habían sido saqueadas y no se veía mucha presencia policial, aunque la gobernación informó de una decena de arrestos.

"No puedo creer que después de que hemos ayudado a la gente de otras islas después del huracán Irma, ahora tenemos que lidiar con saqueos aquí", dijo Alex García, uno de los residentes del área que llevaba agua a los atrapados.

¡No salgan!

El tráfico en las zonas transitables estaba entorpecido por árboles, escombros y planchas de zinc que salieron volando con los vientos y que los propios civiles intentaban remover.

Pero, a pesar de las buenas intenciones, el gobernador Ricardo Rosselló rogó a los puertorriqueños que permanecieran en sus casas y dejaran las labores de limpieza a las autoridades.

"Ahora mismo no hay nada que hacer fuera de las casas y fuera de los refugios. Prácticamente todas las carreteras están obstaculizadas", dijo el mandatario, advirtiendo que aún se esperan fuertes lluvias y que "lo peor" todavía  no pasó.

Desde la noche, la Guardia Nacional rescató a decenas de familias en Toa Baja, un suburbio de la capital San Juan, que se inundó cuando un lago se desbordó.

El jueves las aguas habían bajado, pero las casas estaban llenas de barro y los vecinos se habían puesto a limpiar.

Una mujer de unos 20 años que no quiso dar su nombre dijo a la AFP: "Recién ahora fue que el agua bajó, pero me entró a toda la casa. Todavía tengo agua en casa".

Las redes sociales, así como las radios locales, abundan en llamados desesperados de personas de Puerto Rico y del exterior que no tienen noticias de sus seres queridos desde la madrugada del miércoles, cuando María comenzó a azotar la isla con vientos de 250 Km/hora.

"Esto es para todo el mundo, yo tampoco me he podido comunicar con mis padres", comentó Rosselló.

El gobierno puertorriqueño declaró toque de queda nocturna y extendió hasta el sábado la Ley Seca.

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