La canciller alemana fue la pieza clave en el conflicto en Ucrania

La agitada semana de Angela Merkel "salvando" a Europa

Kiev, Moscú, Múnich, Washington, Ottawa, Minsk y Bruselas, todo en una semana de trabajo de Angela Merkel, cuyos incansables esfuerzos para lograr un acuerdo de paz en Ucrania y mantener a Grecia en la zona euro le valieron elogios hasta de sus críticos más feroces en Alemania.

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La canciller Angela Merkel dialoga por lo bajo con el presidente francés. Foto: Reuters

"No me siento mal. Y la semana aún no termina. Mañana es un día laboral", dijo Merkel a última hora del jueves tras negociar por 16 horas para lograr un acuerdo de cese el fuego con el presidente ruso, Vladimir Putin, antes de volar hacia Bruselas para lidiar con los griegos.

Bajo una foto de una ojerosa Merkel, de 60 años, al final de las negociaciones por Ucrania, el principal diario alemán Bild dijo que en Minsk y Bruselas "ella hizo en dos días lo que para otros es una semana de trabajo".

Al ser consultado sobre cómo Merkel maneja lo que el diario conservador Die Welt llamó un "maratón increíble", un asesor dijo que la líder conservadora simplemente tiene resistencia y concentración, y bebe mucha agua.

Una vez Merkel dijo a una revista para mujeres que almacena sueño "como un camello".

"No hay secreto. No tiene un programa de ejercicio ni hace yoga ni nada. Solo tiene una salud robusta", dijo el asesor. "Y puede estar sin dormir", agregó.

La posición de Merkel como una estadista preeminente en Europa parece incuestionable. El presidente francés, François Hollande, tiene un sólido papel secundario y el británico David Cameron quedó fuera de la negociación en la crisis ucraniana y fue irrelevante para las conversaciones en torno a Grecia, por ser ajeno al área del euro.

"Europa habla Merkel", dijo Bild, apenas disimulando sus elogios por los esfuerzos de la canciller para convencer al presidente estadounidense, Barack Obama, de descartar los llamados a enviar armas a Kiev y al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de no quemar los puentes con Bruselas.

Agenda agitada.

El diario austríaco Die Presse escribió "nada funciona en Europa sin Merkel", y añadió: "¿Quién más podría haber llevado al presidente ruso, Vladimir Putin, de vuelta a la mesa de negociación?".

Y hasta el líder parlamentario de la izquierda alemana Gregor Gysi se sintió obligado a elogiar los esfuerzos de Merkel y Hollande, diciendo que "merecen reconocimiento" por el acuerdo en Bielorrusia, cuyo presidente, Alexander Lukashenko, alabó las "deslumbrantes" habilidades de la canciller con la lengua rusa.

La misma canciller Merkel, cuyo estilo práctico es popular en todo el espectro político, fue cautelosa al decir que el acuerdo entre Putin y el ucraniano Petro Poroshenko ofrece solo un "destello de esperanza".

La canciller mantuvo las líneas de diálogo abiertas con Putin durante la crisis de Ucrania, pero su reticencia inicial a imponer sanciones se terminó cuando le quedó claro que el presidente ruso estaba enviando armas y soldados para ayudar a los rebeldes.

"Los elogios para la iniciativa de la canciller con Hollande en Moscú y Kiev son merecidos pero aún podrían existir reveses, así que estaría mal decir que el problema ha sido resuelto", dijo una fuente del Gobierno alemán, hablando bajo condición de anonimato. Los expertos en política exterior coincidieron.

"Es muy pronto para llevar los elogios a Merkel por las nubes por su iniciativa de paz", dijo Thomas Risse de la Universidad Libre de Berlín, quien añadió que la canciller no tiene influencia sobre si el cese el fuego que comenzará el domingo podrá mantenerse.

Su agitada agenda continúa la semana próxima, con visitas al Papa Francisco en el Vaticano y a Hollande en París. Pero Merkel le recordó a los periodistas que no todo era geopolítica y que había "además temas domésticos que abordar. Nada dramático, pero tendremos que lidiar con ellos también".

De regreso a Berlín, tenía previstas conversaciones sobre impuestos con su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble para el sábado y asesores dijeron que seguirá las elecciones locales en Hamburgo el domingo por la noche, probablemente después de dormir hasta tarde el domingo por la mañana.Alemania, política, canciller Angela Merkel, crisis europeas, agenda de trabajo

Caricatura de Schäuble como nazi desata furias


El portavoz de Wolfgang Schäuble calificó el viernes de "abyecta" la caricatura publicada por un diario griego de izquierdas, que representa al ministro alemán en uniforme nazi, afirmando querer hacer "jabón con la grasa" de los griegos. La viñeta, publicada el domingo, es "abyecta" y su autor "debería avergonzarse", comentó en la rueda de prensa de los viernes Martin Jäger, portavoz de Schäuble, al ser interrogado al respecto. "Está el principio de la libertad de expresión y yo hago uso de la mía a título personal" expresando esta opinión, afirmó Jäger. La caricatura muestra a Schäuble en uniforme de la Wehrmacht, el ejército alemán, y se titula "las negociaciones han comenzado", en referencia a las discusiones sobre la deuda griega y las reformas económicas que debe emprender.

Grecia: Comienza una ronda entre Atenas y los organismos de crédito


Grecia y sus prestamistas internacionales comenzaron a conversar ayer sobre las reformas necesarias para mantener al país financiado, aumentando la posibilidad de que se alcance un acuerdo de compromiso provisional entre la zona euro y Atenas en una reunión ministerial el lunes.

La reunión del lunes entre los ministros de Finanzas de la zona euro y Grecia es clave, porque es la última oportunidad del nuevo Gobierno griego para pedir una extensión técnica del actual programa de rescate, que expira el 28 de febrero.

Grecia necesita esta extensión para asegurar la continuación de la financiación oficial, en un momento en que los préstamos en el mercado son muy caros para Atenas, y para seguir negociando también la extensión del plazo para devolver los créditos ya recibidos en el programa acordado con la "troika".

La denominada "troika" está formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, el Gobierno de Alexis Tsipras ganó las elecciones en enero con la promesa de acabar con el rescate de 240.000 millones de euros y las reformas de austeridad que conllevan, y no quiere pedir una ampliación, ni siquiera de unos meses. "Ha habido debates políticos muy buenos (...) y ahora debemos bajar a los hechos duros", señaló un alto cargo de la UE cercano a las negociaciones.

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