SALUD Y POLÍTICA

No videntes ocupan mientras esperan que el Mides cumpla

Ciegos resisten cierre del centro Cachón y se niegan a ser trasladados.

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Sostienen que la ministra Marina Arismendi pretende "desmantelar" el centro. Foto: A. Colmegna

Angela empezó a perder la vista en 2005. Tenía un pequeño comercio, pero lo tuvo que cerrar. Por 9 años le fue muy difícil movilizarse. "Estaba encerrada en mi casa", explica a El País. En 2014 ingresó al Centro de Ciegos Tiburcio Cachón, lo hizo luego de aguardar tres años en la lista de espera. Su vida cambió considerablemente. "Recuperé mi vida social", dice. Vive en La Teja y aprendió, entre otras cosas, a ir en ómnibus hasta la institución que está en Brazo Oriental. Desde el pasado 21 de abril, Ángela ocupa el centro Cachón. Lo hace convencida de que, si este cierra, personas como ella no tendrán la oportunidad de salir adelante.

Son 40 los alumnos y exalumnos que ocupan Cachón, que hasta el día en que fue tomado funcionaba con solo ocho funcionarios —menos de la mitad de los que hay comúnmente. A las cuatro de la tarde de ayer eran 10 las personas con discapacidad visual que había en el lugar. El olor a pan casero se hacía sentir en el comedor donde todos estaban a la espera de que la subsecretaria del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), la exintendenta Ana Olivera, cumpliera con una promesa que se venció hace 20 días. Cuando empezó la ocupación uno de los alumnos, Gregorio Fernández, inició también una huelga de hambre. Olivera llamó por teléfono y les pidió suspender las medidas a cambio de una negociación. Llegaron a un acuerdo por el cual Gregorio detenía la huelga, pero continuaba la ocupación hasta llegar a un pacto. Nadie se volvió a comunicar con ellos para arreglar un encuentro.

Tanto Ángela como sus compañeros advierten que Cachón funcionaba "mucho mejor" cuando estaba dentro de la órbita del Ministerio de Salud Pública (MSP). En 2006 pasó al Mides, cuando la cartera era dirigida también por la actual ministra, Marina Arismendi. Margot, que es jubilada de Primaria, donde trabajó 34 años y era la encargada preparar "la copa de leche" para 240 niños en el jardín 247, es exalumna. Empezó a ir al centro en el año 95, egresó en el 96 y perdió la vista por completo en el 98. Siguió yendo luego para ayudar a los nuevos alumnos. Ella es categórica, dice a El País que "Arismendi lo agarró en el 96 con la idea de cerrarlo, y ahora lo está terminando de desmantelar".

El Mides tiene decidido desde noviembre pasado que Cachón se cierra. Y la solución que brinda para quienes van allí es ir al Instituto Nacional de Ciegos Artigas, que queda en Camino Maldonado 5745. "¿Cómo se les puede ocurrir que un ciego puede ir para ahí?", se queja Margot. Y explica: "Allí no hay veredas. Hay que caminar por la calle. Por una calle angosta y doble mano. Desde la parada del ómnibus al Instituto hay que pasar frente a una policlínica, donde a veces entran rápido ambulancias y patrulleros. Por Camino Maldonado, además, hay una feria. Y también hay que pasar por el estacionamiento de un supermercado".

Los ocupantes se turnan para quedarse a dormir. Tiran los colchones en una de las pocas habitaciones que quedaron abiertas, la mayoría fueron cerradas con llave. Todo el edificio está equipado con rampas y barandas. Incluso, frente a cada puerta, las barandas tienen marcas que permiten a los ciegos interpretar dónde es que están parados. Además, las mismas puertas tienen carteles en braille.

El cierre no les fue comunicado a los internos. Se enteraron por terceros. Julia, que es de San José, tiene 75 años, hace 50 que la diagnosticaron, pero hace tres perdió por completo la vista y empezó a ir a Cachón, dice a El País que cuando ingresó había 10 materias. Pero desde diciembre solo enseñan a usar el bastón e informática. Trabajaba en Salud Pública, era instrumentista. Dice que gracias al centro, personas como ella, "que no se podían manejar solas, que dependían de su familia, pudieron ganar nuevamente autonomía".

Entre las materias que cerraron figuran braille, motricidad fina, carpintería y cocina, entre otras. También eliminaron la entrega del almuerzo que se daba a diario. Gracias a las clases de cocina, los internos aprendieron a hacer el pan casero que están por ponerse a comer. Lo hacen a la espera de la llamada de Olivera.

Arismendi deberá dar respuestas por Cachón.

La senadora nacionalista Carol Aviaga citó a la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, a la Comisión de Población y Desarrollo para dar respuestas sobre el cierre del centro Cachón, para personas ciegas. El lugar es ocupado desde el 21 de abril. En la puerta de la institución ayer se pudo leer carteles que acusaban a Arismendi de "expulsar" a los ciegos "a la periferia de la ciudad", debido al traslado que se pretende hacer a Camino Maldonado.

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