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Un viaje en tren hacia la historia y la identidad

Con motivo de la celebración de su 160 aniversario, la dirección, cuerpo gerencial y funcionarios del Hospital Británico, junto a sus hijos, realizaron un viaje en tren a la historia y la identidad de la institución, desde sus orígenes hasta nuestros días.

Hospital Británico
Funcionarios y sus hijos realizaron un viaje en tren a la rica historia del Hospital Británico.



La iniciativa partió de la dirección del Hospital Británico, que convocó a todos los funcionarios y a sus hijos a celebrar en familia el 160 aniversario de la institución, como forma de reconocer su compromiso para con la institución y compartir una actividad lúdica mediante la cual los niños conocieran más del lugar en el que trabajan sus padres.

Entre padres e hijos completaron 2 grupos de 200 pasajeros cada uno, que partieron de la nueva Terminal de AFE con destino a la estación Peñarol, cuna del patrimonio ferroviario del país y rastro viviente de la llegada de los ingleses a nuestro país, íntimamente ligado a la historia que habrían de compartir una vez que la locomotora de época se pusiera en movimiento.

Actores y animadores dieron vida en los vagones y en el barrio Peñarol a algunas de las personalidades de la riquísima historia de la comunidad británica en el Uruguay y, en ese contexto, del surgimiento y desarrollo del Hospital Británico.

Los ferrocarriles fueron un ejemplo claro de la influencia comercial y empresarial británica en el Uruguay en la segunda mitad del siglo XIX. Un actor caracterizado como inspector del tren fue el anfitrión. Otro representó a Charles Chaplin, que quiso colarse en el tren y fue sorprendido por el inspector.

Según relatos verbales, el actor Charles Chaplin, cuando aún no era conocido, fue operado de apendicitis en el Hospital Británico de Montevideo, en ocasión de una visita a la ciudad con una troupe de cómicos británicos.

Cuenta Federico García Capurro, hijo del doctor Horacio García Lagos, quien lo habría intervenido, que personalidades destacadas de la época, como Joaquín Sarratosa y Mario Real de Azúa, encontraron a Chaplin en un congreso en Londres y él mismo les relató el episodio.

Jugando al “sabías qué”, padres y niños conociero que la instalación actual del Hospital Británico la ocupaba la quinta de Manuel José de Sainz, donde Artigas fijó su residencia y campamento al reanudar el sitio de Montevideo.

El predio albergó las reuniones del Congreso de los Representantes de los Pueblos Orientales, en las que se establecieron las bases del pensamiento republicano, democrático y federal. El Palomar de Cavia es la única huella visible de la quinta y con el tiempo se integró a la identidad visual del Hospital Británico.

El doctor Federico García Capurro fue otro de los personajes caracterizados durante el viaje. Director técnico del hospital de 1941 a 1978, fue mentor del “espíritu de la medicina” que caracteriza al hospital hasta nuestros días.

El “espíritu del Hospital Británico”, que lo ha caracterizado y distinguido a lo largo de sus 160 años de trayectoria, se traduce en la integración de la excelencia profesional y técnica con el trato que se le da al paciente, basado en la premisa básica del respeto por su dignidad humana.

Su personal es el principal activo con que cuenta el Hospital Británico y son sus funcionarios quienes mantienen vivo el “espíritu” de la institución, que lo ha caracterizado y distinguido a lo largo de sus 160 años de trayectoria.


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