Cuando todo empuja a utilizar el automóvil

Viajar en auto ya es "un boleto"

Tras el aumento, el costo de moverse en auto desde Canelones es similar al del ómnibus.

Con costo similar al ómnibus, usar auto permite disfrutar una hora más al día. Foto: EFE

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PABLO MELGAR04 mar 2016

De lunes a viernes, Eduardo se levanta temprano. Vive en Lagomar (Canelones) y trabaja en la Ciudad Vieja de Montevideo. Hasta el lunes 29 se tomaba unos mates y salía corriendo a la parada, subía al ómnibus y en algo más de una hora llegaba a la oficina. Ese día el boleto suburbano pasó de costar $ 51 a $ 53 desde su parada, por tanto ir a cumplir con sus tareas le cuesta $ 106 diarios.

Cuando se enteró de la suba miró su coche gasolero, modelo 2000, tomó la calculadora y confirmó lo que sospechaba: cuesta lo mismo ir a trabajar en auto que en ómnibus.

De hecho, hasta la suba tenía una diferencia de unos $ 90 por semana a favor del ómnibus, ahora empata en gastos y gana tiempo.

De esta forma, el aumento en el precio del boleto suburbano comienza a cambiar las costumbres de los vecinos que viven en las localidades ubicadas entre Montevideo y los peajes.

De hecho, es más conveniente ir a Montevideo en auto que tomar el ómnibus, algo que va en la dirección contraria de los objetivos planteados por las autoridades municipales y nacionales que en reiteradas ocasiones han marcado el objetivo de incrementar el uso del transporte público colectivo.

"Necesitamos un transporte público rápido, limpio, que cumpla los horarios y que los funcionarios sean amables. Venimos perdiendo usuarios porque cada vez más gente se vuelca a los vehículos particulares. Creo que se puede bajar el precio del boleto si agregamos más pasajeros", afirmó el intendente Daniel Martínez en una entrevista concedida al diario Perfil de Argentina en mayo de 2015.

Se venden unos cinco millones de boletos suburbanos por mes, lo que permite estimar que unas 150.000 personas ingresan a Montevideo por día desde Canelones y San José, según pudo saber El País en base a fuentes del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

Pero la caída en la venta de boletos es permanente. Los trabajadores del sector ven como los ómnibus cada día pierden más pasajeros. Oilcar Camaño, dirigente del sindicato de Copsa, señaló a El País que "si la economía sigue como está, llevando a que mucha gente compre auto, el transporte va a tener serias dificultades".

Al parecer, la reducción en la venta se vincula directamente al acceso a vehículos propios. Los estudios del Ministerio de Transporte demuestran que el fenómeno alcanza a todas las clases sociales. Mientras que en las zonas más acomodadas se vincula a la adquisición de automóviles, en las más pobres tiene que ver con el uso de las motocicletas, explicó a El País un jerarca ministerial.

En el Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares (Sucive) hay registrados un millón de autos y otro millón de motos. Se estima que la mitad de ambas categorías circulan dentro del área metropolitana.

Domiguero.

El coche gasolero de Eduardo ya tiene 15 años y hasta ahora estaba consagrado a los paseos familiares de los domingos. El aumento en el precio del boleto lo transformó en el medio de locomoción para ir a trabajar.

"Ya no me sirve venir a Montevideo en ómnibus, es más barato llevar el auto; además, si viajo con mi señora ahorro mucho más. Tengo vecinos que invitan a otros a compartir los gastos y algunos ya lo hacen", dijo Eduardo a El País.

Por otro lado, ganó casi dos horas por día para estar con su familia. "El ómnibus pone una hora por tramo, a eso hay que agregarle la caminata hacia la parada y la espera. Yo en auto pongo 25 ó 30 minutos, según el tránsito", explicó Eduardo.

Por otro lado, aclaró que no paga parking en Montevideo porque estaciona el coche en la rambla o calles donde el estacionamiento es sin cargo.

Ventajas.

Las historias de familias que se volcaron al auto se multiplican. Un matrimonio con dos hijas mayores vive en Atlántida. Los cuatro trabajan en Montevideo. Si pagaran boleto deberían abonar $ 568 por día, unos $ 12.000 por mes.

Los padres negociaron un cambio de horario en sus empleos y la familia volvió al coche. "Aun pagando peaje es mucho más barato venir a trabajar en el auto, y además es un lindo momento que tenemos para ponernos al día", dijo el padre de familia a El País.

El jueves por la tarde El País resolvió recorrer el mismo camino que hace Eduardo. Sobre una Mitsubishi New L 200 del año 2006, gasolera, se gastaron 3,085 litros en combustible a un precio de $ 119,9.

Andando a un ritmo normal, sin imprudencias y sin cometer infracciones, se cubrieron los 22 kilómetros que separan Montevideo de Lagomar en 34 minutos.

Hacer el mismo recorrido en ómnibus habría costado $ 106 y requerido algo más de una hora.

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