SECUELAS DE LA BATALLA ENTRE NARCOS

Vecinos rehenes de las bandas

Los ómnibus no entran a Casavalle y las ambulancias lo hacen escoltadas por patrulleros.

El operativo comenzó por un enfrentamiento entre bandas. Foto: Marcelo Bonjour
Una persona murió y dos resultaron heridas durante los enfrentamientos. Foto: Marcelo Bonjour
La Policía incautó variedad de armas, cartuchos y drogas. Foto: Marcelo Bonjour
Durante el operativo cinco personas resultaron detenidas. Foto: Marcelo Bonjour
La Policía continúa en la zona para garantizar la seguridad. Foto: Marcelo Bonjour
Los efectivos realizaron diversos allanamientos en el barrio. Foto: Marcelo Bonjour
Una ambulancia debió ingresar al barrio y requirió la presencia de dos patrullero. Foto: M. Bonjour
La paranoia gana el ánimo de los vecinos y pocos niños van a la escuela. Foto: M. Bonjour

Es la hora 15:30 del miércoles y José Fabián camina solo por una calle muy embarrada del Casavalle. No se anima a sacar de la casa a sus 10 hijos. Todos van a la escuela 178, la que está frente a la plaza del barrio que el lunes fue centro de un duelo brutal entre narcos que disputan el control de un arsenal de guerra.

No tiene nada que ver con las bandas. Su preocupación cotidiana es darle de comer a sus hijos y trabaja en lo que puede. "Ahora está más tranquilo", afirma mientras mira a los costados como temiendo algo. Desde el lunes pasado sus hijos no van a la escuela y no volverán hasta el viernes, dijo.

La operación desarrollada por la Guardia Republicana desde la tarde del martes llevó paz al barrio. Las calles y pasajes están en silencio. Se puede ver a algunas personas frente a sus casas escribiendo en sus celulares. De vez en cuando aparece algún vecino caminando presuroso que mira con temor a los forasteros y sigue de largo.

Cada tanto se escuchan disparos que ponen en alerta al barrio. Esta vez no son balas de narcos o policías, son los efectivos del Ejército entrenando en un polígono cercano. "Estos tiros no ayudan", asegura Fernando, un funcionario del Centro Cívico Luisa Cuesta.

Yvonne se animó a salir de su casa. Tomó coraje y se fue a trabajar. Observa para todos lados y se larga a caminar evitando el barro. Tendrá que cruzar todo el barrio para llegar a la parada. Desde el lunes las líneas de ómnibus dejaron de circular por allí y para ella la única forma de salir es caminando 20 cuadras hasta Aparicio Saravia y San Martín.

En la tarde de ayer un funcionario de la escuela tuvo una crisis de asma. Fue necesario llamar a la emergencia médica. El ingreso del vehículo sanitario se tuvo que hacer cumpliendo los estrictos protocolos de seguridad, dos patrulleros le abrieron paso y posteriormente cubrieron su salida.

De pronto suena un timbre. Es la hora 17:00 y los pocos niños que salen de la escuela son retirados por sus padres. Otros son acompañados hasta sus casas por maestras y funcionarios. El miedo se puede ver en las caras de los adultos, los niños se muestran un poco más tranquilos y sonríen.

Un grupo de docentes es trasladado en una camioneta de Primaria hasta la zona en que pasan los ómnibus. Otras maestras se van todas juntas en vehículos particulares. "Estamos viviendo días muy difíciles, pero el desafío es enseñar que hay otra forma de vivir", reflexionó una maestra tras una nueva dura jornada.

Mientras tanto, en distintos puntos del barrio camionetas policiales realizan controles a los peatones. Cada uno de los vehículos lleva en su interior ocho efectivos femeninos y masculinos. Detienen a los sospechosos, chequean los datos y siguen hacia otros puntos.

La mayor parte de los vecinos se moviliza en moto. Parece ser el vehículo más apropiado por la condiciones del terreno en las zonas donde no hay hormigón. Allí los pozos y cunetas hacen muy difícil el tránsito de vehículos de cuatro ruedas. Además, los pasajes son muy estrechos y no circulan dos vehículos juntos.

Operativo.

Cuando comienza a bajar el sol aparece uno de los blindados de la Guardia Republicana. Detrás del pesado vehículo va un patrullero con efectivos armados a guerra y con el rostro cubierto con pasamontañas.

Los uniformados se instalan en camino Leandro Gómez, en la entrada de un pasaje, y detienen a todo varón joven que anda por el lugar. No importa si va caminando o en moto. Cachean, piden documentos. Controlan la identificación y verifican con la base. Nadie se niega a los controles, en algún caso ni siquiera es necesario hablar. Un gesto de los policías hace que la persona saque sus documentos y extienda su humanidad sobre el blindado.

En eso aparece un moderno automóvil de alta gama. Lo paran. Piden documentos y revisan el coche. Son dos adultos italianos y un joven uruguayo. "Vivimos acá a la vuelta, tendrían que venir más seguido", dice el conductor.

Media hora después los policías de la Republicana abandonan el camino Leandro Gómez y se disponen a instalarse en otro sitio. Se preparan para cumplir esta rutina durante varias horas ya que tienen orden de quedarse toda la noche. Saben que a la hora cero del jueves comenzarán las celebraciones por un nuevo aniversario de Peñarol y podría haber repercusiones en Casavalle.

Garantías.

En la cuenca viven más de 80.000 personas, según datos del Municipio D. La alcaldesa Sandra Nedov dijo a El País que la repartición tiene instalaciones "de un lado y del otro de donde se están disputando las bandas. Quedamos en el medio, y el martes, cuando el Ministerio del Interior avisó que iban a entrar a hacer allanamientos, nosotros sacamos a nuestro personal". Nedov subrayó que ayer miércoles todos los servicios se prestaban con normalidad, salvo los ómnibus. "Vamos a seguir trabajando en la medida que el Ministerio del Interior diga que hay garantías. Tenemos que seguir ofreciendo todos los servicios", dijo.

La alcaldesa advirtió que los rumores posteriores al enfrentamiento "no colaboran" con la situación. "Los vecinos nos decían que había un tiroteo o que la escuela estaba cerrada cuando no era así. Los incidentes ocurrieron el lunes y después surgieron muchos trascendidos que generaron un caos".

PARTE OFICIAL

Allanarán más fincas en la zona conflictiva.

En la mañana de ayer la Dirección de Información Táctica de la Jefatura de Policía de Montevideo detuvo a cinco personas y les incautó armas y droga en el barrio Casavalle. Los uniformados realizaron una serie de allanamientos para localizar a los responsables de la muerte de un adolescente de 14 años y de herir a dos mayores en las piernas, dentro del marco del enfrentamiento entre bandas rivales. Los detenidos portaban cinco pistolas en total, dos de ellas eran marca Glock, una HK, otra calibre 45 y otra calibre 25. Fuentes policiales confirmaron ayer a El País que se mantendrán los allanamientos durante los próximos días.

Fusiles no pertenecen a Fuerzas Armadas.

En el día de ayer el Ministerio del Interior emitió un comunicado con el detalle de las armas localizadas en Casavalle. Confirmó el hallazgo de un fusil Steyr con cargador y 30 cartuchos, una carabina M1 con cargador y 10 cartuchos, un fusil marca Halcón, calibre 9 milímetros con cargador y 29 cartuchos. Además se logró requisar varias pistolas Glock, dos camionetas y drogas. Todo el material está siendo periciado por la Policía Científica y el Servicio de Material y Armamento (SMA) del Ejército. Fuentes castrenses dijeron a El País que la carabina M1 no pertenece a las Fuerzas Armadas y que el Steyr fue adquirido en una armería civil.

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