SE REUNIERON EN LA IMM

Vecinos piden realojo por casos de plombemia en asentamiento

En Nuevo Plácido Ellauri, ubicado en Marconi, viven 44 familias y 50 niños.

Muchas viviendas son de chapa y se inundan cuando llueve. Foto: F. Flores
Muchas viviendas son de chapa y se inundan cuando llueve. Foto: F. Flores

Los síntomas de la pequeña habían comenzado con fiebre alta y siguieron con la caída del pelo. Alarmada, Susana Amariles llevó a su hija —entonces de dos años— a la policlínica más cercana, desde donde fue derivada al Hospital Pereira Rossell para realizarle estudios.

En menos de una semana el resultado de los análisis estaba pronto y fue contundente: la pequeña padecía plombemia. A raíz de ese diagnóstico, decidió someter al mismo estudio a sus otros dos hijos, y el resultado fue idéntico, a pesar de que ellos no habían presentado ningún síntoma.

De eso han pasado 8 años, y según explica Amariles, luego del diagnóstico las autoridades se habían comprometido a enviar un equipo a estudiar el suelo del asentamiento Nuevo Plácido Ellauri en Marconi, donde vive desde hace 25 años, "pero nunca jamás vinieron", puntualizó.

De acuerdo a los vecinos, esos casos no son los únicos, sino que se han registrado en el último tiempo por lo menos dos más y en distintas zonas del asentamiento. El problema, según dicen, es el mismo: el terreno. "Antes había acá muchos depósitos alrededor y los médicos me dijeron que seguramente tuviera que ver con las baterías y el ácido que desprendían, que podría haber quedado en el suelo", explicó la mujer.

Según el censo que realizaron hace pocas semanas los propios vecinos del lugar, viven en el asentamiento un total de 44 familias entre los que hay 50 niños. La preocupación que tienen es que otros pequeños —que junto con las embarazadas, son los más vulnerables— contraigan la misma enfermedad.

"La intoxicación con plomo provoca severos daños a la salud y perjudica a los niños tremendamente. Afecta el crecimiento, el aprendizaje y el rendimiento, además de generar problemas de peso, de audición y también de visión, según los estudios que se han hecho", explicó Amariles.

Realojo.

A los casos de plombemia se suman también diversos cuadros de asma y bronquitis que padecen muchos de los niños que viven en el asentamiento, debido a las condiciones del lugar. Por ello, un grupo de vecinos se dirigió hace una semana a la Intendencia de Montevideo, para pedir que las familias fueran realojadas.

"Resolvimos ir a la División de Tierra y Hábitat para hablar con su director, Mario Piazza, y se le entregó toda la documentación y los estudios médicos", explicó Ligia Sevedo, una de las vecinas que asistió al encuentro. Le contaron, asimismo, las "inhumanas" condiciones en las que viven a diario.

"Entrar al asentamiento luego de un día de lluvia es una odisea. El pasaje que lleva a las viviendas se inunda completamente y la falta de saneamiento hace que la materia orgánica se desborde, se junte con el agua y en muchos casos ingrese a nuestras casas", contó Sevedo.

"Imaginate cómo se van los niños para la escuela, todos sucios. Una los baña, les pone ropa limpia pero se terminan ensuciando todos cuando salen. Muchas veces tenemos que agarrarlos a upa y vestirlos abajo, en la calle", contó otra vecina. "Esto no es calidad de vida, los niños tampoco disfrutan nada porque tienen que pasar adentro de las casas", agregó.

Solución.

El director de Tierra y Hábitat les planteó la posibilidad de mudarse a una cooperativa, donde la comuna ponía la mitad del dinero y los vecinos el resto.

"Teníamos que encargarnos del escribano, de pagarle las horas trabajadas, entre otros gastos. Pero acá la mayoría de la gente sale a trabajar en los carritos y no tenemos un sueldo fijo que nos permita pagar un determinado dinero por mes. Aunque sí estamos dispuestos a pagar los impuestos, no queremos nada gratis, pero queremos poder pagar de acuerdo a los recursos con los que contamos", sostuvo Sevedo. "Realmente somos pobres, ojalá tuviéramos el dinero para irnos de acá", agregó.

Las ratas también abundan por los alrededores de las viviendas y, según dicen, no son pequeñas, sino que "parecen gatos de los grandes que son".

Según cuentan, Piazza entendió sus reclamos y se comprometió a abrir un expediente y a comunicarse con ellos en una semana.

"Necesitamos una solución, sobre todo por los niños, que no pueden seguir viviendo así. Por más que coloquen caños o arreglen el pasaje el problema es el terreno, que está contaminado y no tiene arreglo", finalizó Sevedo.

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