El embajador Lescano se manejará con “mucha prudencia”

Vázquez esperará por el sucesor de Cristina

La buena onda que mostraron esta semana Brasil y Uruguay, contrasta con la frialdad que se mantiene en la relación bilateral con Argentina. Por eso, el presidente Tabaré Vázquez no tiene apuro en recomponer el vínculo con el gobierno kirchnerista, y esperará a conocer al sucesor de Cristina Fernández para abrir el diálogo.

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Vázquez-Cristina: la relación sigue fría desde el conflicto por Botnia. Foto: AFP

El embajador en Buenos Aires, Héctor Lescano, tiene previsto realizar próximamente una ronda de contactos con la oposición y el oficialismo y con empresarios y actores sociales argentinos. En la próxima semana presentará sus cartas credenciales al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Lescano dijo a El País que tiene la intención de trabajar con Argentina con "mucha prudencia" buscando que "las luces verdes sean más que las amarillas". Pero por el momento no hay una reunión prevista de Vázquez con Fernández.

Todo indica que el gobierno uruguayo tiene la intención de dar prioridad en esta etapa a la relación con Brasil por sobre el vínculo con Argentina, como mostró el hecho de que la primera visita oficial de Vázquez a un socio del Mercosur fuera a Brasil el jueves pasado.

Argentina tiene elecciones generales en octubre y el gobierno uruguayo parece haber abierto un compás de espera hasta conocer el desenlace del proceso electoral en ese país.

De todas formas, el canciller Rodolfo Nin Novoa viajó a Buenos Aires en marzo y mantuvo con su colega Héctor Timerman una primera reunión.

Las trabas comerciales a los productos uruguayos, las demoras y dificultades en los dragados del canal Martín García y del río Uruguay y la construcción de la central nuclear de Atucha III en la provincia de Buenos Aires, sobre la que desde el año pasado Uruguay está solicitando información, son algunos de los temas pendientes con Argentina. El comienzo de la construcción de esa central nuclear está previsto para la segunda mitad de este año.

En cuanto a lo comercial, Argentina ha perdido peso como destino de las exportaciones uruguayas. Tras llegar a US$ 588 millones en 2011, las ventas comenzaron a caer y cerraron el año pasado en US$ 400 millones, de acuerdo con los datos del Instituto Uruguay XXI.

El gobierno argentino ha trabado a lo largo de los últimos años las importaciones para reducir la salida de dólares que ha afectado negativamente el nivel de sus reservas.

Por otra parte, para el gobierno de Vázquez es una prioridad seguir avanzando en el dragado del río Uruguay a fin de favorecer a los puertos de Fray Bentos y Paysandú. También quiere que las tareas de profundización y mantenimiento del canal Martín García se hagan de manera sistemática y reduciendo costos.

La polémica por el funcionamiento de la fábrica de celulosa de UPM en las cercanías de Fray Bentos, que marcó la relación bilateral durante todo el primer gobierno de Vázquez (2005-2010) con el bloqueo del puente San Martín que llevaron adelante piqueteros de Entre Ríos durante cuatro años, y parte del período de José Mujica, se aquietó más allá de que Argentina y Uruguay siguen sin ponerse de acuerdo sobre la difusión de los datos del monitoreo ambiental de la planta. Uruguay quisiera hacerlo pero Argentina se opone.

Es que la relación con Argentina bajo los gobiernos kirchneristas —primero con Néstor Kirchner entre 2003 y 2007, y desde entonces con su esposa Cristina Fernández— no ha sido buena.

Así se han encargado de marcarlo tanto el expresidente Mujica como el exvicepresidente y actual ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

A la recordada frase de Mujica "esta vieja es peor que el tuerto", en referencia a Cristina Fernández y su esposo el ex- presidente Néstor Kirchner, le siguieron varios cuestionamientos de Astori a la política económica argentina. En marzo de 2013, Astori, entonces vicepresidente de la República, fue muy crítico con una serie de medidas restrictivas al comercio con Uruguay que estaba aplicando Argentina.

"Estamos en el peor momento de nuestras relaciones económico-comerciales con Argentina en mucho tiempo", dijo Astori en entrevista con El País. El ministro hacía referencia al aumento del 15% al 20% en el anticipo de impuestos que el gobierno argentino estableció sobre los viajes y las compras en el exterior con tarjeta de crédito.

Astori consideró, además, "muy proteccionista", "muy intervencionista" y "excesivamente regulatoria" la política económica argentina. "Con esas cosas no se pueden esperar buenos resultados", afirmó en la entrevista.

Poco después, en mayo de ese año, Astori volvió a disparar contra Argentina. "Uruguay tiene serios problemas en sus relaciones con Argentina" y "cada día hay una nueva dificultad", dijo ante empresarios en un foro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE).

El gobierno argentino, agregó Astori en ese foro, "ha tomado decisiones que perjudican a Uruguay en el marco de sus derechos" y que "contradicen flagrantemente el Tratado de Asunción" que dio origen al Mercosur. Ante esta situación, Astori ya adelantaba que lo mejor que podía hacer Uruguay era acercarse a Brasil. "Uruguay se inclina de esta forma hacia una nación que ejerce el liderazgo natural en la región, pa-ra responder así a los problemas existentes con Argentina", aseguró.

Y en noviembre retomó las críticas, esta vez hablando sobre las trabas argentinas a un acuerdo con la Unión Europea. "Para el Mercosur es absolutamente crucial que el acuerdo con Europa se concrete", aseguró Astori, quien indicó que Brasil y Uruguay lo están impulsando a velocidad superior que Argentina, que tiene un enfoque más proteccionista.

Este fue uno de los temas analizados el jueves en la cumbre entre Rousseff y Vázquez en Brasilia.

La última foto de lo mal que están las relaciones con Argentina es del 1° de marzo, en la ceremonia de asunción de Vázquez. Cristina Fernández no vino a Montevideo —la excusa fue que se abría el período legislativo en su país y debía hablar en el Congreso— y en su lugar envió al vicepresidente Amado Boudou, que ese día fue abucheado por el público en la Plaza Independencia.

Poco antes de dejar el gobierno, Mujica le declaró al diario Perfil de Buenos Aires: "Argentina tendría que acompañar la integración y no acompaña un carajo".

Embajada: Lescano busca nueva sede para delegación diplomática.


El embajador Héctor Lescano se instaló hace unos diez días en Buenos Aires y por el momento está centrando sus esfuerzos en conseguir un lugar para que funcione la embajada, debido a que los propietarios del inmueble donde iba a funcionar la representación cambiaron de idea y no lo cederán.

Uruguay vendió la anterior embajada, que estaba ubicada en la exclusiva zona de La Recoleta en US$ 12,5 millones a la Fundación Héctor Alejandro Barceló para el Desarrollo de la Ciencia Biomédica Argentina. La construcción de la embajada ahora desafectada fue ordenada por la dictadura militar uruguaya. La venta fue autorizada por el expresidente José Mujica en octubre de 2012. El inmueble tiene una superficie total de 6.839 metros cuadrados y consta de dos subsuelos para estacionamiento y sala de máquinas, planta baja, dos entrepisos con auditorio, terraza intermedia con parrillero, siete pisos de oficinas, dos pisos destinados al alojamiento de funcionarios o visitantes y un piso final para sala de máquinas y vivienda del portero. Transitoriamente, está previsto que las oficinas funcionen en la residencia del embajador en Buenos Aires. Por su parte, el consulado en la capital argentina iría al edificio del Banco de la República en el microcentro porteño. La embajada cuenta con alrededor de 50 funcionarios.

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