CONSEJO SIN DECLARACIONES Y CON PROTESTAS

Vázquez envió mensajes entre líneas

El presidente evita confrontar con los diferentes actores que estarán en la discusión presupuestal.

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El presidente Vázquez reunió a todo su gabinete en el cuartel militar de Blandengues. Foto: F. Flores

Desde que llegó al poder en 2005 la frase del expresidente francés François Mitterrand se convirtió en una de las premisas centrales de su modelo presidencial. "Cuando habla un presidente, habla un país", recordó Vázquez en varias conversaciones informales con periodistas cuando era interrogado sobre el porqué de las pocas entrevistas o declaraciones públicas que hacía. Para Vázquez sus palabras son sagradas. Y por eso cuida cada una de sus salidas.

Ayer en el Consejo de Ministros celebrado en el Cuartel de Blandengues, Vázquez optó por no hablar con la prensa, como lo hace en cada una de las actividades de este tipo. El jefe de Estado tenía bien claro cuáles iban a ser los temas de las preguntas: el proyecto de ley de Rendición de Cuentas, el presupuesto para la educación, la reforma de la Caja Militar, el uso de las tarjetas corporativas de Ancap de Raúl Sendic, el problema de los autodenominados "cincuentones" que dicen ser perjudicados por las AFAP, los evacuados por las inundaciones, el desabastecimiento de combustibles, y el conflicto con los funcionarios judiciales, son las piezas claves de la actual agenda noticiosa.

Vázquez evitó la "ronda de prensa", pero no por eso evitó enviar su mensaje a la opinión pública. Sus discursos y alocuciones durante todo el Consejo de Ministros abierto estuvieron marcados por los mensajes presidenciales, destinados a responder las preguntas que estaban sobre el tapete.

"Estén atentos a los mensajes entre líneas. Hoy sin hablar va a decir mucho", dijo a un grupo de periodistas un ministro muy cercano al presidente Vázquez. De arranque el mandatario fijó la primera reunión de gobierno dentro de un cuartel militar. En medio de la discusión por la reforma de la Caja Militar, donde el gobierno ya decidió recortar gran parte de los beneficios jubilatorios de las fuerzas castrenses, el Ejecutivo se reunió con la plana mayor del Ejército.

La molestia de los oficiales retirados fue clara y expresada públicamente. Acusaron al gobierno de tener molestias ideológicas porque buscan desmantelar las Fuerzas Armadas. Ayer Vázquez tendió la mano a las autoridades militares y destacó el "importante papel" que juegan en el Estado uruguayo.

El ministro de Defensa, Jorge Menéndez, agradeció especialmente las palabras de Vázquez y dijo que son "una guía" para todo el ministerio y las Fuerzas Armadas.

Pero no solo para los militares hubo mensaje. En la estructuración de la Rendición de Cuentas el punto clave será el presupuesto que se destinará a la educación. En una de sus alocuciones Vázquez recordó que a unas pocas cuadras del cuartel vivía su maestra de primaria Venus Rosas. "Tiene jóvenes 90 y pocos años. Y hablando de maestras quiero saludar a todas las maestras y maestros del país que son tan importantes para el futuro de los uruguayos", dijo.

Con el conflicto de los funcionarios de Ancap fue directo. Si bien no hizo referencia al diferendo que mantienen por los servicios de salud, sí criticó las medidas de protesta y adelantó el proceder del gobierno para evitar los perjuicios que estaba generando en la población. "Tenemos que tomar las medidas que tengamos que tomar para que a la población no le falte ni combustible ni supergás", le dijo Vázquez a la ministra de Industria, Carolina Cosse. En la tarde se firmó el decreto de esencialidad para garantizar el combustible en las estaciones de servicio.

A los "cincuentones" los paró en seco. Cuando uno de los representantes del grupo pidió la palabra para hablar, lo cortó e informó que ese tema será tratado el próximo lunes en el gabinete. "Estamos trabajando", y ofreció la palabra a otro vecino.

La de Sendic era la más complicada. Vázquez está molesto con el tema, pero no por eso va a dejar de respaldarlo, comentó un jerarca de gobierno a El País. "Es una situación delicada, y que viene del gobierno anterior. Este es otro gobierno", apuntó la fuente. En el comienzo lo saludó con un abrazo fuerte y durante el discurso donde resaltó la figura del prócer José Artigas enfatizó que lo primero es "la soberanía popular" y que el pensamiento artiguista debe marcar la pauta de los funcionarios públicos. "Somos simples servidores del pueblo", dijo.

Manifestación con insultos y bombas brasileñas.

"No insultemos, que agraviar no sirve de nada", pedía una funcionaria judicial que entregaba volantes a cada uno de los ministros que llegaba al Cuartel de Blandengues. El pedido de la señora se perdía entre las sirenas y bombas de estruendo de los manifestantes. Eran unos 200, pero hacían ruido suficiente como para tapar la diana con la que el cuerpo de Blandengues daba la bienvenida al presidente.

"¡Son unos chorros! Nos están tomando el pelo", gritó uno de los manifestantes cuando el vicepresidente Raúl Sendic se acercó a saludarlos.

"Hacete cargo de esto Tabaré. Nos prometiste el oro y el moro cuando querías nuestro voto", gritaba un joven mientras intentaba meter la bandera del sindicato de funcionarios judiciales entre los oficiales formados en la puerta.

Ese sindicato reclamaba por una solución al diferendo salarial que los funcionarios mantienen con el gobierno. Más atrás un grupo de trabajadores de la salud exigía mejores condiciones de trabajo y más aumento de sueldos. Y en otro costado otro grupo exigía "vivienda digna". Ninguno de los manifestantes ingresó a la carpa donde sesionó el consejo de ministros. El grupo aguardó en la vereda el término de la reunión. A la salida insistieron con los gritos. El ministro de Economía, Danilo Astori, fue uno de los más agraviados. "Danilo devolvé lo que te afanaste. Hasta cuando nos van a tener de cuento", le gritó uno de los funcionarios que sostenía una pancarta exigiendo "el fin de la burocracia".

Los sindicatos públicos se acercaron al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, para exigirle que convoque de urgencia a la negociación colectiva para discutir los aumentos salariales. El jerarca dijo que eso ocurrirá a la brevedad, una vez que esté presentada la Rendición de Cuentas.

El intendente de Montevideo intentó acercarse para dialogar con los manifestantes que solicitaban vivienda, pero la charla fue imposible.

La basura montevideana y la defensa de la gestión.

El tema fue la vedette en los dos Consejos de Ministros abiertos que se hicieron en Montevideo: "la basura". Tanto en la reunión en La teja, como en la sesión de ayer en el Cerrito de la Victoria los vecinos pidieron "por favor" al intendente Daniel Martínez que trabaje para solucionar el tema.

Una vecina que pidió por recursos para el cuadro de baby fútbol del barrio, también exhortó al intendente Martínez a que limpie la ciudad. "¿Intendente qué pasa con la basura, por favor?", dijo la mujer.

El presidente Vázquez salió en apoyo del dirigente socialista. "Hay que recordar que la ciudad más limpia no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia", dijo y pidió colaboración a los ciudadanos.

Martínez defendió su gestión y remarcó que se está trabajando muy fuerte en tratar de mantener la ciudad limpia. Pero también pidió colaboración porque dijo que sabe de mucha gente que sale a recorrer contenedores de basura y a vandalizarlos.

"Hay mucha gente que se raya y sale a tirar basura contenedor por contenedor. ¡Gente bien vestida! Es una cosa de locos", dijo el intendente. Así como el ministro del Interior ha declarado en varias oportunidades que no se puede poner un policía por esquina, Martínez aclaró que no se puede poner a un funcionario por contenedor para cuidar el orden.

Un grupo de clasificadores, pertenecientes a Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus) pidió que se respete su trabajo y se le den los recursos y el lugar para desempeñar la tarea.

"¿Por qué a los clasificadores nos están pisoteando. Nos estamos muriendo de hambre. Les dan poderes a las ONG para que nos roben los caballos. Usted presidente habla de la audición de los niños. Perfecto lo felicito. Pero ¿y el hambre de los pobres? ¿Qué pasa?", increpó una señora que trabaja como clasificadora.

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