Murió en 2013 y hay un documento de 2014 con su firma

Utilizaron la firma de un muerto para documento notarial

Una escribana es indagada por presuntamente realizar documentos que llevan la firma de una persona ya fallecida. La profesional había sido procesada días atrás en un juzgado de Ciudad de la Costa por escriturar terrenos que no eran de su propiedad.

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Algunas personas planifican que un fideicomiso gestione sus bienes en caso de enfermedad.

Hay otras dos personas detenidas por la maniobra y en esta jornada la Justicia definirá la situación de las tres.

En septiembre pasado, una familia que vive en Ciudad de la Costa recibió un cedulón en que el propietario de la casa pedía la inspección del lugar porque no sabía quienes eran los ocupantes. Los integrantes de la familia se extrañaron porque era imposible que el dueño no supiera quienes eran ellos, ya que sin duda se conocían. Eso les motivó la sospecha que quien encargó inspección ocular, posiblemente para iniciar un trámite de desalojo, era otra persona.

Se preocuparon por el paradero del propietario, solicitaron reunirse con él y no hubo respuesta. Entonces hicieron una denuncia policial por averiguación de paradero en una seccional. No hubo mucho avance hasta que se confirmó que a finales del año 2013, en otra propiedad de la misma persona, falleció un individuo cuya muerte se conoció por el hedor de descomposición del cadáver. Nadie reclamó el cuerpo y no se le pudo identificar, por lo que la morgue lo dejó enterrar como NN.

Con esa información, se ampliaron las investigaciones y el juzgado penal de 20° Turno dispuso desenterrar el cadáver para conocer si el ADN coincidía con el del propietario de la casa y así fue.

Según los análisis del Instituto Técnico Forense, el hombre falleció entre el 15 y el 30 de diciembre de 2013. Sin embargo y mientras el cadáver estaba en la morgue, el 31 de diciembre apareció su firma en una escritura enajenando una casa en la calle Estrazulas y, a mediados de enero, firmando un ingreso a la DGI y BPS con una empresa nueva, dijeron fuentes del caso a El País.

En vida, el hombre no había hecho la sucesión de sus padres, pero ya muerto le hicieron aparecer con una cesión de derechos por US$ 5.000 de tres cuentas del BROU y la casa de la calle Amazonas, avaluada en US$ 250.000. La cesión de derechos hereditarios fue a un hombre con antecedentes, agregaron las fuentes. Una pericia demostró que la firma en el escrito de inspección ocular era falsa. Un año y medio después, un NN recuperó la identidad y quedan documentos por enmendar.

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