crimen

Uruguayo mató su mujer y sus dos hijos en España

Un ingeniero uruguayo de 61 años, con nacionalidad española, mató de un disparo a su esposa, de origen bielorruso, y a los dos hijos de la pareja, y luego se quitó la vida en la localidad de Castelldefels, Barcelona.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Casa de Castelldefels donde vivía el uruguayo con su pareja e hijos.

Según informó la agencia EFE, la mujer asesinada tenía 45 años; los hijos de ambos eran un niño de 12 años y una niña de 7.

Los cadáveres fueron hallados por la Policía después de recibir un aviso denunciando que había cuatro personas muertas en la vivienda, un moderno chalet de una planta, con piscina, situado en una urbanización a orillas del mar. Castelldefels es una ciudad con fuerte presencia de uruguayos.

Fuentes cercanas al caso indicaron que la pareja mantenía acaloradas discusiones, a gritos, lo que llevó a algunos vecinos a avisar a la Policía, que en más de una ocasión llegó a acudir al domicilio.

Sin embargo, no consta que hubiera ningún proceso abierto contra el hombre, identificado como Ricardo F., por denuncias de violencia.

El cuerpo de la mujer estaba en la cama y el del homicida, en el sofá del comedor.

El hallazgo de los cadáveres se produjo después de que la Policía del Gobierno autónomo recibiera un aviso de una hija de una anterior relación del uruguayo, informando de que había cuatro personas muertas en la vivienda de la familia.

Los agentes policiales recuperaron junto al cadáver del hombre el arma de fuego con el que presuntamente mató a la mujer y a los menores y se suicidó.

La investigación se mantiene abierta para tratar de aclarar cuál fue el desencadenante del crimen. El juez que investiga el caso está pendiente de que la autopsia determine la fecha exacta de las muertes.

Vecindario.

Los vecinos de la pareja explicaron que a la familia apenas se la veía por la urbanización.

Pero una vecina declaró que el matrimonio tenía peleas constantes y que se “oían gritos e insultos”, por lo que presentó varias denuncias, que nunca fueron constatadas.

Sin embargo, este miércoles no oyó ningún grito ni tampoco escuchó “ruidos de armas”.

La pareja se había instalado en esa urbanización hace unos tres años.

Ayer, cuando las autoridades levantaron el precinto colocado por la policía y permitieron a la prensa ingresar al jardín de la vivienda, se podía ver la piscina rodeada de juguetes de los niños y toallas.

El homicida se dedicaba, según algunos vecinos, al negocio de la compra-venta de coches de lujo.

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