VETERANOS QUE PISAN FIRME

Un uruguayo de 89 años en la élite del tenis internacional

En octubre disputará en Estados Unidos su tercer campeonato mundial.

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Nery Egaña. A los 89 años sigue al firme en las canchas de tenis. Foto: Fernando Ponzetto.

Tiene 89 años de edad y en el mes de octubre disputará en Estados Unidos su tercer campeonato mundial. Llegó a estar en el puesto 10 del ranking de la International Tennis Federation (ITF).

En la actualidad, el uruguayo Nery Egaña está en la élite de los mejores 50 tenistas del mundo, de acuerdo al ranking de la categoría senior +85, la de mayor edad en ese deporte. Hasta hace cuatro años, se paseaba entre los puestos número 10 y el 13. Ahora está por cumplir 90 y ocupa el puesto número 39, pero se prepara para subir.

Nacido en el año 1928, es uno de los deportistas más veteranos que figuran en la tabla de privilegio del tenis mundial. En Uruguay es el único tenista en esa categoría. Por ese motivo tiene que salir continuamente al exterior para competir, o hacerlo en el país con deportistas más jóvenes.

A sus años se mantiene en un estado de salud óptimo. Asegura que la clave para llegar a su edad en esas condiciones es haber hecho deporte durante toda la vida. "En el momento de mayor trabajo entrenaba una vez por semana, pero lo ideal es hacerlo por lo menos tres veces", afirmó.

Comenzó a frecuentar las canchas de polvo de ladrillo después de los 50 años. "Fue cuando me abandonó el fútbol y el frontón. Me tuve que poner anteojos y corría riesgo de recibir un paletazo", contó a El País entre risas.

Junto a su actividad militar, trabajó como profesor de Inglés y Astronomía en el liceo de Pando. También jugó al fútbol en la Liga Universitaria, los memoriosos lo recuerdan como un "aguerrido mediocampista" que llegó a ser capitán de la selección de la Liga en campeonatos internacionales.

A los 55 años se retiró de la actividad laboral y se concentró en la faceta deportiva. Un grupo de amigos de la Fuerza Aérea lo invitó a jugar al tenis, algo que hasta entonces no había practicado. "Empecé con muchas dificultades, pero toda la vida me gustó el deporte y nunca paré", señaló.

Fue piloto de combate en los tiempos en que no faltaban aviones en la aviación militar. El legendario P-51 Mustang era su aeronave preferida. Llegó a comandar la escuadrilla de acróbatas aéreos, una especialidad que ya no existe en Uruguay. Se retiró de la Fuerza Aérea con el máximo grado dentro de la carrera profesional, coronel aviador.

Lejos de retirarse del tenis, Egaña cree que tiene que seguir mejorando su nivel. Su desafío actual es subir peldaños dentro del ranking de la ITF. Los primeros 10 puestos están ocupados por europeos, norteamericanos y australianos. El sudamericano mejor posicionado es el argentino Cristóforo de Jesús Paz que ocupa el lugar 13. Todos son más jóvenes que él, salvo el italiano Angelo Sala, que en diciembre cumplirá 91 años y sigue tan campante.

Egaña entrena todos los días y juega al tenis media hora o 45 minutos para pulir su drive, su revés y su volea. El saque, a esa altura de la vida, no es un arma muy potente. Basta con meterla en la cancha adversaria.

El veterano tenista mantiene una rutina de hierro y se alimenta con una dieta "sana", libre de colesterol. No toma alcohol y no le gustan los dulces. Se levanta temprano y hace gimnasia, después un poco de natación y más tarde, tenis. El año 2016 se operó de cataratas, "para ver mejor la pelota", según confesó a la revista del Carrasco Lawn Tenis.

Cada poco tiempo viaja a distintos lugares del mundo a disputar campeonatos. El mes pasado fue vice campeón en un torneo senior que se disputó en Argentina. En el año 2016 estuvo en Croacia, allí disputó un campeonato que le permitió escalar hasta el puesto 20 en el ranking mundial.

Su agenda para los próximos meses está repleta de actividades relacionadas con el tenis. Durante los primeros días de octubre participará en un certamen que tendrá lugar en La Serena, Chile, y desde allí viajará a Lake Lona, Florida, Estados Unidos, para participar de su tercer campeonato mundial.

El tenista uruguayo contrató un profesor que lo ayuda a mejorar su técnica. Tiempo atrás recibió el apoyo del reconocido tenista José Luis Damiani. Además, cuenta con la colaboración permanente de su esposa y sus hijas, que también gustan del deporte blanco. Sus nietos, que tienen 20 y 22 años, también juegan y lo ayudan a entrenar.

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