Reviviendo una proeza en la Cumbre Nevada

Uruguaya en la ruta del "Milagro de los Andes"

La pionera escaladora integró una expedición que siguió los pasos de Canessa y Parrado por la cordillera.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
En la base, Federico Sanguinetti, Gerardo Cardozo, Juan Ulloa y Roberto Ramallo.

Mariana Lay prefiere no enfatizar su condición de primera mujer que intervino en una travesía recordatoria de lo que unos llaman tragedia aérea (porque murieron 29 personas) y otros el Milagro de los Andes, porque sobrevivieron 16 jóvenes, después de 72 días en el infierno blanco. Pero así quedó consagrado: Mariana Lay estuvo en la cima del monte Seler.

En el pasado mes de diciembre, ella se sumó a una expedición a lo largo del camino realizado por Canessa y Parrado, pasando por valles y cordones cordilleranos. Su intención en realidad era despedir al grupo cuando sus integrantes ascendieran al Seler.

"Yo le pedía eso al guía, quería verlos subir, despedirlos más abajo de la cruz y después esperarlos en Chile. Pero me decía que yo podía y no me dio otra chance. Llegué a contestarle que estaba gorda, que era una locura. Y al final tuve que animarme, porque si no me dejaban ahí, no podía volver sola. No tenía el sueño de escalar pero después me encantó estar ante la imagen que vio Nando desde la cumbre, rodeado de montañas", contó Lay a El País.

Ella tomó conocimiento de la expedición por internet y se unió al grupo poco antes de la Copa de la Amistad, que cada año conmemora el accidente de Los Andes. El recorrido por el camino histórico fue realizado por los uruguayos Federico Sanguinetti, Gerardo Cardozo y Mariana Lay, junto a dos argentinos, Roberto Ramallo y el guía Juan Ulloa, único viajante con experiencia en montañismo, un hombre de sesenta y pico de años, prestador de servicios turíticos que habla siempre con la voz muy calma, y rechazó a 16 interesados puesto que su meta era hacer el viaje con amigos.

Mariana Lay, que tiene 45 años de edad, estudió arquitectura y espera recibirse en breve si no la siguen distrayendo los viajes en demasía, ya había estado en el entorno de la cruz en dos oportunidades, y cuenta que volverá en febrero a reiterar la cabalgata por esa zona relativamente accesible. No como el ascenso a la cumbre del Seler, a 4.513 metros de altura, con una pendiente hacia Chile de 65°.

Bien arriba.

"Las veces que fui al Valle estuve a la altura de la cruz, donde te deja el caballo. No tenía que hacer más esfuerso que ir a buscar agua o al baño. El primer año me cansé mucho las piernas y la segunda vez me sentí bien pero no me animé a escalar porque me daba vértigo. Van hasta donde están los restos de una hélice. Ahora en cambio no sentí nada, ni peso de piernas ni falta de aire, solo el cansancio natural. De noche me moría y resucitaba al otro día", rememoró Lay.

Para ella, la subida fue más complicada que el descenso, aunque éste no dejó de enfrentarla a riesgos.

"Si me resbalaba al subir no me paraba nadie, porque el primer día no fui atrás pero los otros sí. A veces me ayudaban a ponerme la mochila y cuando había mucha pendiente yo me agarraba del guía para no irme para atrás. En comparación, en distancias recorridas, empatamos con Canessa y Parrado, porque nosotros empezamos antes y ellos se encontraron con el arriero más adelante de donde nos esperaban las camionetas".

La caminata con ascensos y descensos, sobre la nieve o entre las piedras, duró seis días, con cielo azul y pocas nubes, sin vientos, pero temperaturas nocturnas de 20° bajo cero. En total la recorrida superó los 30 kilómetros.

De la nieve al espacio cultural "El Arriero".

El pasado 29 de diciembre, en el espacio cultural "El Arriero" del Museo Andes 1972, ubicado en la calle Rincón 619, contaron su experiencia los uruguayos que la semana anterior habían cruzado la cordillera de los Andes por el mismo lugar que lo hicieron Fernando Parrado y Roberto Canessa hace 43 años, dos de los sobrevivientes que el 28 de diciembre de 1972 habían dado en Montevideo su conferencia de prensa para explicar lo vivido.

El arquitecto Federico Sanguinetti, de 43 años, uno de los uruguayos que en diciembre de 2015 llegó a la cima del monte Seler, dijo a El País que antes de esta expedición estuvo en la zona de la cruz y el memorial tres veces, pero nunca había efectuado el cruce.

Solo se registran tres antecedentes, el del andinista Ricardo Peña, quien en 2005 encontró pertenencias del sobreviviente Eduardo Strauch, y en 2008, sponsorizado por National Geographic, lo reiteró junto a otras dos personas. Y el de Juan Ulloa, que en 2014 organizó otra expedición.

Sanguinetti afirma que tenía la ilusión de hacer la travesía desde niño, cuando leyó el libro. Y agrega que lo conmovió recordar un momento culminante de la historia de Canessa y Parrado, cuando llegan a la cumbre de la montaña, miran hacia el lado chileno y no ven verdes valles sino que descubren que se hallan en la mitad de la cordillera.

"Estando ahí, en la montaña, en esas condiciones tan violentas, el paisaje te purifica, lo que transmite la cordillera en general lo lleva a uno a valorar más lo que es la vida, el ser capaz de respirar, tener salud, familia", comenta Sanguinetti a manera de síntesis de un desafío que no sabe si repetiría.

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