PANORAMA INCIERTO

Uruguay sufrirá más por Brasil

Los economistas ven que el vecino seguirá varios meses en recesión y comprará menos.

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La mayor parte de la soja que se coloca en el exterior tiene como destino China. Foto. A. Colmegna

Los empresarios locales deberían asumir que, pese al cambio de gobierno, Brasil tiene por delante todavía varios meses de incertidumbre económica y seguramente las exportaciones uruguayas hacia ese país continúen cayendo, aunque a un ritmo más moderado. Que esa situación se revierta dependerá en muy buena medida de que el nuevo gobierno logre consolidar su capital político, algo respecto de lo que hay mucha incertidumbre, consideran economistas consultados por El País.

Alejandro Cavallo, de la consultora Equipos, señaló que "todavía queda un tiempo para que la economía se estabilice y comience a crecer". A su juicio, "aun con un gobierno que logre manejar en forma adecuada los problemas económicos (algo difícil en las actuales circunstancias), llevará tiempo para que los distintos agentes mejoren sus expectativas y se decidan a consumir o invertir más en Brasil".

Brasil es un mercado importante para los productos manufacturados con valor agregado de Uruguay, pero la Cámara de Industrias espera que las ventas sigan declinando este año.

Brasil fue entre 2006 y 2012 el principal mercado para las exportaciones uruguayas pero la recesión que atraviesa cambió eso y puso a China en el primer lugar. En 2012 las ventas a Brasil subieron 6,4% y llegaron a ser 20% del total. Desde entonces cayeron: 2,2% en 2013, 5,8% en 2014 y 29% en 2015. En ese año representaron solo el 14% de las ventas uruguayas al mundo. De todas formas, los lácteos han mejorado y se venden más en Brasil, lo que contribuye a mitigar los efectos del descalabro del mercado venezolano. Pero la mayoría de los rubros están vendiendo menos.

Alfonso Capurro, de la consultora CPA Ferrere, comentó que no se sabe si el nuevo gobierno "es definitivo o permanente y el nuevo presidente (Michel Temer) no tiene mucho capital político aunque de pronto nos sorprende". Capurro entiende que la primera tarea del nuevo gobierno debería ser mejorar las cuentas fiscales. "Es difícil hacer un ajuste y más con un parlamento brutalmente fragmentado", señaló, aunque consideró que el nombramiento de Henrique Meirelles como nuevo ministro de Hacienda "es una buena señal" y así lo tomaron los mercados. "No se ve todavía mucha luz al final del túnel. La clave es política", consideró Capurro.

Cavallo, por su parte, entiende que las mejoras fiscales que pueda conseguir el nuevo gobierno repercutirán recién a mediano plazo. "No esperamos grandes cambios en el crecimiento previsto al menos para este año y el que viene en Brasil. Sí puede haber cambios en la situación fiscal y en el clima económico que tendrán sus efectos principales el año que viene o el siguiente. En cualquier caso, es condición necesaria que se observe una normalización político-institucional para que veamos una recuperación económica sostenida", consideró Cavallo.

Aldo Lema, de Vixion Consultores, entiende que se puede esperar una "atenuación" de la caída en la exportación de bienes uruguayos hacia el mercado norteño pero considera que el panorama para vender a Brasil (no solo productos sino también servicios como los derivados del turismo) seguirá siendo complejo.

A su juicio, ese país tiene barreras "estructurales" a su crecimiento producto de la aplicación de malas políticas. Estas han derivado en proteccionismo comercial, inestabilidad, baja inversión, una elevada carga impositiva, alto déficit fiscal y subsidios que resultan en una redistribución del ingreso pero no el crecimiento del mismo y que "elige ganadores y perdedores" entre los distintos sectores empresariales.

"Brasil tiene desequilibrios que deben corregirse rápido como el fiscal pero con un congreso atomizado la tentación de ser opositor es alta. El déficit de 10% es lo primero a atacar y requiere ajustes adicionales", valoró.

Para Lema, hay un "horizonte" de 12 meses durante los cuales probablemente la acti-vidad económica brasileña seguirá contrayéndose. Transcurrido ese lapso, podría favorecerse de la finalización de la etapa de fortalecimiento del dólar, de una cierta reanimación de la demanda china y de tasas de interés bajas, opinó. Pero "al menos durante el próximo año la situación en Argentina y Brasil será bien compleja", cree Lema.

En el mismo sentido, Capurro consideró que un mundo "desinflado" no está ayudando a la recuperación brasileña respecto a la cual se debe ser cauteloso. "En el corto plazo no parece que el mundo vaya a cambiar para ayudar a Brasil", sostuvo Lema.

Mercosur afectado.

La persistente inestabilidad brasileña repercute en el Mercosur y su agenda y, por lo tanto, en Uruguay. Para Lema el bloque regional quedará relegado en la agenda del gobierno brasileño ante las prioridades internas. Cavallo cree que es difícil saber cómo va a encarar este tema el nuevo gobierno. Pero advierte que aun en el caso de que las nuevas autoridades sean más orientadas al mercado, "en Brasil siempre han sido muy cautelosos a la hora de buscar acuerdos comerciales fuera de la región".

"Puede que sean más proclives a buscar algún acuerdo, aunque no esperamos que tengan una orientación aperturista o moderadamente aperturista como, por ejemplo, la que ha mostrado hasta ahora el nuevo gobierno de Argentina", señaló Cavallo.

Lema cree que el "terreno" no está "fértil" para acuerdos del bloque fuera de la región. "Además falta la dilucidación del ciclo electoral en Estados Unidos. Donald Trump ( el candidato republicano) da señales proteccionistas. Va a haber que esperar a 2017. La administración de Obama era más proclive. Ahora que algunos miembros del Mercosur parecen querer acuerdos, el terreno no es fértil", reflexionó.

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