Es el único con un "proceso acelerado de secularización"

Uruguay, el país más agnóstico de la región; casi igualan a católicos

Uruguay es el país más agnóstico de América Latina y con el menor porcentaje de católicos en su población. Además, es el único país de la región en el que se da un proceso "acelerado de secularización".

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17 abr 2014

Estas son las principales conclusiones sobre Uruguay que hace la Corporación Latinobarómetro en su informe "Las religiones en tiempos del Papa Francisco", difundido ayer en Santiago de Chile y que estudia la situación de las religiones en 18 países de la región.

De todos modos, Latinobarómetro concluye que el catolicismo "es más resistente de lo que aparece ser", y deja planteada la pregunta de si la llegada de Francisco como jefe de la Iglesia puede revertir la caída de católicos en la región.

El informe señala que entre 1995 y 2013 la disminución de las religiones "es mucho menor que la que la agenda informativa da a entender". En ese período las personas que se declaran católicas en los 18 países de la región pasó de 80% a 67%, una caída de 13 puntos porcentuales. Es decir, disminuye a una tasa de 0,7 puntos por año en promedio.

"Lejos de abandonar las religiones, los latinoamericanos lo que hacen es abrazar otra religión cuando abandonan el catolicismo", afirma el informe.

Por países.

Los niveles de catolicismo en la región "están muy dispersos". Mientras en Paraguay un 88% se declara católico, en Uruguay solo el 41% lo hace. Mientras en Uruguay un 38% se declara agnóstico, ateo o sin religión, en Paraguay es el 2%.

Según el informe, la disminución de la cantidad de católicos tiene poco que ver con el número de fieles en cada país. Los procesos son independientes del nivel original de catolicismo y obedecen por tanto a condiciones internas de cada país, explica.

También destaca que hay dos países donde los agnósticos ganan terreno: Chile y Uruguay. En los otros países, "se puede decir que el catolicismo sigue siendo dominante en la medida que es la religión de la inmensa mayoría de la población sin que exista otra creencia religiosa o ausencia de ella que le haga peso".

Doce de los 18 países relevados tienen más del 60% de su población que se declaran católicos. En esos países el catolicismo es predominante, no hay otras religiones con alto porcentaje de creyentes. Otros dos países -Chile y El Salvador- hay menos del 60% de católicos, por lo cual "están medianamente dominados por el catolicismo". En los otros cuatro -Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay- menos del 50% se declara católica, países donde "la religión católica ya no es dominante".

Uruguay, secular.

Latinobarómetro hace un análisis por país, y menciona el caso uruguayo como "particularmente interesante" porque es el único de la región donde se produce "un proceso de secularización acelerada".

Uruguay tenía en 1996 un 60% de católicos y un 18% de agnósticos. "Se podía decir que en 1996 Uruguay era mayoritariamente católico pero no dominante como religión", dice el informe.

En 2013 en Uruguay había 41% de católicos, 19 puntos porcentuales menos, mientras que los agnósticos eran 38%, un aumento de 20 puntos.

"Cuatro de cada diez uruguayos son agnósticos, cuatro de cada diez uruguayos son católicos. Uruguay ha seguido el paso de otras sociedades como las europeas donde la modernización, el crecimiento económico, han traído consigo la secularización. Ese fenómeno no se produce en otros países de la región", concluye el informe.

Otro caso que mereció la atención de Latinobarómetro fue el de Chile, el segundo país de la región donde se ha producido un proceso de secularización, aunque no tan acelerado como el de Uruguay. En 1995 Chile tenía 74% de católicos, 9% de evangélicos y 8% de ateos o agnósticos. En 2013 pierde 17 puntos porcentuales de católicos, llegando al 57%, y los de sin religión aumentan al 25%. "No se puede decir que Chile no tiene una mayoría de católicos en su población, pero ésta dejó de ser la religión dominante en estos 19 años. El proceso de secularización en Chile es el más sorprendente porque no tenía una tradición de agnosticismo hace dos décadas. Uruguay lo que hizo fue acentuar lo ya existente, mientras en Chile se trata de un fenómeno nuevo", explica.

Efecto Francisco.

Latinobarómetro dedica un capítulo a medir la confianza en la Iglesia. Ésta bajó de 76% a 64%, doce puntos, entre 1996 y 2011. Pero en los dos años siguientes aumenta a 73%, recuperando nueve de los puntos perdidos. "Esta recuperación de la confianza en la Iglesia coincide con la llegada del papa Francisco, ¿hay alguna relación con ello?", se pregunta. Y responde que todavía es muy pronto para medir si hubo un impacto.

La confianza en la Iglesia es superior a 60% en todos los países de la región, salvo en Uruguay (48%) y Chile (44%).

"Una mirada a la evolución de la confianza en la Iglesia por religión entre 2011 y 2013 muestra que no hay un efecto `Papa Francisco` en toda la sociedad, sino solo en la confianza en la Iglesia Católica. El aumento de confianza en la Iglesia se produce por igual entre los católicos y entre los evangélicos cada uno en su propia iglesia. Los católicos recuperan su confianza en la Iglesia a pesar de los escándalos y probablemente como consecuencia de la llegada y liderazgo del papa Francisco", afirma.

La encuesta indica que sí se observa en 2013 en América Latina un aumento de la práctica religiosa a su punto más alto desde 1995. "Los países con más evangélicos tienen más altos niveles de práctica religiosa que los países con más católicos. Chile y Uruguay son los dos países con la más baja práctica religiosa de la región", 27% y 33% respectivamente. "Chile es el país menos practicante, incluso que Uruguay que es el país más agnóstico", dice.

Conclusiones.

Latinobarómetro indica que el proceso de "secularización" que podría haber sucedido en la región con el aumento de la riqueza no se ha dado. "América Latina permanece una región donde la religión es predominante para la inmensa mayoría de la población de cada país, con la excepción de Uruguay", indica. Y explica que lo que se observa es una migración de religiones más que un proceso de secularización. "Los escándalos y problemas que ha tenido la Iglesia católica en los últimos cinco años no han para nada desmantelado el catolicismo, que parece ser más resistente que lo que se piensa", concluye.

Religión por edad y educación

Hay más católicos a medida que aumenta la edad: entre los jóvenes hay un 61% de católicos, mientras entre los mayores de 60 años hay un 74%.

En los evangélicos se produce el fenómeno inverso: entre los jóvenes hay un 19% de feligreses, y entre los mayores de 60 años un 14%. A menos edad mayor cantidad de evangélicos.

Lo mismo sucede con los que no tienen religión: aumenta de 6% entre los mayores de 60 años a 14% entre los jóvenes.

En el perfil de educación, los católicos aumentan a medida que es mayor el nivel: 64% en la educación básica a 72% en la educación superior. Entre los evangélicos se da el fenómeno a la inversa: 22% a 10%. "¿Cuál de los dos cambios tiene más peso, es más rápido, produce más impacto? ¿El cambio etéreo que favorece a los evangélicos o el cambio educativo que favorece al catolicismo?". El informe de Latinobarómetro dice que en ningún caso el desenlace es conocido.

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