OBJETIVO: MÁS COMERCIO CON CHINA

Uruguay necesita US$ 12.000 millones para infraestructura

Representantes chinos se mostraron interesados por la modalidad de PPP.

Una multitud de empresarios de China y América Latina y el Caribe se dieron cita en el centro de convenciones de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Una multitud de empresarios de China y América Latina y el Caribe se dieron cita en el centro de convenciones de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

El ministro Danilo Astori sostuvo que los países de América Latina enfrentan una etapa de dificultades para equilibrar sus cuentas públicas, hecho que denominó como "tensión fiscal", durante su encuentro con empresarios en su participación en China-LAC 2017 que se celebra en Punta del Este.

Astori sostuvo que el continente enfrenta dos grandes desafíos en su conjunto que refieren por un lado al desarrollo de la capacidad humana, y por otro a la capacidad física, pero ambos se relacionan entre sí.

Los desafíos de Uruguay se refieren a energía, comunicaciones, transporte, servicios portuarios, y a lo que se conoce como infraestructura dedicada a las condiciones sociales de vida como la salud y la educación, entre otras.

Uruguay, dijo Astori, tiene un ambicioso plan de abordaje de todas estas necesidades que, en su conjunto, cuestan unos 12 mil millones de dólares.

"Por lo tanto, la elección de los mecanismos de financiamiento y el impacto fiscal que se defina para estimular esas inversiones, asume una importancia crucial", enfatizó.

"Aquí tenemos varias opciones. Recursos presupuestales, proyectos que vienen con financiamiento, muchos de los cuales exigen garantía soberana. Y esta garantía soberana es impacto fiscal directo sobre las cuentas públicas. Tenemos además la posibilidad de financiar proyectos por la modalidad de coparticipación público-privada", agregó.

"Esta cooperación público- privada pone el acento fundamental en una equilibrada distribución de riesgos entre el sector público y el sector privado. Allí, el sector público, la administración contratante, transfiere al privado las condiciones de construcción, diseño, financiamiento y, eventualmente, mantenimiento de la inversión a realizar", añadió.

"Hay que tener mucho cuidado a la hora de la elaboración de las transferencias de estos riesgos. Sobre todo en materia de riesgos de diseño. Cuanto más detalle tenga el diseño que se transfiere al privado, menos son las posibilidades de control de parte de la administración contratante. Y obvio que son más los riesgos que asume la administración contratante respecto del privado. Este es un punto crucial para tener un buen diseño de los regímenes de coparticipación público-privada", añadió.

"China participa de forma intensa en la búsqueda de alternativas de inversión en infraestructura en el Uruguay. Pero tanto China como otros países inversores necesitan de un clima de inversión adecuado. Y esto supone, entre otras cosas, orden macroeconómico. Y este orden descansa en gran medida sobre el equilibrio de las cuentas públicas", explicó.

"La posibilidad de financiar proyectos por la modalidad de cooperación o coparticipación público-privada creo que tiene que jugar un papel muy importante en esta etapa que estamos viviendo en los países de la región", señaló el ministro.

Esta visión fue compartida por el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura de Colombia, Dimitri Zaninovich, quien consideró que la coparticipación público-privada (PPP) es una "herramienta para invertir en infraestructura".

La aplicación de este tipo de proyectos en ese país permitió mejorar la "distribución de riesgos de largo plazo", detalló el funcionario colombiano.

Por su parte, la ministra de Industrias y Productividad de Ecuador, Eva García Fabre, destacó el "papel importantísimo" que China ha tenido en las inversiones en infraestructura en Ecuador, así como en el rubro energético.

El sector energético y el proceso que lleva adelante Ecuador para transformar su matriz, se presenta como un área clave para captar inversiones de China.

En esta segunda sesión plenaria del China-LAC también participaron el miembro del comité permanente del Partido Comunista Chino (CPC) y vicegobernador ejecutivo, Yuan Tongli; el vicepresidente del CRRC Corporation Limited, Yu Weiping; y el representante del China-LAC Cooperation Fund, Xiwen Fan. Tongli resaltó que la modalidad de cooperación entre públicos y privados es "bastante interesante".

"Tenemos que diversificar nuestros aspectos de cooperación, que no solo se limitan a la infraestructura. Tenemos que crear puentes para que empresas de ambas regiones conozcan los contextos jurídicos y culturales de la región. Los gobiernos tienen que crear plataformas y concientizarlos. (Con información de EFE)

Al Centro de Convenciones no llegó la inclusión financiera

China no sólo muestra todo su poderío económico, político y diplomático. También le importa la microeconomía. Así lo deja en claro la existencia de un puesto de venta de té y pulseras de madera en el marco de la China-LAC 2017. La infusión se ofrece en una caja circular a US$ 50 cada una. "Da para bastante té. Puede tomar mucho", dijo una de las amables vendedoras en un español más que entendible. Las pulseras de madera, de todo tipo y tamaño costaban lo mismo: "US$ 150 cada una", explicaba. La venta, como en la confitería del Centro de Convenciones es al contado rabioso. "Nada de tarjetas de crédito. Solo dólares", afirmó sonriente, la amable vendedora. "Tampoco yuanes", insistió. La cultura china también modificó algunas costumbres del mundo occidental en cuanto a las bebidas servidas en los momentos de descanso entre conferencia y conferencia. Entre ellas el conocido coffee break. Fiel a la cultura milenaria china, los organizadores colocaron una larga mesa bien provista de sobrecitos de té. "Es la hora del té break", bromeaban.

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