ENTREVISTA

"Uruguay se aislará si sigue sin condenar a Maduro"

Ignacio Bartesaghi es doctor en Relaciones Internacionales, Magíster en Integración y Comercio internacional.

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Ignacio Bartesaghi. Foto: Francisco Flores

—¿Cómo cree que incidirá Brasil en el Mercosur bajo el gobierno de Michel Temer?

—El Mercosur continuará cambiando. Comenzó ese cambio cuando asumió Mauricio Macri en Argentina y pidió ser observador en la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) y forzó una oferta para el Mercosur y la Unión Europea.

—Sin embargo, ese papel de Argentina tratando de asumir un liderazgo pareció congelarse por la polémica generada a partir de la cesión de la presidencia pro tempore para Venezuela.

—Ese sigue siendo un gran problema. Uruguay hizo bien al defender el cumplimiento de las normas del Mercosur y proceder al traspaso de la presidencia pro tempore, pero cometió el error de no querer aplicar la cláusula democrática. La situación de Venezuela es cada vez peor y para Uruguay mantener esa posición será muy difícil; se aislará si continúa sin condenar a Maduro.

—¿Qué opina de la declaración que emitió Cancillería tras la destitución de Dilma Rousseff?

—Uruguay debe reconocer a Temer, no le queda otra alternativa. Pero esa declaración fue, por lo menos, poco simpática. En Brasil se siguió un procedimiento institucional y, más allá de lo que cada uno piense, hay que respetarlo. La declaración de Uruguay, que habla de injusticia, no colabora con la crisis institucional que sufre el Mercosur. Acabamos de salir de un problema con Brasil en el que hubo que pedir disculpas por sugerir que vino a comprar el voto de Uruguay. Ese no fue un entredicho menor, y ahora, cuando se podía haber redactado una declaración, aunque tímida, que reconociera a Temer y acercara posiciones, se elige una terminología que no debe haber caído bien.

—¿Qué puede esperar Uruguay del Mercosur de ahora en más?

—Creo que se abren dos escenarios. En el corto plazo la confirmación de Temer en la presidencia de Brasil fortalece ese eje con Argentina y Paraguay y el enfrentamiento con Venezuela será más duro. El presidente (Nicolás) Maduro, que por su parte está cada vez más debilitado internamente por la conmoción social que sufre, no reconoce a Temer, agrava su relación con Brasil y Bolivia, con media pata en el Mercosur, lo acompaña. Entonces, ¿cómo se para Uruguay frente a ese escenario? Seguir en la posición que ha asumido hasta es inviable.

—¿Pero qué alternativas quedan?

—Uruguay debe reconstruir su relación con Brasil porque no puede darse el lujo de mantener una relación tensa. La reunión anunciada entre el presidente Tabaré Vázquez con Temer en Nueva York es un paso, pero se debe buscar acercamiento en todos los niveles de la relación. Uruguay no tiene espaldas para soportar una situación de tensión con los vecinos, y menos por Venezuela. Con Brasil y Argentina nos une una relación históri-ca y estratégica, algo que no ocurre con Venezuela. Además, Bra-sil tiene herramientas para for-zar cambios de posición, lo hace a través del comercio bilate-ral, de las fronteras, de las trabas que impone, ya lo hemos visto y Uruguay no puede aguantar por mucho tiempo una situación de ese tipo.

—¿Necesariamente debe ir contra Venezuela para alinearse al resto de los socios?

—Uruguay puede respetar la institucionalidad del Mercosur y defender el traspaso de la presidencia, y al mismo tiempo, a la luz del deterioro político y social de Venezuela, con todo lo que ocurre a nivel de las instituciones y los derechos humanos, perfectamente puede acompañar la instrumentación de la cláusula democrática. Hoy se están buscando soluciones mucho más complejas para que Venezuela quede suspendida en el Mercosur mientras que para aplicar la cláusula democrática alcanza con una reunión. Si Uruguay cambia su posición será interpretada por sus socios como una inequívoca señal de acercamiento.

—Siguiendo su razonamiento, ¿cómo se logra eso mientras la fuerza política del gobierno afirma que en Brasil hubo un golpe y está contra la cláusula democrática para Venezuela?

—En función de cómo ha actuado el presidente Vázquez es válido interpretar que la fuerza política pesa y mucho. Las decisiones de Vázquez están influidas por esa interna, alcanza con ver lo que ocurrió con la negociación del TISA cuando se decidió abandonar la mesa. Yo entiendo, Váz-quez debe negociar otras cosas a nivel interno como el presupuesto, la educación, etc. Pero un presidente también debe asumir costos políticos porque, al final del día, ¿quién define la política exterior? ¿El gobierno responde a grupos del Frente Amplio, al Pit-Cnt? Debe contemplar sus posiciones, eso está bien, pero no son ellos quienes deben definir el rumbo de la política exterior. Argentina, Brasil y Paraguay se alejan cada vez más de Venezuela y Bolivia, entonces, ¿dónde quedará parado Uruguay? Eso es lo que se debe definir rápidamente.

—Hablaba de dos escenarios, ¿cuál es el otro?

—Es a mediano plazo y creo que resulta muy positivo. Es la primera vez en quince años que los cuatro miembros originarios del Mercosur están alineados en cuanto al rumbo comercial. No necesariamente piensan en profundizar o perfeccionar la unión aduanera, o en avanzar hacia un mercado común, pero creen que es necesario reforzar mecanismos para la solución de controversias, entienden que se debe apuntar comercialmente hacia Europa, la Alianza del Pacífico y las economías asiáticas. Esa coincidencia es nueva y puede ser muy positiva. En ese sentido, el contexto del Mercosur puede ayudar a Vázquez a tomar las decisiones que necesita.

—¿Pero será posible salir de la parálisis y avanzar en esa dirección que usted sugiere?

—A partir de 2017 asume la presidencia pro tempore Argentina, y le seguirán Brasil y Paraguay. Eso dará casi dos años, que es el mismo tiempo que permanecerán los actuales presidentes en sus cargos. Se abre entonces una ventana de oportunidad única. Con voluntad política, tal vez el Mercosur avance en un año y medio lo que no pudo en veinticinco años. ¿Cómo puede lograr ese avance? Es posible que encuentren algún mecanismo para suspender a Venezuela y se congele el ingreso de Bolivia, porque no es lógico darle entrada a un país que no acompañará los consensos. En ese escenario, los países pueden armar una agenda ambiciosa y solucionar trabas internas. Por otra parte, Maduro seguirá en el cargo, si antes no se procede el revocatorio, hasta 2017. A partir de ese año el contexto político en Venezuela puede cambiar significativamente, y ese es un mercado muy importante que el Mercosur no debería desestimar.

"Hoy, el Mercosur está tocando fondo".

Bartesaghi afirma que el Mercosur atraviesa el "peor momento" desde su creación" porque, por primera vez, hay quienes hablan seriamente de la conveniencia de abandonarlo. "La devaluación del 99 fue muy dura porque se acabaron todas las expectativas. Fue una señal de que el Mercosur no había alcanzado los consensos mínimos para definir que lo comunitario estaba por encima de los intereses nacionales. Quedó claro en ese momento que Brasil es Brasil y Argentina es Argentina, y que si tienen que tomar una decisión que va en contra de los intereses del Mercosur lo van a hacer", afirmó. Sin embargo, consideró que aún así, en ese período hubo avances institucionales que permitieron reforzar al bloque. "Se aprobaron normas, mecanismos de solución de controversias más profundos, aparece el Focem, la negociación con México y algunas cosas más. Sin embargo, hoy hay cosas mucho más profundas en juego. Este es el peor momento del Mercosur, está tocando fondo porque las diferencias entre los socios son más profundas. Hay analistas, negociadores, empresarios que se preguntan seriamente sobre su viabilidad", señaló. Bartesaghi considera que el Mercosur político, de cuya creación responsabiliza a Lula Da Silva y Néstor Kirchner, debe "morir" para dar paso "a una versión más moderna y aggiornada de bloque comercial". "Ya no se trata de aranceles, hablamos de inversiones, oportunidades comerciales que se pierden y competidores que avanzan demasiado rápido".

"Brasil, como potencia que es, debe dar otra señal".

Bartesaghi considera que Brasil, bajo el gobierno de Temer, marcará un ritmo distinto en el Mercosur. "Brasil es la potencia del continente y, sin embargo, termina siendo un espectador de la creación de una Alianza del Pacífico con acuerdos de última generación y dinámicas propias. Cae dos años seguidos al 4% en una región que se muestra al mundo estancada, que no cierra acuerdos con Europa, Asia o Estados Unidos. Entonces, como potencia que es, la señal que envía al mundo no es razonable. Está obligado a dar otra señal y a eso apuntará Temer", sostuvo. Esa visión que se impondrá en Brasil, consideró se potenciará al contar con socios como Argentina y Paraguay que comparten su visión. "Están en sintonía. La pregunta es si Uruguay acompañará o seguirá descartando acuerdos cuando aparecen voces críticas incluso antes de comenzar a negociarlos", opinó.

PERFIL.

Asesor y docente.

Ignacio Bartesaghi es doctor en Relaciones Internacionales, Magíster en Integración y Comercio internacional. Desempeña sus actividades en el área de la investigación en el campo de las relaciones internacionales, los procesos de integración y el comercio internacional. Desde el año 2011 integra el Sistema Nacional de Investigadores de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación. Integra la Comisión de Publicaciones y el Consejo Académico General de la Universidad Católica del Uruguay. Es el Coordinador del Observatorio América Latina Asia Pacífico de la Aladi, Cepal y CAF. Es docente de la Universidad de la República, de la Universidad Católica del Uruguay, y de la Escuela Uruguaya de Comercio Exterior y Aduanas de la ADAU. También integra el cuerpo docente de la Universidad Externado de Colombia y de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

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