Daniel Martínez

"Los de Uber vinieron y medio que se rieron del Uruguay"

Martínez dijo que los taxis querían que se declarara la “guerra”.

—El Fondo Capital era un paquete numeroso de obras, que al final quedó en cinco. ¿Qué lectura hace del acuerdo con el líder de la Concertación, Edgardo Novick? —La realidad era que teníamos un paquete de US$ 250 millones, con 17 grupos de obras que tenía los votos, porque hasta días antes de que se votara, el edil Gastón Arias declaró que lo iba a votar y a último momento cambió. Está en su derecho; el hecho es que se cayó y que obras necesarias para la ciudad no se iban a hacer. Primero Novick llama al secretario general (de la Intendencia), Fernando Nopitsch, que fue para casa y lo llamamos a Novick. Arreglamos una reunión, también en casa, y charlamos unos 40 minutos. Empecé diciendo que en mi vida aprendí a romper las boletas de facturas, y si hay algo de lo que me alegro es haber eliminado el sentimiento del rencor. Le dije "olvidate y empecemos de nuevo", y él es un hombre práctico y yo soy un hombre práctico. Me dijo: "Sé que ustedes están haciendo un esfuerzo muy grande para equilibrar las cuentas y que su prioridad está en la limpieza y movilidad urbana". Al toque le dije que las tres avenidas que son un peligro y no tienen vereda, son Belloni, el tramo de San Martín y Camino Cibils, y un paso a nivel en Avenida Italia y Bulevar Artigas.

—¿No quedó Novick como el salvador de las obras en Montevideo?

—Hay dos formas de actuar en política: una es con una calculadora que se llama mezquindad, viendo cómo quedo yo y cómo queda el otro. La otra, es gobernar para la gente y para lo que la gente necesita. A mí me importa la segunda.

—¿Qué cambios está preparando para el tránsito?

—La semaforización inteligente va a estar operativa a mediados del año que viene. Cuando tengamos los pasa niveles va a ser importante también, y vamos a ir sumando bicisendas, que es un tema que nos importa mucho.

—¿Está conforme con el transporte público?

—Creo que el transporte público no es un tema dramático, pero tiene algunos problemas. Alguna gente se queja del no cumplimiento de horarios, mugre y mala atención; hay que trabajar para solucionar eso. Hacer protocolos, respetarlos y controlar (...) Lo mismo con el taxi, porque íbamos a terminar con los ómnibus y empezar con los taxis, y lo de Uber lo aceleró, porque obviamente los taxis tienen muchos problemas. Nosotros recibimos muchas quejas de mala presencia física por vestimenta o agresividad en el trato. Así que trabajemos juntos para hacer las cosas bien.

—¿Uber obliga a mejorar eso?

—En ese sentido bienvenido sea. En el otro no, porque la verdad es que no hemos podido charlar con ellos seriamente. Al principio de todo, vino una vez un colombiano y nos dejó una carpeta con una presentación. ¿Sabés lo que tenía? Recortes de diario de lo que opinan en el mundo de Uber y obviamente eligieron las mejores opiniones. Fue una falta de respeto. Los taxis prácticamente querían que en la Intendencia le declaráramos la guerra a Uber y nosotros tomamos una actitud más medida: escuchemos y veamos. Pero bueno, vinieron y medio que se rieron del Uruguay.

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