UNA CARRERA A 45 KM POR HORA

Uber no se baja y el taxi pelea

Dos viajes de El País permitieron comparar tiempos, precios, y el confort de los servicios.

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Mientras el vacío legal no se resuelve, la app de Uber avanza por las calles. Foto: G. Pérez

Como en muchas cosas de la vida, los pingos se miden en la pista. Uber ya se encuentra funcionando plenamente en Montevideo y compitiendo con los taxis en una carrera desigual, en la que prácticamente cualquier persona con un auto moderno puede ser protagonista. No lo hace cabeza a cabeza por motivos obvios: por tratarse de una novedad —sin el aval de las autoridades— y por ser un servicio para un público determinado: aquel que dispone de una tarjeta de crédito internacional.

Estando todavía muy lejos de la recta final, los choferes de Uber abandonaron el trote hace meses y corren a la par de los taxistas, haciendo jornadas de hasta 11 horas. Ganan más que ellos (en algunos casos, mucho más), lo cual está generando un trasiego de conductores hacia la nueva aplicación.

Esta carrera que recién se inicia permite hacer comparaciones. La experiencia de dos periodistas de El País mostró que los viajes de Uber y de taxis duran casi lo mismo; la nueva empresa tiene precios inferiores (no demasiado) y es más rápida al responder a los llamados. Los coches son más cómodos por no tener mampara y sus choferes siempre tienen algún convite para el pasajero: una pequeña botella de agua saborizada, caramelos, bombones o incluso la prensa del día para leer durante el viaje.

Los periodistas hicieron en una jornada dos recorridos idénticos en Uber y en taxi y evaluaron las mismas cosas: limpieza, confort, precio del viaje, la conversación con los conductores, las demoras al solicitar el servicio.

Los recorridos se realizaron el jueves de esta semana a las 16:00 y a las 17:00 horas, desde Zelmar Michelini hasta el ombú de Bulevar España (Pocitos) y desde el mismo punto original hasta el Mercado Agrícola del barrio Goes. Vale aclarar que las tarifas de taxi subieron 8,5% al día siguiente

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Viaje 1 en taxi.

A las 4 en punto de la tarde, el periodista realizó dos llamadas telefónicas a Radio Taxi 141 y decidió cortar por la demora en designarle un

coche. Pero no fue para tanto. Cinco minutos después, a la tercera llamada efectuada, a las 16:06, recibió la información de que en 3 minutos llegaría con cero ficha el coche número tal a Zelmar Michelini y San José. El arribo se dio con un par de minutos de retraso, a las 16:11.

Después del intercambio de "buenas tardes" le dio el destino del viaje al chofer, que pasaba los 60 años de edad, según él mismo comentó.

"A Bulevar España y Luis de la Torre, al ombú", le dijo. Arrancó la marcha en calma y le permitió que encendiera un cigarrillo. El trayecto elegido por el chofer no tuvo misterio: Michelini, Maldonado y directo a Bulevar España.

El flujo del tránsito era bueno y el viaje demoró 7 minutos; dos minutos más transcurrieron durante el pago en efectivo y la solicitud de una boleta.

El trato fue siempre amable y cordial. Con el volumen de la radio muy bajo, no se podía descifrar lo que venía escuchando. De parte de él salió el tema de los diarios de hoy y de ayer. Recordó las épocas cuando en un hogar de clase media -baja se compraba un periódico de la mañana y otro de la tarde o noche. Como en la canción, el hombre recitaba: El Plata, Acción, El Diario. No estaba muy al tanto de la desaparición de El Día y Últimas Noticias. El taxi era un Tata Indigo X, un vehículo de la India que cuesta unos US$ 10.000. El asiento del acompañante, donde viajó el periodista, no daba para quejarse. Apenas llamaba la atención un pequeño paño de piso contra el freno de mano.

Con bajada de bandera y casi 40 fichas, el costo del traslado fue de $ 113.

El hombre sostuvo que en los viajes céntricos y cortos no siente la competencia. Para él, Uber trabaja con un público de nivel ejecutivo. Confesó que cobra un jornal de $ 900, ni mucho más ni mucho menos, salvo algún día en que se dan eventos muy convocantes.

Viaje 1 en Uber.

El primer viaje en Uber para hacer el recorrido desde Zelmar Michelini hasta el ombú de Bulevar España (Pocitos) se solicitó a las 16:04 y llegó 4 minutos más tarde, tal como lo anticipó la aplicación para celulares que también proporciona los datos básicos del vehículo (la matrícula, por ejemplo) y del chofer. El coche era un Chevrolet Sail gris metalizado, que tiene un valor de mercado de US$ 18.000. En una escala que va de 0 a 5, su conductor, Fernando, tiene una puntuación (que le otorgan los pasajeros) de 4,8.

El conductor se prestó rápidamente a la charla. Su auto está bien cuidado, es cómodo para viajar atrás —incluso para un pasajero con piernas largas— y sobre el tablero tenía un pequeño perfume en aerosol presto para ser disparado.

Fernando trabaja desde enero para Uber. Antes tenía un reparto de alimentos, pero se hartó cuando lo asaltaron por cuarta vez, ante de las fiestas, y le robaron $ 30.000.

Dice que nunca tuvo un problema con los "tacheros".

"Ya no protestan más, porque se dieron cuenta que le estaban haciendo publicidad gratuita a Uber", especuló.

También dijo que desde que se dejaron de hacer las fiscalizaciones que la Intendencia inició muy tímidamente, está todo "muy tranquilo".

"Lo que pasó fue que un inspector la macaneó, porque tenían registros de chapas y veían a los coches por la aplicación. Cuando llegó uno, ya tenían la multa preparada, pero resulta que ese día el conductor había roto el coche, no andaba con el auto de él. Le pusieron la multa al auto equivocado, quedaron regalados", comentó.

Fernando trabaja entre 10 y 11 horas diarias ("meto medio día el sábado o el domingo si veo que anduve medio flojo en la semana"), aunque en los últimos tiempos bajó la cantidad de viajes. Cree que esto se debe a que hay más choferes trabajando para Uber.

"En estos días de paro mucha gente conoció el servicio por primera vez. Hace 2 meses hacías un viaje atrás del otro, no estabas más de 5 minutos en una esquina y ya te llamaban. Ahora tenés que esperar 15 minutos y hasta media hora entre viajes", indicó.

Como otros choferes de Uber, opina que los bonos que paga la empresa son muy buenos: $ 10.000 por estar conectado 50 horas a la semana; la cifra se eleva a $ 12.000 por estar 60 horas conectado. Para acceder a esos beneficios tiene que hacer 1,4 viajes por hora y tener un buen puntaje en "estrellas".

"Te da para vivir, aunque esto no es permanente", señala Fernando, quien confiesa que percibe, libre de gastos, entre $ 40.000 y $ 50.000 por mes.

"Los taxistas me dicen que ellos ganan menos. Por eso un gran porcentaje se ha venido para Uber. Yo conozco a dos taxistas que invirtieron en vehículos y que están trabajando: uno se compró un Celta y el otro un Chery QQ", agregó.

Fernando dice que le depositan en una cuenta una vez por semana. "Nunca tuve un problema", sentencia.

Al final del recorrido, la aplicación para celulares detalla la distancia recorrida (3.46 kilómetros que se muestran en un mapa), el tiempo a bordo (8.34 minutos) y el precio del viaje ($ 94). También permite contactarse con la empresa para formular preguntas sobre el servicio o localizar algún elemento olvidado en el vehículo.

En Uber no caen las fichas pero sí los puntos.

Para el usuario de Uber no es posible tomar un siguiente viaje sin haber calificado al anterior, e incluso se le solicita que comente la experiencia. La calificación va de 1 a 5 puntos Así, un chofer que tenga una puntuación menor a 4.5 es desactivado y le solicitan que revea su conducta, o lo dan de baja definitivamente. Los conductores también califican a los usuarios, y si estos registran un historial de faltas de respeto o actitudes que afectan la seguridad del chofer, podrán ser desactivados para que no utilicen más la aplicación celular de Uber.

En días de paro, Uber recarga sus tarifas.

Aunque en un día normal la tarifa de Uber puede resultar inferior a la de un taxi, el aumento de la demanda, por ejemplo en un día de paro de taxis, puede hacer que el precio de un viaje se incremente en 50%. Ello se debe a que la empresa aplica una "tarifa dinámica". Cuando la demanda de viajes supera la oferta de autos disponibles, la app activa un multiplicador de tarifa que le permite al chofer, y a la empresa, generar mayores ganancias. En una de las jornadas de paro, el 18 de marzo pasado, un viaje desde el Prado hasta el Centro tuvo un costo de $ 500. Uber avisa al usuario, en esos casos, cuál será el incremento a aplicar, y el usuario decide al final si acepta o no la tarifa.

Un periodista de El País, que el día de paro de taxis solicitó un Uber, fue informado de que la tarifa le costaría 80% más que lo usual. Decidió no contratar el servicio. En cambio, salió a la calle y, a pesar del paro, consiguió encontrar un taxi con bandera libre que lo trajo al trabajo.

DEL CENTRO AL MERCADO AGRÍCOLA.

"Al taxi lo van a matar como al ferrocarril".

El segundo viaje en taxi, desde la Redacción de El País hasta el Mercado Agrícola, se inició a la hora 4:55, con el llamado a la base de radio 141. El taxi llegaría "en 3 minutos, con 0 ficha". Demoró apenas un minuto más, arribó a las 4:59.

Al subir el periodista saludó al taxista y recibió un contrasaludo secote. En el display de la radio se leía: "Radio Mute". El trabajador no tenía cara de muchos amigos. Una vez indicado el destino, el chofer no preguntó por dónde prefería ir, pero en realidad el trayecto no ofrece muchas variantes. Tomó por Paraguay demostrando el estilo de manejo que hizo famosos a los taxistas de ley. Ingresó a la Avenida del Libertador hasta el Palacio Legislativo y después de un giro a la derecha llegó a José L. Terra.

El circuito apenas superó los 3 kilómetros y el viaje duró 10 minutos, incluyendo la espera del ticket que acredita el precio del viaje.

Después de la parquedad inicial, el taxista auspició una conversación breve pero intensa no bien el pasajero le dijo, en broma, que aprovechaba a viajar antes de que aumentara la tarifa (que subía al día siguiente). De inmediato el hombre despotricó contra sus ingresos, recordó que el último incremento se había dado en 2014 y que solo fue de 3%. Confesó que ganaba $ 700 al día, libres de aportes y otros descuentos. Trabajando casi 12 horas su sueldo es de $ 20.000. A los 50 de edad manifestó su deseo de volver a Buenos Aires, en donde comenzó a manejar taxis a los 20. "Allá es otra cosa, yo soy nochero, y el movimiento es mucho mayor por los teatros y los boliches", explicó. El Fiat Siena encuadraba en la media del confort actual que ofrece el servicio.

Al final del viaje, cayeron 36 fichas que, sumadas a la bajada de bandera dieron un costo total de $ 105.

Al consultársele sobre Uber, el taxista señaló: "Mire ese auto chino, se compra uno y en Uber gana más".

"Al taxi lo van a matar, como al ferrocarril. Cada vez hay menos choferes profesionales, le dan el auto a cualquiera y se los choca o entra en transas. Yo no; hago el viaje, cobro y chau", agregó. Poco después mostró su indignación por los planes de quitar el efectivo en los taxis y por la idea, que promueve el sindicato, de blindar los vidrios. "Mire, a mí nunca me robaron, y no es que tenga suerte. Juego a la quiniela o a la lotería y nunca saco nada. Hay gente que se regala, se pone a contar la recaudación en donde hay locos en la vuelta buscando plata. ¡Escuchemé!"

Viaje 2 en uber.

En el segundo viaje en Uber el vehículo llegó 4 minutos después de haber sido pedido utilizando la aplicación, que tiene una opción para estimar el costo del viaje. Ir desde El País hasta el Mercado Agrícola cuesta entre $ 89 y $ 110. Tras completar un recorrido de 3.03 kilómetros, en 11 minutos 40 segundos, el precio finalmente fue de $ 101.

Ni bien sube el periodista en la puerta de El País, el conductor le ofrece leer la prensa del día. También lleva un frasco con caramelos para invitar.

Sergio maneja un VW Vento de US$ 32.000 que compró en diciembre de 2015. A fin de año comenzó "probando" el servicio: fue poco antes de la Navidad, el 22 de diciembre, un día de lluvia torrencial.

Su automóvil, claramente, tiene "presencia", como él dice con orgullo. "No sé si hay muchos como estos, pero sé que hay Mercedes Benz y también remises", anota.

El Volkswagen Vento es muy cómodo para los pasajeros y tiene un placentero aire acondicionado. "Dentro de poco el usuario va a poder elegir (con la aplicación) el modelo de coche en el que quiere viajar", dice el conductor, de camisa y correctos modales.

Sergio hace entre 60 y 70 horas por semana, por lo que (realizando 120 viajes) accede al "plus" de $ 12.000 que paga Uber a quienes están 60 horas conectados. Para acceder a este beneficio también tiene que tener una calificación mínima de 4.8 sobre 5. La suya es de 4.9. "Yo hago entre 20 y 25 viajes por día. Hoy empecé más tarde (a las 9:00) porque tuve que hacer cosas mías, pero llevo unos 12 viajes (a las 17:00 horas). Normalmente arranco a las 6:45, le doy hasta las 11:00 u 11:30, voy a casa a comer y después vuelvo.

Sergio dice que para él Uber no es un modo de vida pero sí "un muy buen complemento". Es dueño de un campo en el interior que le genera una renta y trabaja hasta 11 horas diarias llevando y trayendo pasajeros. "En las últimas 4 semanas facturé arriba de $ 120.000, de los cuales 20.000 se te van en nafta. Hay que sacarle la amortización del auto (desgaste, cubiertas, patente, servicios, etcétera). A mí me quedan libres $ 17.000 semanales, es decir $ 68.000 al mes", dice.

Cuando se le consulta por el tipo de clientes, responde: "De todo. De mañana temprano tenés gente que va a trabajar a la oficina, a los bancos, a la Ciudad Vieja. Muchos son gerentes o contadores. Por eso les ofrezco el diario y ellos ya llegan sabiendo las noticias", señala.

Sergio dice que nunca tuvo un problema con un taxista. "La que los ha tenido es la aplicación, la empresa", aclara. Dice que cree que ahora hay más conductores, pero que a él no le ha bajado la cantidad de viajes. Cuando se aproxima al destino (el Mercado Agrícola) su celular le avisa de otro viaje para hacer, que toma inmediatamente tocando la pequeña pantalla. "El sistema está bien", dice. Y termina reflexionando: "La verdad es que estoy conforme. Pero hay que trabajar, tenés que dedicarte, ser responsable y tratar bien al cliente, tener el auto impecable. Tenés que ponerte la camiseta de la empresa y meter. Es un trabajo como si estuvieras en Estados Unidos, pero con las calles de Montevideo".

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